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El caso Cercas como síntoma

Javier Cercas/ Fuente: Europa Press

En el mundo de fantasía en que viven, o quieren hacernos creer que viven, los propagandistas del independentismo, un intelectual español tendría que ser un simpatizante nato de la causa. Pero no suele pasar. Lo de que estamos en el lado correcto de la historia, que lo nuestro es un ejercicio democrático, y que hay que vindicar el derecho a decidir por puro antifascismo son argumentos que se han demostrado poco convincentes. Al final, como compañero de viaje, sólo queda Ramón Cotarelo.

Inmediatamente después de una entrevista a Javier Cercas en el programa Faqs de Tv3, el 11 de abril, se empezó a divulgar un fragmento de un discurso del escritor en el que supuestamente estaba «incitando al odio y reclamando la intervención del ejército contra Cataluña»; lo explica Xavi Ayén en este artículo de la Vanguardia: Cómo hacer pasar a Javier Cercas por un invasor. El discurso en cuestión fue el 7 de septiembre de 2019, en el teatro romano de Mérida, en ocasión del Día de Extremadura.

No hace falta estar muy familiarizado con la obra y las opiniones de Cercas para saber que las dictaduras militares y los fusilamientos masivos no forman parte de su ideal de gobierno; no obstante, la consigna ha sido denunciarle abiertamente como blanqueador del fascismo y propagandista del régimen.

Del régimen actual, se entiende; un régimen, así nos lo quieren hacer creer, que no se diferencia del anterior más que en aspectos decorativos. Y lo de blanquear el fascismo se aplica, en estos tiempos que corren de simplismo y censura, a cualquiera que se niegue a ver en la Historia únicamente escenas de héroes y villanos.

Pilar Rahola le ha dedicado un sermón en Youtube, argumentando ad hominem: a Cercas, eres el niño mimado del régimen:

«Usted pertenece al poder, usted tiene a su lado el poder, el poder de verdad: el económico, el mediático, el político. Tiene a su lado la institución monárquica, el Estado, tiene el diario El País, El Mundo… Lo tiene todo. Además no se le puede discutir nada (…) Usted no es víctima (…) Lo que pasa es que machacar al independentismo es gratis. Usted ha aprovechado la debilidad enorme que en el mundo mediático, político e institucional tiene el independentismo — porque somos la bestia a matar, porque han salido de cacería a cazarnos a todos (…) Usted no es una víctima, usted es un mimado del régimen. A usted el régimen lo ama. Y como el régimen lo ama, se aprovecha de esto para crear un gran discurso victimario.»

«Usted pertenece al poder, usted tiene a su lado el poder, el poder de verdad: el económico, el mediático, el político. Tiene a su lado la institución monárquica, el Estado, tiene el diario El País, El Mundo… Lo tiene todo»

Pilar Rahola

Nota: «Han sortit de cacera per caçar-nos a tots», dice Rahola; aunque en el subtitulado en español se puede leer: «Han salido de cacería a matarnos a todos.»

La falta de empatía es culpable

En un artículo de Vicent Partal, en Vilaweb, se puede ver el fragmento, de medio minuto, que ha servido para descalificar e insultar a Cercas en las redes, así como el discurso entero, de media hora: Cercas i la nul·la empatia dels intel·lectuals espanyols.

«En un artículo de Vicent Partal, en Vilaweb, se puede ver el fragmento, de medio minuto, que ha servido para descalificar e insultar a Cercas en las redes, así como el discurso entero, de media hora: Cercas i la nul·la empatia dels intel·lectuals espanyols»

Partal, no más conciliador aunque sí más objetivo, no encuentra el pretexto inicial de la campaña: «Yo, personalmente, no veo claramente esta incitación directa al golpe de estado que otros ven, sinceramente. Creo que no la hace.»

Pero enseguida vienen los peros. Está el pero emocional: «En mi opinión, la frase es muy desafortunada, poco sensata y en todo caso es reveladora de la nula empatía que Cercas tiene por sus vecinos, por el sufrimiento de sus vecinos de Girona…» ¿No hay aquí una incitación a las querellas de proximidad? ¿No asoma un trasfondo de persecución? Por otra parte, la empatía no es un deber cívico y menos la empatía unidireccional, ya que de vecinos los hay de todos los gustos y colores.

Luego el pero contextual: «La escena tiene un significado, tanto si a Cercas le gusta como si no, que supera las palabras estrictas. Por el marco donde lo dice, por la manera como lo dice, por la reacción tan satisfecha del militarote, por la alegría que siente el público al oírlo y por la satisfacción del orador en vista de los aplausos.»

