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Heribert Barrera se queda sin medalla

Manuel Valls ha aprendido enseguida el arte español de levantar una polémica innecesaria para rehuir las cuestiones importantes. Mientras la pandemia está lejos de estar controlada en Barcelona; cuando el turismo es prácticamente inexistente; cuando la hostelería y el comercio están de capa caída; cuando el Mobile World Congress sigue aplazándose y nadie tiene fe en que finalmente pueda celebrarse en la última fecha señalada, junio de 2021; cuando el ejecutivo municipal se entretiene en dificultar el tráfico rodado, en poner trabas a la circulación y en pintarrajear el asfalto, el pleno aprobó este miércoles, a iniciativa de Barcelona pel Canvi (2 concejales de un total de 41), una proposición para retirar la Medalla de Oro de la ciudad a Heribert Barrera. Votaron a favor de la retirada PSC, Ciudadanos, PP, Barcelona en Comú (los de Colau) y Barcelona pel Canvi; en contra, ERC y JxCat.

Es como si en Madrid estuvieran ahora discutiendo sobre la enseñanza del chotis en las escuelas. Pero ya tenemos a todos los ediles barceloneses y consiguientemente a los medios del país dando vueltas a las opiniones de Heribert Barrera y a sus méritos o deméritos para haber recibido la susodicha medalla a título póstumo. Es de suponer que la polémica afectará también a otras instituciones, dado que recibió también la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya y la Medalla de Honor del Parlamento de Catalunya.

Cuando le fue concedida, en 2012, votaron a favor todos los grupos presentes en el consistorio, excepto el PP, que se abstuvo. En el acto de entrega, el alcalde Xavier Trias afirmó, según se puede leer todavía en la web del Ayuntamiento: «Me siento orgulloso de presidir este merecido reconocimiento a un barcelonés que lo dio todo por su ciudad y por su país», añadiendo que «Heribert Barrera fue un ejemplo y un referente de compromiso con el país».

No hubo demasiadas críticas en aquel momento. Alguien recordó ciertas opiniones contenidas en un libro entrevista publicado en 2001, Què pensa Heribert Barrera, de Enric Vila, ya inencontrable: ¿Un «ejemplo» y un «referente» para el Ayuntamiento?. Hubo algunas muestras de rechazo provenientes de la inmigración organizada, e incluso se llegó a anular la presentación del libro, en la que tenía que participar Jordi Pujol.

Son esas opiniones las que han servido de pretexto, al cabo de veinte años, para retirar a Heribert Barrera una Medalla de Oro que nadie recordaba que tenía. Es esa obsesión por borrar el pasado que caracteriza a la izquierda revanchista, que a falta de derrocamientos más sonados, juega a derribar monumentos y a cambiar los nombres de los calles. En 2018 el Ayuntamiento de Barcelona acordó retirar la la Medalla de Oro concedida en 1945 a Miguel Mateu, que fue su alcalde y figura importante del régimen. Ahora no se le concedería; otros tiempos, otras circunstancias. Bien, pero en ambos casos consta en acta que se le concedió y ahí queda para la eternidad.

Un racista como Manuel Valls

El independentismo se debate entre reivindicar una de sus figuras históricas —aunque en realidad Barrera nunca impulsó una alternativa abiertamente independentista— o someterse a la dictadura del pensamiento políticamente correcto.

El presidente Torra, siempre dispuesto para afrontar batallas simbólicas, ha afirmado en un tweet: «Lamentable. El presidente Barrera fue un luchador incansable por la libertad. Vergüenza inmensa para todos aquellos que habéis votado a favor de retirarle la medalla de oro. La capital de Catalunya se empequeñece hoy, convertida en una capital provinciana y mezquina.» Una sobreinterpretación más: Barcelona no está mejor o peor que el día antes por que se haya hablado de retirar una medalla. El provincianismo y la mezquindad vienen de asuntos de más enjundia, como las trabas al coche o que persistan impunemente los cortes de la Meridiana, entre otros cientos de castigos autoinfligidos.

En un alarde de «y tú más», otro truco clásico de la política española, Vilaweb ha recordado que Manuel Valls fue condenado por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos a causa de una expulsión de gitanos rumanos; en realidad la condena fue al Estado francés, aunque Valls era el ministro de Interior y por lo tanto el asunto era de su competencia. Desde que empezó a intervenir en la política catalana, se le ha echado en cara ese asunto y ahora mismo, hablando de otro tema, Carles Puigdemont, en un tweet, alude a «un racista como Manuel Valls».

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