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ENTREVISTA / Alfons López Tena: «La Cataluña independentista se parece a la Hungría de Víktor Orbán»

El jurista y ex diputado por Solidaritat Catalana publica el ensayo breve 'Not our first Rodeo - The global authoritarian populism'

Notario, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, fundador de Solidaritat Catalana… el currículum de Alfons López Tena (Sagunto, 1957) es amplio y conocido. Fue diputado en el Parlament y hoy puede presentarse como uno de los mayores críticos del procés. Certero en sus análisis, López Tena acaba de publicar el ensayo breve Not our first rodeo – The global authoritarian Populism, al alcance de cualquier lector de forma gratuita en medium.com. Un trabajo en el que nos da las claves de un movimiento político que ha logrado alcanzar los gobiernos de países de tanto peso como EEUU, el Reino Unido o Brasil. Pero también gobierna en Hungría y Turquía. Y, en el caso de Cataluña, lo hace aunque sin Estado propio.

Los independentistas, asegura López Tena, han pasado de ser «gent d’ordre'» a ser «la bona gent». Votantes a los que no les interesa en absoluto la gestión de sus gobiernos sino la sensación de estar protegidos por los mismos. Y, así, líderes como Carles Puigdemont u Oriol Junqueras les prometen hasta su propio sacrificio a cambio de esa protección. «La imagen que dan a sus seguidores», explica, «es que ellos están para protegerles y que, con ese objetivo, están dispuestos a todo». De este modo justifica que, desde 2012 hasta hoy, se haya producido una sucesión de equipos al frente de la Generalitat a los que no se cuestiona por los resultados. Mientras tanto, esos mismos gobiernos, en Cataluña y en el resto de países, buscan «vaciar las instituciones de contenido» para ponerlas a su servicio e instaurar un régimen de poder populista, autoritario y, en todos los casos que analiza López Tena, de derechas.

En este ensayo breve, aunque no se centre en Cataluña, sí que pone de manifiesto los vicios del separatismo catalán. Y equipara a sus líderes con otros como Donald Trump, Boris Johnson, Jair Bolsonaro… ¿De verdad están los líderes independentistas a esa altura? Entendiendo altura en este caso como algo peyorativo.

En el ensayo explico que en 2012 es cuando empiezo a percibir fenómenos extraños. Podrían ser solo anécdotas pero, por ejemplo, me llamó mucho la atención el cartel de campaña de Artur Mas con el lema La voluntad de un pueblo, en el que aparecía con los brazos extendidos. Fue el mismo eslogan que utilizó Marine Le Pen en las elecciones presidenciales francesas siguientes. Empecé a escribir entonces sobre estas cuestiones. Pero ahora he creído que era necesario hacer una reflexión más de fondo, más profunda y más analítica. En Cataluña y en España se ha mirado mucho el procés como tal. Pero se han quedado en la superficie del fenómeno y creo que la clave está en la Ley del régimen jurídico catalán que se aprobó en septiembre de 2017 en el Parlament. Todo el mundo se fijó en la desconexión. En cambio, a lo que se prestó muy poca atención fue a qué régimen político establecía aquella ley. Qué diseño institucional hacía de ese estado independiente. Ese diseño es de absoluta concentración de poderes, sumisión del poder judicial al ejecutivo, control del poder judicial por el ejecutivo, delegación absoluta de poderes del Parlament al presidente… Un régimen totalmente autoritario. Y eso es lo que argumento en las 10.000 palabras de mi ensayo, aunque, evidentemente, están muy centradas en el análisis global del populismo autoritario y en sus manifestaciones concretas, entre ellas la catalana.

Si no hablamos de Le Pen en la misma altura que decía usted antes con respecto a Trump o a Bolsonaro es porque no ganó y no es la presidenta de Francia. Y aquí lo mismo. Si Carles Puigdemont y Oriol Junqueras no han llegado a ese nivel es porque no tienen un estado a su disposición.

Ante este populismo autoritario, usted plantea soluciones como la globalización o la meritocracia. Pero da la impresión de que esto en Cataluña no funcionaría. Parece que la Cataluña independentista es impermeable a estos factores.

