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Triunfalismo indecente y fuera de lugar

Ciudadanos echa un capote tras a otro a Sánchez en el Congreso, anteponiendo la búsqueda de protagonismo político a la defensa de los ciudadanos desvalidos

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez Foto: Europa Press

En el artículo de la semana pasada (“El asador de Patxi”) mostraba las diferencias en actitud y solvencia del gobierno de Sánchez respecto a los gobiernos italiano y francés a la hora de abordar la reconstrucción social y económica tras la hecatombe producida por la irrupción del Covid-19. Las argucias de Illa, ministro de Sanidad (y Pompas Fúnebres), y Simón, su aplicado sacristán, para rebajar las cifras oficiales de muertos no van a disipar la tragedia humanitaria, rayana en el homicidio imprudente, y el enorme coste económico que la imperdonable miopía e imprevisión, sumados a los errores de bulto en la gestión del sistema hospitalario y de las residencias de personas mayores, han ocasionado a los ciudadanos de a pie. Mientras Ciudadanos echa un capote tras a otro a Sánchez en el Congreso, anteponiendo la búsqueda de protagonismo político a la defensa de los ciudadanos desvalidos, el gobierno de Sánchez redobla su campaña de autobombo. 

A mediados de mayo, Sánchez se otorgaba a sí mismo un notable en la gestión de la crisis y Casado le preguntaba en el Congreso si se atrevería a repetirlo “mirando a los ojos a las casi 28.000 familias que han perdido un ser querido, a los cuatro millones de parados, a las colas de personas que van a buscar alimentos a una parroquia o ONG y a los 50.000 sanitarios contagiados porque no les ha dado una mascarilla y un test, ¿mirando a los ojos a esas personas les diría que su Gobierno ha gestionado bien esta crisis?”. Mientras Casado lo afeaba su comportamiento, el presidente debía pensar para sus adentros ‘ingenuo, no me veré en semejante brete’, ahí tengo a la comisaria Mateos en la ‘tele’ y al polémico Tezanos en el CIS para lavar en un zis zas la imagen del gobierno y del PSOE. 

Una ducha de realismo

El barómetro de junio del CIS dejaba muy clara la enorme preocupación que la crisis ha suscitado tanto a nivel sanitario como económico. Al 93,9% de los encuestados la situación general (pregunta 1) les preocupaba mucho (51,7%) o bastante (42,2%), y en cuanto a las consecuencias económicas y laborales (pregunta 4) el 96,5% consideraba que serían muy graves (80,7%) o bastante graves (15,8%). El CIS eludía una vez más preguntar a los ciudadanos directamente por la gestión del Gobierno y se limitaba a pedirles que valorasen el grado de necesidad de las medidas adoptadas. En esta ocasión, el 53,7% de los encuestados las juzgaba muy necesarias y el 33,9% bastante necesarias. Aunque hay una enorme diferencia entre lo que es necesario y lo que es óptimo, el PSOE ha venido aprovechando esta pregunta del CIS para afirmar que la inmensa mayoría de “la ciudadanía respalda las medidas adoptadas por el Gobierno para frenar la crisis del Covid-19”.  

No es cierto y basta con echar una ojeada al Eurobarómetro elaborado para el Parlamento Europeo, fuera del control de Tezanos, para comprobar el elevado grado de insatisfacción de los ciudadanos españoles tanto con las medidas adoptadas por la UE-27 como, sobre todo, con las del gobierno Sánchez. Para el conjunto de la UE-27, tan sólo el 42% de los ciudadanos están muy satisfechos (5%) o bastante satisfechos (37%), casi 10 puntos porcentuales por debajo de la suma de los ciudadanos no muy satisfechos (38%) y nada satisfechos (14%). Pero existe una considerable dispersión entre los países miembros y los ciudadanos más insatisfechos, por este orden, los italianos y los españoles, quizá los más afectados por la pandemia. En el caso de España, el 16% de los encuestados están muy insatisfechos y el 54% bastante insatisfechos, en tanto que sólo el 4% están muy satisfechos y el 22% bastante satisfechos. 

Grado de satisfacción personal con las medidas adoptadas por la UE contra la pandemia del coronavirus (Fuente: Eurobarometer, June 2020, pág. 28).

El Gráfico 2 muestra las respuestas a la pregunta de cuán satisfecho o insatisfecho están los ciudadanos con las medidas adoptadas por su gobierno contra la pandemia del coronavirus. Para el conjunto de la UE-27, los resultados son relativamente satisfactorios: el 13% dicen estar muy satisfechos y el 43% bastante satisfechos, mientras que el 26% no están muy satisfechos y el 15% están insatisfechos. España difiere marcadamente de esta media y su posición en el Gráfico 2 indica con toda claridad el elevado grado de insatisfacción con la gestión del Gobierno: sólo el 35% de los ciudadanos se muestran muy satisfechos (6%) o bastante satisfechos (29%) frente a un 63% que se muestran no muy satisfechos (35%) o nada satisfechos (28%). A pesar de ser el último de la clase y no haber motivo alguno para sentirse satisfecho, Sánchez se ha otorgado a sí mismo la calificación de notable por su gestión de la crisis. 

