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Antonio Baños, organizando la calle

El exdiputado de la CUP Antonio Baños, a la salida del Tribunal de Justicia de Catalunya (TSJC) Foto: Europa Press

«El Primero de Octubre tendría que ser el día de la Victoria. Como el 9 de Mayo en la Unión Soviética. Pero todavía no hemos ganado.» Así empieza en Vilaweb una entrevista a Antonio Baños, que es presentado como «una de las personas que más sigue, y de más cerca, la actualidad política».

Puede serlo, pero vale la pena recordar que fue diputado durante dos meses y medio en la XI legislatura del Parlamento de Cataluña, la de las elecciones llamadas plebiscitarias. En su haber está haber reconocido que «el plebiscito no se ha ganado»; aunque era evidente que las fuerzas independentistas no llegaron al 50% de los votos, la tentación de hacer magia con los resultados siempre está presente. Devolvió su acta en desacuerdo con la postura beligerante de su partido, la CUP, en contra de la investidura de Àrtur Mas.

En un primer momento, el título de la entrevista anuncia en qué consistirá la próxima ofensiva del independentismo: Ahora hemos de ir a organizar la calle. No se refiere a la recogida de basuras ni al consumo de alcohol en plazas y jardines ni a los obstáculos a la circulación que alegremente dispone el Ayuntamiento de Barcelona; con organizar la calle se refiere a algo así como convertir los disturbios callejeros en expresión de la soberanía popular. Vivimos en un mundo orwelliano: organizar significa desorganizar.

Un día después el título ha sido modificado, ahora es: «No serán las elecciones lo que nos sacará del callejón sin salida político».

Sobre Quim Torra dice que «se acerca mucho al uomo qualunque, a la persona normal y corriente» y que él ha visto claro que «la autonomía es el límite». No está claro por qué usa esa expresión en italiano. Hubo un Fronte dell’Uomo Qualunque, efímero partido populista en la segunda mitad de los 40, y aún se usa en Italia el término «qualunquismo» para calificar a las actitudes de desconfianza en las instituciones democráticas y en el sistema de partidos. Puede ser casual o tal vez no: la insistencia de esta temporada en presentar a la administración autonómica como un obstáculo para acceder a la república tiene algo de qualunquismo.

En palabras de Baños, «cómo se va de la autonomía a la república, es lo que tenemos que descubrir», ya que «la idea de [ir de] la ley a la ley que nos intentaron vender en 2017 no puede ser, porque no sólo deben desobedecer los políticos, también la gente no electa de la institución».

«Si los votos no lo impiden, a los funcionarios, y a los Mossos primeramente, les vendrán tiempos de presiones y amenazas veladas

El planteamiento de «ir de la ley a la ley, con prudencia» que hizo Carles Puigdemont al principio de su mandato tranquilizó bastante los ánimos de los independentistas no obcecados o enemigos de las rupturas traumáticas. «No habrá ningún motivo de inseguridad, ni jurídica ni técnica», dijo. Luego, ya se vio. En cualquier caso, ahora queda descartada la seguridad jurídica; de cabeza a la piscina, aún sabiendo que no hay agua. Si los votos no lo impiden, a los funcionarios, y a los Mossos primeramente, les vendrán tiempos de presiones y amenazas veladas.

Sostiene Baños que «la iniciativa de las instituciones y los partidos se ha agotado», que «el período institucional ha acabado», y que ahora «ANC, Òmnium, los CDR, el Consell per la República deben reestructurarse para las cosas que vendrán. Ahora, ante las «limitaciones institucionales», «el peso volverá a la calle». Ante tanta insistencia en «la calle», se diría que a los independentistas insurreccionales, de niños no les dejaban salir a jugar.

Ante la necesidad de «organizar las fuerzas», los entrevistadores hacen esta pregunta: «Una organización clandestina. Y no lo diremos en una entrevista. Pero tal vez se tendrá que hacer, como la entrada de urnas el Primero de Octubre.» El entrevistado responde que «ya estamos todos en una semiclandestinidad», dada la represión existente. «Esto es un combate. Nosotros no tenemos que hacer la independencia. Tenemos que ganar. No es lo mismo. No se trata de hacer, de construir, sino de ganar. El combate existe. Parte del replanteamiento es entender que España no aflojará. “No se atreverán.” “Europa nos mira.” Eso son mitos del año 2017 que ahora no sirven.»

Las tendencias de moda son, pues, debilitar las instituciones, desprestigiar a los políticos y —en estos tiempos de redes sociales donde no hay nada que no deje rastro— entrar en la clandestinidad.

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