El último capítulo del ensayo se refiere a esto, a lo que hay que hacer. Yo hablo más de actitudes que de actuaciones concretas porque estoy haciendo un planteamiento global sobre los países en los que existe este fenómeno. El caso de Cataluña es completamente diferente porque no tienen poder. Cataluña no es un estado independiente y por eso no se producen estos fenómenos con la claridad o la crudeza con la que se producen en países como Hungría o Turquía, donde Víktor Orbán y Recep Tayyip Erdogan tienen ya el poder absoluto. En función del grado de poder que tengan, aplican o no su programa con mayor o menor intensidad. Lo que sí ocurre en aquí es que, precisamente por el hecho de que la meritocracia no es la línea que rige y que lo que funciona son las redes clientelares, el amiguismo y el capitalismo de amiguetes, Cataluña está cada vez más marginada y atrasada en la escena global.

Lo convierten todo en una confusión continua en la que lo que importa es aquello que recibes de aquellos con los que estás de acuerdo.

Alfons López Tena

Da la impresión de que el independentismo vive en un mundo paralelo. Creen firmemente en que tienen un presidente en el exilio, que sus presos son políticos, que la declaración de independencia de 2017 es válida, que tienen unas estructuras de Estado preparadas… Hablan de un marco mental al que se aferran para vivir en un mundo que no existe.

Sí, exactamente. Pero es un fenómeno común del populismo autoritario en todos los países. El de la creación de un mundo paralelo. Sobre todo el hecho de desacreditar los conceptos de verdad y de hechos o realidad objetiva. Lo convierten todo en una confusión continua en la que lo que importa es aquello que recibes de aquellos con los que estás de acuerdo. ¿Qué es lo que es verdad? Aquello que me dicen, aquello que leo, aquello que me llega de aquellos que piensan como yo. Esto ocurre también en EEUU con la cadena Fox y las bases de Trump. Desacreditan a los medios de comunicación independientes. En Cataluña lo hacen diciendo que están vendidos, que son el CNI, que son españolistas… 

Aquí hablan de «las cloacas del Estado».

Sí, sí. En EEUU Trump denuncia el deep state. Habla de medios al servicio de una élite liberal que desprecia a los norteamericanos ordinarios. Y todo para generar que sus partidarios solo se informen a través de los medios y de los círculos de sus propios partidarios. Se trata de crear un ámbito totalmente independiente de la verdad y de los hechos. En el ensayo explico también este fenómeno, que no es específicamente catalán. Pero aquí no sucede tanto por lo que ya le he dicho, por la falta de poder. Así que ejercen esto en el ámbito municipal y en el ámbito autonómico. 

Una de las razones del atractivo de estos líderes es que se presentan como dispuestos a romper todas las reglas en beneficio de los suyos.

Alfons López Tena

En su trabajo habla también de esa gente del campo que se opone a la ciudad «corrupta y sin Dios». ¿Viene de ahí esa insistencia que tienen los independentistas en que ellos son «gent d’ordre»? Son capaces de ir a una manifestación y no dejar ni un papel en el suelo.

No exactamente. Ellos se definen continuamente como «bona gent». Esto de «gent d’ordre» viene más del tiempo de Jordi Pujol y de CiU. Ellos hablan de revolución y de cambiarlo todo. Pero como no pueden ofrecer nada en realidad y hasta han reconocido que jugaban de farol, lo que ofrecen a sus votantes es la superioridad moral de ser los buenos. Y eso se manifiesta en muchas cosas. Aquellas palabras de contenido positivo que, en general, se admiten como tales, la sonrisa, el helado de postre cada día, la limpieza, se asumen como un signo de superioridad moral y de causa. Es una causa tan buena que lo hacemos sonriendo, dando helado de postre cada día y sin tirar ni un papel al suelo. En realidad no es una definición política sino de bondad. 

En el caso catalán, la oferta fundamental de cohesión está en la protección, pero también en la superioridad moral, que aquí la da la izquierda.

Alfons López Tena

Oriol Junqueras está en la cárcel. Carles Puigdemont en Waterloo. La militancia de base los adora como líderes por sus supuestos sacrificios. Los demás los miramos como lo que son, un delincuente condenado y un presunto delincuente fugado de la Justicia. ¿Qué es más preocupante, que hayan delinquido o ese endiosamiento en el que están gracias a sus seguidores?