Grado de satisfacción personal con las medidas adoptadas por su gobierno contra la pandemia del coronavirus (Fuente: Eurobarometer, June 2020, pág. 44).

Los ciudadanos tienen también serios motivos para estar preocupados por las consecuencias de la recesión en que se ha adentrado la economía española y el gobierno casi ninguno para sentirse orgulloso de la gestión realizada hasta ahora. En sus últimas proyecciones publicadas en 8 de junio, el Banco de España (BdE) contempla una horquilla de reducción del PIB en 2020 entre 9,2% y 11,6% en función de que se produzca una recuperación temprana o una recuperación gradual que contempla posibles rebrotes de la epidemia. En ambos casos, la conclusión es que nos encontramos ante una recesión de intensidad histórica con una caída del PIB nunca vista desde que existen registros de Contabilidad Nacional.  El Cuadro 1 presenta además del PIB los valores de otras variables macroeconómicas claves como como el IPC, la tasa de paro, y los niveles de déficit público y deuda pública en porcentajes del PIB. Como puede constatarse, el banco central contempla subidas de la tasa de paro en 2020 hasta niveles del 18-20% y aumentos del déficit igualmente históricos entre 9,5% y 11,2% del PIB. Consecuentemente, se prevé también que la ratio deuda pública/PIB se disparará en 2020 hasta 114,5% en el escenario de recuperación temprana y hasta 119,3% si la recuperación es gradual.  

Proyecciones del PIB y otras variables macroeconómicas 2020-2022 (Fuente: O. Arce ‘Proyecciones macroeconómicas de la economía española 2020-2022’, pág. 15).

Un panorama muy complicado el que tenemos por delante las familias, las empresas y las Administraciones Públicas. Como suele ocurrir en las recesiones, los hogares reducirán su consumo en magnitudes similares al PIB (9,1%-11,2%) y la formación bruta de capital la duplicará holgadamente (20,6-26,5%). La aportación neta del sector exterior será negativa (-0,5 puntos) por el desplome de las exportaciones (16,7%) y a pesar de la similar caída de las importaciones (16,6%). Sólo el aumento del consumo de las Administraciones Públicas (4,4%) resultará un alivio ante la caída generalizada de los componentes privados de la demanda agregada.  

El Gráfico 3 desglosa el aumento previsto por el BdE del cociente déficit público/PIB en varios componentes: el desfase al cierre de 2019 (0,3 puntos), el aumento de transferencias y de compras de bienes y servicios de las Administraciones netos de ayudas de la UE para combatir los efectos del Covid-19 (2,1 puntos=1,7+0,8-04). y sobre todo por la caída de la recaudación ocasionada por el desplome de la actividad (5,0-6,6 puntos). Obsérvese que el coste del resto de medidas Covid-19 (0,8 puntos) ha sido realmente muy pequeño en comparación con el coste de las medidas de apoyo al empleo (1,7 puntos) y la propia recesión (5 puntos). Lo menciono porque haber gastado más y con mejor tino en prevención y en sanidad podría haber reducido la duración del confinamiento y de la recesión que son, sin duda, las principales causas de aumento del déficit público.  

Previsiones de la ratio déficit público/PIB en 2020 (Fuente: O. Arce, “Proyecciones macroeconómicas de la economía española 2020-2022”, pág. 15). 
Previsiones de la ratio déficit público/PIB en 2020 (Fuente: O. Arce, “Proyecciones macroeconómicas de la economía española 2020-2022”, pág. 15). 

El Gráfico 4 muestra las previsiones trimestrales de variación del PIB en 2020 y el perfil de la recuperación en 2021 y 2022. Aunque el BdE prevé que el PIB comience a crecer en el tercer trimestre de 2020, no será hasta finales de 2021 o incluso a finales de 2022 cuando el PIB recupere el nivel 100 de 2019, dependiendo de que la recuperación sea temprana (en color budeos) o gradual (en color verde). Hay que decir que dentro de pocas semanas dispondremos del avance de la Contabilidad Trimestral que proporcionará información sobre la caída del PIB en el segundo trimestre de 2020 y podremos valorar cuál de los dos escenarios resulta más plausible y si cabe esperar recuperaciones tan intensas como las previstas por el BdE para el tercer trimestre de 2020, especialmente en el escenario de recuperación gradual que, como se ha indicado, no descarta posibles rebrotes de la epidemia. 

Hoy sabemos que usted sí sabía

En una entrevista concedida al director del programa Al rojo vivo, hombre afín al gobierno PSOE-Podemos, Sánchez reconocía por primera vez que “con los datos que tenemos ahora, es evidente que llegamos tarde. No solamente en España sino en España y en el mundo”. Una excusa tardía, un pretexto socorrido para difuminar sus responsabilidades. Un buen periodista le habría replicado inmediatamente que llegó tarde no sólo atendiendo “a los datos que tenemos ahora”, sino también a los datos de los que disponía en febrero y marzo y su Gobierno prefirió deliberadamente ignorar. 

