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ANÁLISIS / Votos y diputados constitucionalistas y separatistas: lengua, renta y territorio

Hemos visto en 2017 y en 2021 que la participación es el aspecto decisivo en los resultados de las elecciones catalanas. A este propósito, en el Panel A de la Figura 1 se representa el voto constitucionalista y el voto separatista del pasado 14 de febrero de 2021 sobre el total del censo. Sumados, ambos votos alcanzaron una franja que osciló entre el 48 y el 78% del censo.  

Históricamente, la mayor proporción la consiguió el voto constitucionalista, con el 40,1 % del censo en 2017. Asimismo, también la menor participación de votantes con respecto al censo fue para el voto constitucionalista: esto ocurrió en 1992, con el 21,9 % del censo, y este valor mínimo se debió a la caída de la participación en la votación.  

A partir de 1984, el voto autonomista-soberanista-independentista-separatista fue más estable que el voto constitucionalista. Sin duda, éste tendió a crecer, pero también a caer, como en 2021, al hundirse este año la participación. El separatismo alcanzó su máximo sobre el censo también en 2017 (37,4 %) y su mínimo en 1980 (22,4 %).  

Por otra parte, con respecto al total de votos de cada comicio autonómico, el constitucionalismo alcanzó su máximo de 56,5 % del total en 1980 y su mínimo de 41,8 % en 1992, según se ve en el Panel B de la Figura 1. El separatismo logró su máximo de votos en 1992, con el 55,4 % del total y su mínimo en 1980, con el 38,8 %, y en 1999 con el 47,3 %. 

 

El separatismo es nacionalismo lingüístico

En Cataluña el voto se correlaciona de modo extraordinario con la lengua. Eso vendría a confirmar que el separatismo catalán es un nacionalismo lingüístico. La proporción de votos por partido político según cual sea la lengua más hablada por el votante se presenta en la Tabla 1 para las elecciones autonómicas catalanas de 2010 y 2017. Sinteticemos los resultados: 

  • Entre las elecciones autonómicas de 2010 y de 2017 se observó una reducción relativa del voto de los catalanohablantes y un crecimiento relativo, pues, del voto de los hispanoparlantes. 
  • Igualmente, entre 2010 y 2017 el voto de quienes usan indistintamente el español y el catalán creció del 6 al 8 %.  El voto de quienes se expresan en otras diferentes lenguas creció del 1 al 5 %.  
  • Los votantes constitucionalistas son castellanohablantes entre un 58 y un 84 %, según año y partido. Los votantes separatistas son catalanohablantes entre un 59 y un 74 %. 
  • Entre los partidos constitucionalistas, CeC-ICV es el que recoge mayor voto de catalanohablantes, entre 36 y 23 %. En C’s el 80 % del voto procede de hispanohablantes.  
  • Entre los partidos separatistas, el mayor voto hispanohablante pasa de CiU a ERC. El 64 % de los votantes de CiU son catalanohablantes y el 25% son hispanohablantes. 
  • PSC y C’s recogen la mayor parte de los votantes que habitualmente se expresan en lenguas distintas al español y al catalán. 

Existe, pues, una relación clara entre el partido votado y la preferencia lingüística de los catalanes. Luego, más allá de su núcleo lingüístico, pues, los partidos tienen grandes caladeros de votos si alcanzan a atraer a los catalanohablantes, en el caso de los constitucionalistas, y a los castellanohablantes, en el caso de los separatistas. 

 

Por otra parte, la vertiente territorial de las elecciones catalanas es esencial. Esto es fruto de la dualidad de Cataluña, compuesta de zonas costeras- más constitucionalistas y castellanohablantes y de zonas interiores, más rurales, catalanoparlantes y separatistas.  

A menor tamaño, mayor separatismo

Analicemos, en primer lugar, la relación entre el tamaño del municipio y el voto. En la Figura 2 se aprecia la distribución de los municipios de Cataluña según su tamaño y según su voto mayoritario. Barcelona y las restantes ciudades catalanas se hallan en el extremo derecho inferior del gráfico, esto es, son grandes y su voto es mayoritariamente constitucionalista. En cambio, los municipios más chicos tienden a la hegemonía separatista. En el gráfico se agolpan en la nube del extremo izquierdo superior. Allí, a menudo el voto separatista supera el 80 % del censo. Éste es el control separatista del ‘territorio’. 

También el mapa de la Figura 3 ilustra bien la configuración territorial del procés. Como conocemos, la mayor parte de los municipios están gobernados por JxCat-ex CiU, los demás por ERC, o por una coalición de ambos. En la zona costera y en Val d’Aran, entre los constitucionalistas, la lista del PSC para el Parlament fue la más votada en las elecciones de 2021. El PP lo fue en un ayuntamiento y C’s en ninguno. 

