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ENTREVISTA / Marta Pascal (PNC): «Cataluña no es una creación de la Constitución de 1978. Es una nación»

La líder del PNC busca reorganizar el centro catalanista pero mirando hacia el futuro y sin ataduras con el pasado

Marta Pascal, secretaria general del PNC.

Secretaria general del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), Marta Pascal concurrió como número 1 de esta candidatura a las elecciones del pasado mes de febrero. No obtuvieron representación en el Parlament pero, lejos de amilanarla, este tropiezo es considerado por esta profesora de la Universitat Pompeu Fabra como una primera experiencia de la formación nacida en plena pandemia del COVID-19. A sus 38 años, Pascal, historiadora y politóloga, cuenta, sin embargo, con una larga trayectoria en la gestión de partidos. Fue presidenta de las juventudes de Convergència, portavoz de la histórica formación y coordinadora general del PDeCAT. Ahora, desde el PNC, tiene la vista puesta en las elecciones municipales de 2023, a las que quiere llegar con todas las formaciones catalanistas moderadas unidas en una sola candidatura. Puede presumir de sentido común y, mientras busca cómo romper la polarización nacida del procés, trabaja en una tesis doctoral en la que analiza cómo las redes sociales y los contenidos digitales influyen en la toma de decisión de los cargos públicos. Un tema siempre de actualidad pero nunca suficientemente explicado.

El objetivo de su tesis es muy interesante. Ahora hemos visto cómo la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha abandonado Twitter porque, según ella, está lleno de bots y usuarios de la extrema derecha que intoxican y que no le permiten ser buena persona.  

Aquí hay que tener en cuenta no solo las redes sociales sino los comentarios que pueden hacer los usuarios en, por ejemplo, esta entrevista. Estos contenidos digitales afectan. Eso también pasó en 2017. Tanto los comentarios como Twitter y Facebook contribuyeron a polarizar muchísimo los planteamientos. Y usted ya sabe que, en buena parte, el tuit de Gabriel Rufián afectó. O que el que se dijera que algunos consellers no estaban de acuerdo con el referéndum afectó también a Carles Puigdemont. La complejidad de esta tesis es que es multidisciplinar. Son muchos temas. Seguramente yo no podré decir que fueron las redes y los contenidos digitales los que impactaron, pero sí que tuvieron un papel fundamental.  

Las redes son cajas de resonancia. Además, los políticos ahora se ven enfrentados a sus electores y a sus críticos de forma directa, que es algo que antes no sucedía. 

Claro. Pero, por otra parte, hay que tener en cuenta otra dinámica entre los políticos, que es la de la espiral del silencio. En la medida en la que tú te sientes minoritario en tu opinión, tu tendencia es no expresarla. Si, en paralelo, las redes y los medios de comunicación ayudan a amplificar las otras opiniones, entras en una espiral que no se acaba. Jordi Baiget (exconseller de Empresa) se fue porque dijo una cosa que no le gustó a Puigdemont y el resto de consellers, como Jordi Janer, Neus Munté, etc, se vieron incapaces de decir lo que pensaban porque a Baiget se lo habían cargado. Su postura fue decir “yo me voy y que vengan otros”. Entonces, llegaron Clara Ponsatí, Jordi Turull y otros. Tenían una identidad digital muy marcada. Ponsatí, por ejemplo, había tenido problemas con un embajador en Georgetown y Turull tenía casi 200.000 seguidores en Twitter y era algo que él utilizaba. 

Baiget se fue porque dijo una cosa que no le gustó a Puigdemont y el resto de consellers, como Janer o Munté, se vieron incapaces de decir lo que pensaban

Marta Pascal

La verdad es que triunfaron los trolls. Jordi Puigneró, actual conseller de Políticas Digitales, era un troll puro y duro antes de llegar al cargo.  

Sí. Y esto es lo que yo, desde la perspectiva académica, estoy intentando analizar.  

Es curioso que usted haga esta tesis porque sufrió estas situaciones a nivel personal. 

Es que, de golpe, se producen cosas muy concretas y muy marcadas. En el caso del procés y en otros, se han ido produciendo dinámicas que, al final, acaban coartando un poco la expresión pública de las opiniones políticas, económicas, etc. Con esto, las redes pueden llegar a tener el efecto contrario del que uno piensa. 

¿Condicionan las decisiones de los políticos? 

Sí, aunque aún no sé en qué medida porque no tengo la tesis acabada. Es obvio que las condicionan, pero hay que probarlo. 

Pero si eso sucede, sería más justo que cuando la agenda la han marcado los medios. Aunque también es cierto que la red que más puede marcar a un político es Twitter y no todo el mundo lo usa. 

