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Independentistas tristes y decepcionados

Jordi Puigneró, conseller de Polítiques Digitals i Administració Pública de la Generalitat de Catalunya. Foto: Europa Press.
El conseller Jordi Puigneró en una imagen de archivo. / Europa Press

El desastre en la gestión de ayudas a los autónomos que ha protagonizado la Generalitat ha sido demasiado escandaloso, tanto que firmas habitualmente amables con el gobierno catalán han tenido que alzar la voz para denunciarlo.

Conceder 2.000 euros a únicamente 10.000 beneficiarios de un total de más de medio millón de autónomos ya es una mala idea de buen comienzo, y hacerlo por orden de petición, otra peor. Forzar a los autónomos a competir ante una ventanilla virtual por ver quién consigue presentar antes la solicitud, como si estuvieran regalando entradas para un concierto, fue humillante. Y que el sistema informático quedase desbordado ante tal cantidad de usuarios era algo perfectamente previsible.

Luego, el intercambio de acusaciones entre la consejería de Trabajo, Asuntos Sociales y Famlias, presidida por Chakir El Homrani (ERC), y la de Políticas Digitales y Administración Pública, presidida por Jordi Puigneró i Ferrer (JxCat), habría provocado carcajadas en la ciudadanía si la situación si no fuera tan grave.

Son, como dice Jordi Basté en Rac1 El col·lapse del sistema—, «las miserias de un gobierno que se mira de reojo, más pendientes de ganar en febrero y de matarse entre ellos en noviembre que de arreglar en equipo los problemas de la gente, sean informáticos o laborales».

Si llega a ser grave la cosa que acaba Basté dando «un consejo: o arreglan esta metafórica batalla de quinquis con traje y corbata o conseguirán que incluso los suyos les den la espalda. Porque, en esta vida, por encima de la victoria, está la dignidad. La dignidad del país que representan, de su gente y de sus trabajadores, sean funcionarios o autónomos. Hagan el favor.»

Una misa por el gobierno

También está indignado Joan Vall Clara, en el Punt-AvuiQuines webs tenen!—: «De juzgado de guardia es la filosofía del sistema de adjudicación de las subvenciones (…) Pero ¿qué os habéis creído, amigos del gobierno eficiente? Un poco de respeto.»

Respeto es algo que ya no le merece este gobierno: «Perdonad, pero el arzobispo Omella y Cia. deberían decirla por vosotros, la misa en la Sagrada Familia. No tenéis perdón de Dios.» Una hipérbole algo desorbitada, si consideramos que lo que hubo el sábado pasado fue la ceremonia de beatificación de un joven asesinado por la FAI en 1936.

Cómo cesar a Chakir el Homrani

El editorial del Ara dice: Basta de maltratar a los autónomos. «Cuesta creer que alguien pensara que sólo habría 10.000 demandantes. Y, en efecto, en sólo una hora se registraron más de 400.000 peticiones para recibir la ayuda.» Pues esto es lo que hay: altos responsables políticos que tanto les da ocho que ochenta y ocho. ¿Alguien se los imagina intentando en serio construir estructuras de Estado?

Si tenemos en cuenta que el Ara es un diario próximo a ERC, es significativo lo siguiente: «Llueve sobre mojado en el departamento que dirige Chakir el Homrani, responsable de la deficiente gestión de las residencias durante la primera oleada y que creó una enorme confusión sobre el teletrabajo cuando quiso hacer creer que la Generalitat tenía la potestad de hacerlo obligatorio.»

El consejero de Trabajo «tendría que asumir la responsabilidad política del fiasco y poner el cargo a disposición de quien ahora ejerce de presidente, es decir, el vicepresidente Pere Aragonès, que, recordemos, no tiene la potestad de cesar consellers». No, el presidente en funciones no puede «ejercer las atribuciones del cargo relativas (…) a la designación y el cese de los consejeros» (Llei 13/2008, de la presidència de la Generalitat i del Govern, art. 6.3), pero alguna salida debe haber, aunque sea poner el departamento en manos de otro consejero. Faltan tres meses para las elecciones, aún no es seguro que se puedan realizar y la espera se puede hacer eterna.

Pugna partidista insuperable

Jordi Juan, en la Vanguardia, duda que esta legislatura tenga un colofón digno «porque se concatenan errores de gestión y la tradicional pugna partidista de ambas formaciones».

Al asunto de los autónomos, añade otro ejemplo de descoordinación: «Ayer mismo [martes 10], el Departament d’Acció Exterior, en manos de ERC, divulgó un plan para garantizar que se pueda votar el próximo 14-F con la habilitación de pabellones deportivos. Junts, en cambio, cuestiona si se podrá votar. Los republicanos llevan meses queriendo poner las urnas y los posconvergentes llevan el mismo espacio de tiempo intentando retardar la votación.»

Iu Forn, en el Nacional, afirma que se han despilfarrado 20 millones de euros, «gastados en no resolver nada y con un método incomprensible, inútil e injusto. Y ahora nos piden perdón por la confusión. Muchas gracias. Es un detalle de agradecer. Pero otra vez, antes de hacer nada, pregunten a los autónomos. O, mejor todavía, háganse autónomos durante un año. Y entonces entenderán muchas cosas».

Independentistas tristes y decepcionados

También Vicent Partal, en Vilaweb Una web que no funciona, una intolerable manca de respecte—, cree que «alguien debería dar explicaciones sobre este episodio y asumir responsabilidades. Porque es un hecho que hace mucho daño a los gobernantes, al gobierno.»

Y en su siguiente artículo —El col·lapse del govern efectiu, també— carga contra todos ellos: «Ayer [martes 10] vimos, en una reacción demasiado previsible, como el gobierno rechazaba las críticas de una manera que todavía originaba más decepción. En primer lugar, recurriendo a este numerito de intentar de desviar las responsabilidades del ejecutivo, como un todo, a base de pelearse en público Esquerra y Junts. Como si no fuesen un solo gobierno.»

Probablemente advierte el fin de la hegemonía independentista, porque ya no da más de sí: «No sólo no se asume ningún error sino que, en lugar de discutir los hechos y las posibles responsabilidades, toda la presión se aplica a caricaturizar y tratar de anatematizar a quien que hace la crítica (…) A mi alrededor no encuentro sino independentistas tristes, decepcionados, preocupados o indignados por la gestión del gobierno efectivo. Cada día más.»

La apuesta de Partal, como de costumbre, es tirar la pelota hacia adelante —«el proceso no se rematará desde las instituciones autonómicas españolas», «hay que tomar en serio la construcción de las instituciones republicanas»—, como si los gobernantes independentistas, no sólo los de primera fila, no hubieran demostrado suficientemente su incapacidad de hacerse cargo del país.

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