 

Las características demográficas, socioeconómicas y de implantación política de las comarcas se conjugan en los resultados electorales. Para este análisis comarcal, en la Figura 4 se grafica el voto que el constitucionalismo obtuvo en 2021, así como la participación en 2021, 2017 y 2010. En cuanto a la participación, se confirma la excepcionalidad de 2017, y que la participación en 2021 se acercó a la más usual de 2010. En 2017 la participación fue altísima en todas las comarcas; en 2021 y 2010 fue relativamente mayor en las comarcas con más voto independentista (Pla de l’Estany, Pallars Sobirà y Priorat). En las comarcas más constitucionalistas, con voto constitucionalista superior a la media de Cataluña (Val d’Aran, Baix Llobregat, Tarragonès, Baix Penedès, Vallès Occidental y Garraf), y dónde reside el 80 % de la población y de los votantes de Cataluña, la participación fue en 2021 menor que la de 2010 y hasta 30 puntos inferior a la de 2017. 

 

Para analizar el nivel de vida de los votantes de los diferentes partidos políticos analizaremos los resultados de las elecciones catalanas de 2021 según secciones censales y según el nivel de renta de los electores censados en ellas. (Ver la Figura 5.) 

Observamos que el PSC es el partido con las proporciones más equilibradas en los cuatro tramos de renta considerados (renta muy baja, media-baja, media-alta y muy alta). También C’s tiene una estructura de votantes según renta bastante balanceada

El PdCat, el partido de los ricos

El partido con mayor proporción de votantes de renta muy baja es VOX, que tiene también la menor proporción de votantes de renta muy alta. El PdCat -que no obtuvo escaños en estas elecciones- tiene la mayor proporción de votantes de renta muy alta. Junts y CUP tienen proporciones semejantes de votantes según renta, y también esos dos grupos tienen las menores proporciones de votantes de renta muy baja. ERC y ECP tienen entre sí unas proporciones semejantes de votantes según renta. 

La transferencia de votos entre partidos se presenta en la Figura 6. Votantes del 14 de febrero de 2021 fueron encuestados por Sociométrica sobre su voto este año y sobre su recuerdo de voto en los comicios de 2017. De la matriz de transferencia de votos se desprende que los votantes más fieles fueron los de PSC (en un 62,5 % repitieron papeleta de voto), seguidos de CUP (55,0 %), ERC (54,4 %), Junts (53,4 %), ECP (41,1 %), PP (34,0 %) y C’s (13,7 %). Los mayores cambios de voto se dieron hacia la ¡abstención! (hasta el 50,0 % de los votantes de C’s y 37,6 % de los de ECP), así como de PP a VOX (25,0 %), de C’s a PSC (16,0 %), de C’s a VOX (13,1 %) y entre Junts y ERC (8,1 y 7,4 %, respectivamente). 

Aspecto relevante de unas elecciones es el número de electores por escaño o el de votantes por escaño, esto es, el precio de obtener un diputado. Debido a la ley electoral, el coste de un escaño depende de los resultados de cada partido en cada provincia. El coste puede considerarse en electores por escaño y provincia (éste es un valor ex ante de las elecciones), o bien en votantes (votos recibidos por cada uno de los partidos y en total) por escaño y provincia (éste es un valor ex post de las elecciones, el precio o coste real).  

En las elecciones catalanas de 2021 para obtener un diputado se necesitaron en Barcelona 49.358 votos, en Tarragona 32.301, en Gerona 31.285 y en Lérida 21.019. En las elecciones de 2017, debido a la mayor participación, el precio fue menor, aunque fue igualmente desequilibrado entre provincias: en Barcelona 48.893 votos, en Tarragona 31.462, en Gerona 30.463 y en Lérida 20.926. Un diputado de Barcelona cuesta, pues, más del doble que un diputado por Lérida. Un voto en Barcelona vale, pues, menos de la mitad de un voto en Lérida (Véase la Figura 7).  

Considerados por partidos y provincias, el coste de un diputado es aún mucho más dispar. A ERC un diputado por Lérida le costó 8.491 votos. Al PP cada diputado por Barcelona (única provincia donde en las elecciones de 2021 obtuvo diputados) le costó 28.656 votos. 

De este modo, la ley electoral que se aplica en las elecciones al Parlamento de Cataluña da lugar a un coste en votos por diputado elegido muy diferente según sea en la provincia y por ende el partido. En cambio, si la ley electoral fuese proporcional, cada provincia contaría con un número de escaños no fijo como ahora sino variable con el censo. Los 135 escaños se repartirían según el censo de cada provincia. Por otra parte, si en lugar de provincias la circunscripción fuera única para toda Cataluña, el resultado aún necesitaría menos ajustes de los restos, de modo que el número de escaños que obtendría cada partido serían aún más directamente proporcional al número de votos obtenidos. 