El militarote —«militarot» en el original, aunque este término no figura en los diccionarios catalanes— es el teniente general Miguel Alcañiz, jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME) —que en ese acto recibió una medalla por sus tareas de preservación del río Guadiana—, y lo que Cercas dijo fue: «Soy un partidario feroz del aburrimiento en política. De un aburrimiento escandinavo, o como mínimo, suizo. Las aventuras me encantan, me apasionan, me vuelven loco, pero en los libros, en el cine y en general en la vida privada. En la vida pública, vade retro, satanás. Ahí, tedio total. Cuando la vida pública, la política, se llena de pasión, aventuras, emociones, como nos ha ocurrido a los catalanes en los últimos años, échate a temblar o llama a la unidad del general.»

«Soy un partidario feroz del aburrimiento en política. De un aburrimiento escandinavo, o como mínimo, suizo. Las aventuras me encantan, me apasionan, me vuelven loco, pero en los libros, en el cine y en general en la vida privada»

Javier Cercas

Cree Partal que debería haberse ahorrado esa frase, que, «por mal que le sepa, inevitablemente una parte de la población catalana ha de malinterpretar por fuerza». Pero si una parte de la población ha malinterpretado esa frase, si ha visto la UME como un escuadrón golpista, si ha fijado su atención ahora en un fragmento aislado de un discurso protocolario que tuvo lugar en setiembre de 2019, es precisamente porque alguien ha ido a buscarlo y lo ha divulgado para caldear los ánimos, coincidiendo con la presencia de Cercas en TV3. Tienen derecho a hacerlo, por supuesto, tanto como los demás a no caer en la trampa.

Un editorial del El PaísCon Javier Cercas— denuncia el propósito que está detrás de la maniobra:

«Esta operación de intimidación pretende que la televisión pública catalana, la más seguida en ese territorio, no se abra a opiniones disidentes respecto al dogma oficial independentista, además de acallar y expulsar de la catalanidad e incluso de Cataluña a quienes no siguen el guión de la realidad paralela secesionista, habitada por una España dictatorial, una monarquía golpista, presos políticos, exiliados e inasibles consejos de la república

Rechazo al debate

Oportunamente, Crónica GlobalSilencio del mundo de la cultura en catalán frente al bulo contra Cercas— ha evocado el momento, en 2014, cuando Cercas se solidarizó con el escritor Albert Sánchez Piñol, que fue vetado por el gobierno español para un acto del Instituto Cervantes en Holanda; un gesto que no ha obtenido reciprocidad.

Lo que escribió entonces se lo puede aplicar perfectamente a sí mismo: «El Gobierno español temió que el acto de Utretch “se politizase”. Se trata de una excusa sin sentido, que delata una ignorancia alarmante sobre lo que es una novela y no consigue enmascarar un acto intolerable de censura (ni un alarde de torpeza política): una ficción no es un libro de historia, pero, si la interpretación de la historia que ofrece no nos convence, lo que hay que hacer es refutarla con datos y razones, no acallarla.»

«El presunto papel de Cercas como blanqueador del fascismo será aireado, amplificado y ridiculizado en los próximos tiempos; lo que no será es debatido con datos y razones»

En el Diari de Girona, Jordi Xargayó denuncia el silencio de Puigdemont en el linchamiento a Cercas y evoca la presentación de un libro de éste en 2012, que contó con la participación de Carles Puigdemont, entonces alcalde de Gerona.

Allí el escritor ya «expuso con claridad su preocupación por la deriva independentista: “Cuando oigo decir que entramos en territorio desconocido, me pongo a temblar”, añadiendo que las “aventuras” sólo le gustan en la ficción. “Si un político da un paso, ha de saber dónde pondrá el próximo pie” (…) Aquel discurso de Cercas fue casi idéntico al del pasado sábado en Faqs de TV3 y al del famoso acto de Extremadura, de 2019».

Dice Xargayó que Puigdemont «aún no se había convertido en el líder espiritual del independentismo más radical» y cabe añadir que Cercas aún no se había convertido en el enemigo del pueblo. Desde entonces, la tendencia ha sido, como en cualquier secta, cohesionar la propia militancia y reducir en cantidad y calidad las ideas que se pueden sostener en público.

Por todo ello, el proceso independentista tiene y tendrá cada vez peor fortuna entre los intelectuales —a pesar de la querencia de muchos de estos por las causas perdidas—, por la inconsistencia de su argumentación y por su deriva imparable hacia la exclusión de toda opinión discrepante.

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