Ambas cosas van unidas. Una de las razones del atractivo de estos líderes, y creo que es uno de los puntos más novedosos de mi ensayo, es el presentarse como aquel que está dispuesto a romper todas las reglas en beneficio de los suyos. La imagen que dan a sus seguidores es que ellos están para protegerles y que, con ese objetivo, están dispuestos a todo. Lo vemos también con Trump, Bolsonaro, Orbán, Erdogan… Se rompe el orden institucional para marcar eso, el decir a sus seguidores que están tan entregados a ellos que cometen delitos en su nombre. Y funciona porque sus seguidores lo perciben así. Admiten lo que sea pero priman el que están por ellos. Predomina que es uno de los nuestros.

Alfons López Tena en una imagen de archivo durante un acto de Solidaritat Catalana.

Los independentistas creen que son progresistas. ¿Cómo es posible que un votante de JxCat o, incluso, de ERC se defina de esta manera?

Es un fenómeno que sucede tanto en España como en Cataluña. Y en Venezuela, al que me refiero de pasada en el ensayo porque es un subfenómeno puesto que se trata de populismo autoritario pero de izquierdas, mientras el que se ha extendido en el mundo ha sido el de derechas. En el caso catalán, la oferta fundamental de cohesión está en la protección, pero también en la superioridad moral. Y, en esta parte del mundo, la superioridad moral la da la izquierda. Le hablo de la izquierda democrática y progresista. Como es eso lo que da el marchamo de superioridad moral, lo mimetizan. Su contenido, sus políticas y su práctica, sin embargo, no tienen nada que ver. Recuerde a Lluís Salvador diciendo que para para poner a una consellera había que escoger a la que tuviera las tetas más gordas. ¿Qué pasó con eso? Nada. Sigue estando en la dirección de ERC y sigue siendo uno de los lugartenientes de Oriol Junqueras. Pero es que su electorado no los valora por esto. Los valora porque les den protección y sentido de comunidad con superioridad moral. Como en Europa el riesgo del populismo autoritario está en la derecha, mimetizan estas cosas de la izquierda sin mayores dificultades.

El foco se ha puesto en la independencia y no en las características de este movimiento, en sus líderes o en su acción de gobierno.

Alfons López Tena

En España se identifica a Vox con ese populismo autoritario de derechas y su votante está orgulloso de ello. Pero en Cataluña, donde hay partidos que perfectamente pueden equipararse a Vox, se dicen progresistas y de izquierdas. El fenómeno catalán es mucho más peculiar.

Sí, claro. Yo cito al profesor Omar El Nayal, de la Universidad Católica Portuguesa, que estuvo aquí unos días por un trabajo y estuvimos en contacto. Llegó a la conclusión de que el caso catalán es más complicado que interesante. El problema es que el foco, tanto en Cataluña como en España, se ha puesto en la independencia y se ha prestado muy poca atención a lo otro. Es decir, qué características tienen este movimiento, sus líderes, su discurso, su acción de gobierno en las instituciones que controlan…

Puede ser porque lo más inmediato parece la independencia. Además, si se habla de estas cosas, se señala como enemigo al disidente. A usted mismo le ha sucedido.

Sí, como dicen en Bilbao, a Mahoma no le vas a enseñar el Corán. Pero yo creo que aquí hay un vacío en este sentido y lo he intentado rellenar con este ensayo. Además, lo he escrito en inglés porque los conceptos y los referentes se publican todos en inglés. Hay muy poca producción intelectual sobre populismo autoritario en español o en catalán. Y más cuando hablamos de algo tan específico como ver cómo se manifiesta esto en el caso de Cataluña. Sin embargo, no es en absoluto el tema central del trabajo. Yo primero tenía que tener claro desde el punto de vista intelectual qué es el populismo autoritario.

En el populismo autoritario, los líderes se identifican como el pueblo y todo aquel que no les apoye es enemigo del pueblo.

Alfons López Tena

¿Cómo se lo explicaría a alguien que no tiene su bagaje intelectual?

Es el hecho de que haya un sector de la sociedad que considera que ellos son los únicos que tienen derecho a gobernar permanentemente y a tener el sistema público a su servicio. Cuando perciben que, con la globalización, esto se pone en cuestión, porque pierden los elementos materiales y de control, reaccionan frente a ello. Y lo hacen estableciendo regímenes en los que se limitan las libertades, los derechos democráticos y se cede todo el poder a un líder carismático que es el que establece un régimen autoritario. Estos líderes se identifican como el pueblo. Y todo aquel que no les apoye o no se ponga a su servicio es enemigo del pueblo. 

¿A qué se parece el proyecto independentista?