Según se ve en la Figura 8, si se sustituyera la ley electoral actual por una ley electoral proporcional, tanto en circunscripciones provinciales como en circunscripción única, la mayoría de votos constitucionalistas obtenidos en las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017 se traduciría también en una mayoría de escaños constitucionalistas. Con una ley electoral proporcional, otro gallo cantaría el separatismo. La tragedia de Cataluña se habría evitado o abreviado. 

 

En una consideración general, y tanto en Cataluña como en el resto de España, el espacio político potencial del constitucionalismo es muchísimo más amplio y más diverso que el espacio político potencial del separatismo. Sin embargo, ambos se asemejan en número de votos. Esta contradicción se magnifica habida cuenta de la diferencia entre la proporción de votos y la proporción de escaños.  

Observamos, pues, que hay una contradicción entre el amplio potencial político del constitucionalismo y el reducido potencial político del separatismo. Consideremos dos de las principales dimensiones de la política (véase la Figura 9): 

  • Grado de libertad y de intervención pública: dimensiones a regular, orientación de la política o tamaño del sector público. 
  • Integración política, social y económica: relato y práctica de entendimiento o de confrontación. 

En el constitucionalismo encajan todos los grados de intervención pública, desde la menor y más liberal regulación hasta una intervención mayor,  así como la mejor integración política, social y eonómica. En cambio, el separatismo propende a la más extrema intervención estatal y a la desintegración política, social y económica: precisamente, en esto consiste la agenda, la hoja de ruta y los hechos de la secesión. 

Éstos son, pues, los espacios potenciales del constitucionalismo y del separatismo. Centrado y abarcando los diversos niveles de intervención estatal, y en la integración, está el constitucionalismo, pletórico en potencial político. No obstante, recibe una magnitud de votos semejante a la de los independentistas.  

Escorado a la total desintegración y a la total intervención está el separatismo, lánguido en potencial político. No obstante, recibe una magnitud de votos semejante a la de los constitucionalistas. Los separatistas obtienen una proporción de votos semejante a la de los constitucionalistas, y además ¡les ganan en escaños!  

El número (relativamente escaso) de votos de los constitucionalistas no refleja la centralidad de sus posiciones políticas. El número de votos (relativamente amplísimo) de los separatistas no refleja la marginalidad de su posición política. 

Del análisis de esta paradójica situación catalana se deduce una conclusión: habrá un momento en que la realidad del voto constitucionalista y del voto separatista se ajusten a su respectivo potencial político. El constitucionalismo se expandirá hacia su vastísimo potencial y el separatismo se circunscribirá a su diminuto potencial. 

Conclusiones

  • Las elecciones catalanas, como los falsos referéndums y las otras performances separatistas, se convocan en otoño, tras el calentón de los desfiles del 11 de septiembre. La persecución propagandística que ejerce la Generalitat de Catalunya y sus medios excita el voto separatista. 
  • El sistema catalán de instituciones, de partidos y político, está hecho añicos, de modo que tanto las calles como el parlamento regional están trufados de radicales y violentos de toda condición. 
  • Una mayor participación en las elecciones autonómicas resulta en una mayor proporción de voto constitucionalista. 
  • Tras el auge extraordinario de la participación en 2017, en 2021 tuvo lugar un hundimiento extraordinario. 
  • En votantes sobre censo, en 2021 los constitucionalistas obtuvieron el 23,7 % y los separatistas el 24,2 %. En proporción de votantes, en 2021 los constitucionalistas supusieron el 46,3 % y los separatistas el 47,3 %. 
  • Según su lengua, los votantes castellanohablantes se inclinaron hacia PP, C’s, PSC y ECP, y los catalohablantes hacia Junts, CUP y ERC. 
  • Según la comarca, los resultados electorales son dispares: las costeras tienen una participación electoral media y un voto constitucionalista mayoritario, las comarcas del interior tienen una altísima participación y un voto separatista mayoritario. 
  • Por niveles de renta, PSC es el partido más equilibrado entre votantes de renta muy baja, media-baja, media-alta y muy alta. 
  • El coste de un diputado va de cuatro a uno según sea la provincia y el partido. El precio más alto lo paga el PP y el más bajo Junts-CiU y ERC. 
  • La transferencia de votos entre partidos entre 2017 y 2021 fue especialmente importante desde C’s hacia PSC y VOX. 
  • Una ley electoral proporcional al número de votos habría dado mayoría de escaños a los partidos constitucionalistas. Se habría evitado la tragedia que padece Cataluña. 

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