Como, por ejemplo, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recogidas en el Informe de la misión conjunta de la OMS-China sobre la enfermedad Coronavirus 2019 (Covid-19), completada entre el 16 y 24 de febrero en China y publicada el 28 de febrero. En dicho informe, la OMS advertía que “el virus Covid-19 es un nuevo patógeno altamente contagioso, que se expande rápidamente y debe considerarse capaz enormes impactos en la salud, la economía y la sociedad. No es SARS y no es gripe”, y aconsejaba a todos los países, incluidos aquellos en los que ni siquiera se hubieran detectado contagios importados, a adoptar medidas de emergencia para detectar los focos de infección, prevenir la expansión de los contagios entre la población y preparar los sistemas sanitarios para hacer frente a una enfermedad capaz de producir estragos en los colectivos más vulnerables. 

Al contrario de lo que afirma el presidente Sánchez, lo que vamos sabiendo ‘ahora’, gracias a la labor de investigación de algunos periodistas, que su gobierno no sólo hizo caso omiso de las recomendaciones de la OMS, sino que Illa, su ministro de Sanidad, y Simón, su director del Centro de Coordinación Alarmas y Emergencias Sanitarias (CCAES), trataron de restar importancia a la creciente preocupación del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) desde la primera semana de febrero y no adoptaron las medidas recomendadas para las detección precoz de focos y la expansión de los contagios. Los intercambios de correos entre el CCAES y el ECDC muestran que Simón o alguno de sus subordinados (los nombres aparecen tachados) se manifestó sorprendido y contrariado cuando en su boletín de 7 de febrero el ECDC pasó de considerar que “el impacto de infección para la población de la UE/EEE y RU sea bajo” a valorarlo como alto.   

Llueve sobre mojado. La información publicada por El Confidencial en los últimos días revela que en la reunión del 24 de febrero, el ECDC recomendó realizar un programa centinela para detectar casos de Covid-19 en pacientes con sintomatologías similares a la gripe. Aunque el 25 de febrero Illa se reunió con los consejeros de Sanidad de las CCAA y acordaron “ampliar los esfuerzos para reforzar la detección precoz”, el 4 de marzo no se había hecho nada al respecto, salvo en Valencia, donde se había producido un brote con ocasión de la eliminatoria de fútbol Atalanta-Valencia, y en Cantabria donde se habían realizado unas decenas de pruebas. Y mientras en su informe del 3 de marzo, el ECDC advertía del riesgo de mantener aglomeraciones o riesgos, Simón ‘El Milagrero’ tranquilizaba a los ciudadanos diciéndonos “que si mi hijo me pregunta si puede ir [a la manifestación del 8-M] le diré que haga lo que quiera”.  

El virus era casi indetectable en España porque sencillamente no se realizaban test para detectarlo y tan indetectable resultaba para este Gobierno que incluso varias ministras (Calvo, Montero y Darías) y la misma esposa del presidente Sánchez y sus padres se contagiaron en esas fechas. Nadie puede extrañarse de que España presentara tan pocos casos confirmados a principios de marzo ni que la improvisación y la falta de recursos con que se abordó la epidemia nos hayan situado a  la cabeza en muertos (43.900 según el INE hasta el 17 de mayo y 43.546 hasta el 22 de mayo según el último informe MoMo del ISCIII)  por millón de habitantes. en número de fallecidos en residencias de mayores (17.231 reconocidos por el CCAES ante el ECDC hasta el 8 de mayo) y en personal sanitario infectado (52.575 hasta el 21 de junio según TVE). Estas cifras por sí solas dejan en ridículo a un gobierno capaz de alardear de ponerse un notable en la gestión de la crisis.  

No, Sr. Sánchez, los ciudadanos no toleramos que entone ahora el mea culpa con la boca pequeña, tergiversando los hechos y ocultándonos datos claves sobre la magnitud de la catástrofe humanitaria y económica a que nos han abocado la imprudencia y la ineptitud con que su gobierno ha abordado y gestionado esta crisis sanitaria, social y económica. Usted, como presidente del Gobierno de España, es el principal responsable de no haber adoptado en la segunda quincena de febrero y en la primera quincena de marzo las medidas recomendadas por la OMS y la OCDC, algo que de haberlo hecho habría reducido significativamente el número de víctimas y mitigado la intensidad de la recesión económica, la más severa registrada en España desde la Guerra Civil (1936-1939). Y será usted también responsable de que una desescalada diseñada y ejecutada sin atender a las recomendaciones de la ECDC produzca rebrotes en el futuro inmediato que puedan abocarnos a escenarios incluso peores que los que el BdE, con lógica prudencia, esboza en sus proyecciones económicas para 2020 y los dos próximos años. 

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