Por las leyes que llegaron a aprobar en el Parlament, a mí se me parece a Víktor Orbán en Hungría. En el sentido de la ideología de la defensa de la patria y el pueblo. Pero el pueblo son los que me apoyan a mí. Es aquello tan tremendo que escribió Junqueras para las elecciones, pidiendo que le votaran para que el bien venciera al mal. Ellos son el bien y el pueblo. Los que no comparten sus ideas son el enemigo. Se genera un régimen de redes clientelares y capitalismo de amiguetes en el que los protegidos son los que salen adelante y a los perseguidos se les hace la vida imposible. Económicamente, hay un estancamiento el país. Pero se trata tomar el control de las instituciones para vaciarlas por dentro y ponerlas al servicio de un proyecto político. Eso se ve, por ejemplo, cuando, al ganar las elecciones, cuelgan en el Palau de la Generalitat su propio lema electoral y sus símbolos políticos diciendo que son los de todos, cuando no lo son. Son los de sus votantes.

La comisión sobre las residencias servirá para echar tierra por encima, con muchas dosis de sentimentalidad y alguna lagrimita.

Alfons López Tena

En una democracia, uno no teme lo que le pueda pasar por no haber votado al que gobierna.

En una democracia no. Pero, cuando te encuentras con que no tienes la posibilidad de recurso a los tribunales, con que los jueces son nombrados y cesados por el Gobierno y tampoco puedes recurrir los decretos que haga ese Gobierno, estás en un régimen que no es una democracia porque no hay separación de poderes y porque no hay garantía de derechos y libertades individuales. Y eso es el régimen que establecieron en la ley fundacional. Eso sí, desplazaron la atención diciendo que esa ley sería provisional hasta tener una constitución. Mire si fue provisional que el Tribunal Constitucional la suspendió en un día. Pero el problema es que lo que establecieron como proyecto de Estado era eso. 

Alfons López Tena en la sede de Solidaritat Catalana.

Hablemos del COVID-19. La tercera edad se ha visto especialmente afectada. El tema de las residencias lo gestiona ERC, como la sanidad. Y la única reacción que ha habido ha sido crear una comisión de investigación en el Parlament que no empezará a trabajar hasta septiembre.

No es una actitud normal pero es corriente. Por otro lado, creo que en este tema de la gestión de las residencias hay hasta una responsabilidad penal. Así como en el caso de Madrid ha sido recientemente cuando se ha sabido que había unos documentos internos con unas órdenes concretas, en el caso de Cataluña esto se hizo de una manera abierta. Tenemos el famoso documento del 24 de marzo en el que, con toda la hipocresía, se daba instrucciones para que las personas por encima de una determinada edad o con unas condiciones preexistentes de salud o de minusvalía psíquica que tuvieran escaso beneficio, no se les diera asistencia hospitalaria ni sanitaria, que se les devolviera a su casa o se les dejara en la residencia y se les suministraran exclusivamente cuidados paliativos. Dejarlos morir. Eso lo puso la Generalitat por escrito y en una instrucción de carácter general.

En Cataluña y en Madrid ha habido mucha cortina de humo. El Ministerio de Sanidad no ha gestionado ni las residencias ni los hospitales.

Alfons López Tena

¿Tiene, entonces, recorrido penal?

Sí, por supuesto. Aquí hay una responsabilidad por parte de quienes han aplicado y ejercido esos protocolos. Es evidente que los médicos toman decisiones sobre la base del estado de salud de una persona y sobre en qué momento la asistencia ya no va a producir ningún resultado positivo. Pero una cosa es eso y otra es que tenga carácter general con respecto a las personas a partir de una determinada edad o de un determinado estado de salud. En el caso de Cataluña se decía que, si se les suministraba oxígeno y en 15 minutos no llegaban al 95%, no se les daba ningún tipo de asistencia sanitaria. ¿Qué harán en el Parlament? Echarle tierra por encima con muchas dosis de sentimentalidad y alguna lagrimita. La comisión en manos de ERC, la CUP y JxCat no hará nada. Lo hará la investigación que se está llevando a cabo por parte de Fiscalía y con las querellas que están presentando los familiares de quienes han fallecido porque se les negó asistencia sanitaria.

Está claro que la orden partió de la Generalitat porque, de haber sido del ministro de Sanidad, Salvador Illa, aquí no hubieran tardado en culparle.

