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Elisenda Paluzie aún cree poder hacer la manifestación del 11-S

Manifestación por la Diada de 2018 Foto: Europa Press

Ya dejó claro el presidente Torra que no hay que relegar la lucha por la independencia a causa de la pandemia, por lo que la voluntad de organizar un acto de masas este 11 de setiembre, aunque sea en un formato limitado, es muy intensa, y más siendo inminente una convocatoria electoral.

No parece una buena idea cuando en toda Cataluña están prohibidos los encuentros de más de 10 personas. Sin embargo, en los centros educativos la densidad de población será más o menos la misma que en los cursos anteriores —no se va a contratar a 44.500 profesores, como pide el sindicato Ustec— y en el transporte público la distancia de seguridad es imposible.

Sobre esto último, véase la carta a la Vanguardia de un sufrido usuario de metro y autobús, Miedo al transporte público: «La distancia de seguridad debería ser obligatoria en todas partes y todos nos tenemos que adaptar a la situación que vivimos igual que están haciendo los cines, teatros, tiendas o bares, pero parece que con el transporte público no se quieren meter. Invito a cualquier político a venir un día a hacer el trayecto que miles de catalanes y yo hacemos cada día y quizás también tendrá miedo.» Tal vez en la próxima campaña surja algún candidato audaz.

Apoyándose en las contradicciones de la gestión del desconfinamiento, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, entrevistada en Rac1 el martes 26, no ve problema en organizar manifestaciones callejeras este 11 de setiembre: «De la misma manera que hemos vuelto al trabajo, que el transporte público funciona, que se aplican medidas específicas en la escuela o que se organizarán unas elecciones, un día como el 11-S el independentismo ha de poder explicarse y llevar a la calle su mensaje político».

Precisamente el día anterior, el jefe de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, había dejado bastante claro que no conviene hacer manifestaciones masivas y que hay que evitar todo tipo de aglomeraciones: «Al igual que hemos aplazado las fiestas mayores o que no podemos ir al fútbol, pienso que este año cualquier manifestación debe quedar suspendida porque la situación epidemiológica es complicada y puede suponer un riesgo de aumentos de contagio.»

Añade Trilla que hay que «evitar que, con el regreso a las actividades laborales y escolares en septiembre, se formen aglomeraciones en el transporte público, metro, trenes y autobuses (…) No sé si hay que aumentar frecuencias o poner más convoyes, pero aglomerarse dentro del tren o el metro supone un riesgo más alto».

No se hará ni lo uno ni lo otro, salvo leves parches; luego no es de extrañar que España sea, como informa hoy el Ara, el primer país de Europa y el sexto del mundo que más casos nuevos por habitante reporta, y que lo siga siendo durante bastante tiempo.

90 actos en 62 municipios

Elisenda Paluzie dice que lo de este año será «una movilización presencial muy descentralizada», es decir que no habrá una manifestación sino muchas. Por el momento, «90 actos en 62 municipios». Vilaweb resume las medidas de prevención que aplicará la ANC:

«Las movilizaciones serán estáticas y cada manifestante deberá mantener en todo momento dos metros de distancia con el resto.» ¿Movilización estática? Parece un concepto difícil de entender, pero este año, más que ser muchos, se trata de hacer algo como se pueda. En cualquier caso, el máximo interés de los organizadores es disipar los temores que muy legítimamente pueda albergar la gente, tanto los que irán como los que no.

Los manifestantes se concentrarán en un espacio público, dentro de un perímetro delimitado y con control de acceso; se situarán en posiciones marcadas en el suelo, dispondrán de 4 m2 cada uno y se les tomará la temperatura; no compartirán pancartas ni alimentos.

El problema que se advierte enseguida no reside tanto en la concentración misma como en los desplazamientos hasta allí: «La ANC también pide a las territoriales que tengan en cuenta la gestión de posibles aglomeraciones fuera del perímetro de la concentración, ya sean causadas por las colas en las entradas y salidas o bien por público curioso. Precisamente para evitar aglomeraciones, los accesos al transporte público más próximos a las concentraciones se cerrarán dos horas antes y hasta dos horas después de la movilización.»

Aún no se sabe si se podrá hacer

A pesar de todo, informa la Vanguardia, el gobierno de la Generalitat todavía no garantiza la manifestación presencial del 11-S que diseña la ANC, por lo que quince días antes del gran día convocantes, convocados y población en general no pueden salir de la incertidumbre.

La portavoz Meritxell Budó, en declaraciones a RNE, «advirtió de que estamos en un punto crítico de la pandemia ante el reinicio laboral y de los colegios, por lo que se restablecerán las cadenas de contacto y se incrementará el riesgo de contagio». Además, hizo «hincapié en el consejo de Salut de minimizar la actividad social para llegar a septiembre con la tasa de incidencia lo más baja posible. “Tenemos estos días para aplanar y, si se puede, rebajar la curva”, por lo que ha reclamado “tomar todas las medidas y precauciones” que sean necesarias». «Minimizar la actividad social» debería afectar también a los actos políticos.

Un gobierno sensato, ante la evidencia de que a mayor actividad más riesgo de contagio, establecería prioridades: en primer lugar las actividades económicas; en segundo, las educativas, imponiendo en la medida de lo posible la enseñanza a distancia, y en tercero, las sociales.

Antes que el derecho de manifestación, está el deber de la prudencia. Los mismos convocantes deberían verlo y hacer un favor al país que dicen defender ahorrándonos la movida.

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