La orden partió de la Generalitat e, incluso, la colgaron en su página web de Catsalut. Cuando lo filtró BTV lo dieron de baja de la web. La Generalitat ha tenido todo el tiempo competencias exclusivas en materia de asistencia sanitaria. De hecho, fue el ministerio el que después prohibió este tipo de prácticas, advirtiendo de que podría tener repercusiones penales. También hay que tener en cuenta que tanto en Cataluña como en Madrid ha habido mucha cortina de humo. El ministerio no ha gestionado durante el estado de alarma ni los hospitales ni las residencias para la tercera edad. 

El 29 de febrero metieron a miles de personas, muchas de avanzada edad, en autobuses para ir a Perpignan a ver a Puigdemont.

Alfons López Tena

Aquí se ha llegado a decir, como lo hizo la consellera Meritxell Budó, que, en una Cataluña independiente, hubiera habido menos muertos.

Pues depende de quien la gestione y con qué criterios. Si fuera por ellos y con sus criterios, ya hemos visto lo que ha ocurrido. El 29 de febrero metieron a decenas de miles de personas, muchas de ellas de avanzada edad, en autobuses para ir a Perpignan para ver a Puigdemont, cuando ya se había declarado la pandemia y cuando ya estaba el norte de Italia cerrado. Torra decía que había que cerrar Cataluña y, al mismo tiempo, promovían la manifestación. La propia Budó tenía fotos en su cuenta de Instagram con amigas en una discoteca dos días antes de declararse el estado de alarma.

Quizás lo más grave es que en un momento tan crítico no hayan sido capaces de cumplir su papel de gestores, dejando a un lado el mensaje ideológico.

No es tan diferente de lo que ha hecho Isabel Díaz Ayuso en Madrid, diciendo que ellos lo hubieran hecho mejor o culpando al Gobierno socialcomunista de lo que fuera. Tanto en Cataluña como en Madrid se ha caído en esta tentación de culpar de todo lo malo al Ministerio de Sanidad. Evidentemente, en Madrid no se habla de independencia. Son cortinas de humo para desplazar el foco y culpar a otros. Cataluña culpa a Madrid y Madrid al Gobierno socialcomunista.

Da la casualidad de que el director gerente de la filial de Ferrovial a la que han contratado por 17 millones es el hermano de Oriol Junqueras.

Alfons López Tena

Mientras en el resto de España se utilizaba al Ejército para desinfectar residencias o levantar hospitales de campaña, aquí se rechazaba esa ayuda y se contrataba a empresas privadas. ¿Es significativo para usted?

Claro que sí. Yo no conozco ningún otro lugar en el que no se eche mano de los recursos que existen. Y, en las peores semanas, uno de los recursos existentes era el Ejército. Aquí, en algún caso, han tenido que desmontar algún hospital de campaña sin haberlo usado ni una sola vez. El problema que se han encontrado con esto es que tú puedes rechazar la intervención del Ejército por razones ideológicas pero tendrás que hacer ese trabajo. Y no lo han hecho. No ha habido montajes de hospitales de campaña por parte de la Generalitat y las residencias han sido desinfectadas muchísimo más tarde que las que fueron desinfectadas por el Ejército. Se hizo en peores condiciones y con unos contratos a empresas privadas que habrá que revisar en su momento. Aquí ha habido mucha adjudicación de urgencia que se ha hecho a dedo y las adjudicaciones a dedo en Cataluña ya sabemos lo que significan.  

Alfons López Tena el pasado mes de octubre en Barcelona.

Lo hemos visto con la adjudicación por 17 millones de euros y sin concurso a una filial de Ferrovial para el seguimiento de contactos de pacientes de COVID-19.

Es un ejemplo. Se trata de una empresa que no ha hecho esto nunca y que ni siquiera tiene una actividad parecida. Pero da la casualidad de que su director gerente es el hermano de Oriol Junqueras. Son 17 millones de euros por adjudicación directa. Así que me temo que en las adjudicaciones directas para la desinfección de centros de la tercera edad haya ocurrido algo parecido. 

La famosa red clientelar.

Es que aquí es lo fundamental. Son aquellos «trapis» de los que hablaba Laura Borràs en sus mails y que luego lo intentó justificar diciendo que la palabra venía del mundo de la droga. Teniendo en cuenta que el beneficiario es alguien que está en la cárcel por narcotráfico…

No son fanáticos. Reciben de esos partidos lo que quieren: redes clientelares, protección, sentir que forman parte de los buenos y superioridad moral.

Alfons López Tena

Hemos vivido escenas esperpénticas como la de Miquel Buch enfadadísimo porque el Gobierno había enviado 1.714.000 mascarillas. Usted en su ensayo habla de la gente más adecuada para gobernar. ¿Quién puede considerar que alguien como Buch es el más adecuado para gobernar?

Sus votantes si lo consideran adecuado. Yo necesitaba poner todo esto por escrito. Quería darle un carácter más sistemático. Y precisamente es de esto de lo hablo. Cuando la oferta electoral es continuadamente sostenida en estos términos, esta es la propia oferta. Cuando en Cataluña la gente vota reiteradamente por Puigdemont, Junqueras o cualquiera que ellos coloquen, eso requiere un análisis. No puedes pensar que la gente está engañada. La gente vota por unas razones y hay que analizar cuáles son las que les hacen elegir esas políticas y su falta de resultados. Se ve en las encuestas que ahora mismo dan una valoración bajísima al Govern de Torra pero, a la vez, dan una mayoría electoral a esos mismos partidos. Valoración baja y voto alto. Cuando esto se reproduce durante años y en ocasiones diferentes, quiere decir que no votan por la valoración. Ha ocurrido con Artur Mas, con Carles Puigdemont y con Quim Torra. Por lo tanto, eso indica que no es la gestión de gobierno lo que está en cuestión a la hora de decidir el voto por parte de su electorado.

¿Son fanáticos a los que no les importa quién gobierne mientras les sigan prometiendo lo mismo?

No, no es que sean fanáticos. Yo no hablaría en esos términos. Reciben de ese Gobierno y de esos partidos políticos lo que quieren. Y lo que quieren es redes clientelares, protección, protección frente a la competencia interna y exterior y sentir que forman parte de los buenos y de los que tienen la superioridad moral. Es lo que quieren y es lo que reciben. Es así desde 2012. Hasta entonces, la competencia entre CiU y el PSC era hacer las cosas bien hechas. Pujol apelaba siempre a las coses ben fetes. Y Maragall lo mismo. Se presumía de lo que funcionaba. Esto lo hizo Mas los dos primeros años pero vio que no funcionaba porque el paradigma había cambiado. Lo que quería su electorado era protección después de haber intentado mejorar posiciones de poder dentro de España con la reforma del Estatut. 

Pero no todos sus votantes se benefician de la red clientelar ni de la protección.

No, pero están dentro del ámbito. Si usted mira dónde pueden lograr más votos, ese independentista de a pie siempre encuentra quien está por debajo de ellos, es decir, los malos catalanes. 

No hay posibilidad de tener un gobierno en Cataluña en el que no estén Convergència, ERC o la CUP.

Alfons López Tena

Todo indica que habrá elecciones en breve. ¿Puede darse un tripartito ERC-PSC-Comunes, con una ERC más atemperada en lo que la independencia se refiere?

Sin Convergència, sin ERC o sin CUP, no hay una mayoría en Cataluña. Usted vuelve a hablar de independencia y ERC no. Ellos piensan en términos de redes clientelares, en los cargos públicos y en controlar los presupuestos. ¿Cómo mantienen esto? Controlando ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones y Generalitat. Usted misma me habla de una alternativa de gobierno que incluye a ERC. Y la incluiría teniendo la presidencia.

Es que es difícil contemplar la posibilidad de un Govern constitucionalista ahora mismo.

Es que no hay posibilidad de tener un gobierno en Cataluña que no tenga en su composición a ERC, Convergència o como se llame o la CUP. E insisto, la independencia es lo de menos. Ahora le ha tocado a JxCat el papel del fundamentalismo y a ERC el del pragmatismo. Hace dos años los que empujaron para hacer la declaración unilateral fueron los de ERC. Pretendían no llegar a ningún sitio y culpar a Puigdemont. Ese es el juego. Pero pasado mañana pueden cambiar perfectamente los papeles. La independencia no está en juego. Lo que está en juego es lo otro, presupuestos y redes clientelares.

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1 COMENTARIO

  1. El parecido entre la Hungría de Viktor Orban y la Cataluña independentista es nulo. Tienen valores opuestos. Y ese país es injustamente atacado, parece que es la moda meterse con esa nación, lo mismo que pasa con Trump.

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