Cierto. Las redes realmente te permiten democratizar el espacio informativo porque no hay intermediarios. En principio, esto es bueno. Pero si se utilizan bots o inteligencia artificial o si se ponen en marcha acciones que condicionan la libre circulación de la información y las opiniones en las redes, tenemos que hablar de ello. Hay tema.  

Dos meses después de las elecciones, ¿qué lectura hace del resultado? 

Por la parte del país, yo creo que unas elecciones en las que solo votan la mitad de los ciudadanos deben hacer que nos preguntemos qué nos está pasando. Que la gente se muestre pasiva no es buen indicador de cómo están las cosas desde el punto de vista político. Esto me preocupa. Pero también me preocupan unos resultados que siguen insistiendo en la polarización. Desde el primer momento, nosotros planteamos, de forma muy modesta pero con mucha convicción, que había que pasar página. En este sentido, las elecciones no han servido para pasar página.

El mundo independentista sigue mirándose a sí mismo, sin dar soluciones y sin tener capacidad de formar un Govern que saque adelante los problemas

Marta Pascal

Han pasado dos meses desde el 14 de febrero y seguimos sin Govern. Salvador Illa, que es quien ganó las elecciones, no es capaz de generar una mayoría parlamentaria alternativa, con lo cual no es capaz de poner sobre la mesa una solución política a la situación actual. En paralelo, el mundo independentista sigue mirándose a sí mismo, sin dar soluciones y sin tener capacidad de formar un Govern que saque adelante los problemas que tienen los ciudadanos. Creo que estamos en una situación muy delicada. Y me preocupan la parálisis y el bloqueo político mientras tenemos a tanta gente sufriendo. Comerciantes que cierran, autónomos con dificultades para llegar a final de mes, hospitales llenos… creo que la situación no es buena. 

¿Le faltó tiempo al PNC? 

Nos faltaron unas cuantas cosas. Nos faltó visibilidad, que la ganas con el tiempo. Seguramente nos costó dar un mensaje aún más claro. A veces estás muy convencido pero necesitas que el mensaje le llegue al ciudadano. La fragmentación del catalanismo pragmático y moderado fue un pasivo. Nosotros intentamos en diciembre, a través de una propuesta pública, crear una sola papeleta y no fue posible. Pero sigo pensando que es el gran reto que nos depara el futuro. Es decir, cómo somos capaces de aprovechar los activos de este espacio con estos pequeños grupos y ganar visibilidad para que la gente vea que este país merece y puede tener una alternativa política que lo transforme de verdad y que mire hacia delante y no hacia atrás. 

¿Hay vocación de llegar a alianzas con partidos como el PDeCAt, la Lliga, Units y Lliures?

Sí, ya le digo que nosotros ya teníamos esta vocación porque hicimos la propuesta el 14 de diciembre. Y sigo pensando que hay que intentar esta suma. Debe ser una suma coherente, con mensajes de futuro y que ponga los problemas reales de los ciudadanos y las soluciones sobre la mesa. Evidentemente, tiene que ser una propuesta que cambie el tercio político en Cataluña, de tal forma que dejemos de mirar atrás y busquemos, de una vez por todas, una solución para Cataluña. Esta solución pasa por una relación bilateral honesta y de confianza con el Estado. Es algo que hace mucha falta y es lo que estamos viendo hacer al lehendakari Íñigo Urkullu de forma muy clara.

La Generalitat debe tener los instrumentos efectivos y eficaces para tomar decisiones. El Estado debe reconocer que las soluciones no pueden venir solo de la buena voluntad

Marta Pascal

Creo que es el camino. También hay que resolver el tema de la financiación. Nosotros planteamos en nuestro programa el concierto económico y que la Agencia Tributaria Catalana tenga la posibilidad de gestionar todos nuestros impuestos. Si después hace falta ser solidario con el resto del Estado, no habrá problema. Además, creemos que también hay que reconocer el blindaje de las competencias porque la Generalitat debe tener los instrumentos efectivos y eficaces para tomar decisiones. El Estado también debe reconocer que las soluciones políticas no pueden venir solo de la buena voluntad. Hacen falta gestos efectivos. 

Pero ahora mismo estas cuestiones, aparentemente, se pasan por alto por parte de partidos con más responsabilidad, como ERC y Junts, que, ante el Estado, parecen preferir centrarse en cuestiones como el blindaje de la lengua. 

A ver, es, por descontado, un tema fundamental. Pero hay que tener en cuenta que, por ejemplo, Cataluña merece y necesita una interlocución directa con las instituciones europeas porque es un territorio desde el punto de vista económico, de talento, tecnológico, en biomedicina… Merece y necesita esa interlocución directa y eso no debe ir en perjuicio de la relación del Estado español con la UE. Me cuesta entender que un territorio singular desde el punto de vista económico, poblacional y de talento, no pueda tener este acompañamiento. Nadie habla de esto y hay mucho trabajo que hacer. Y a mí me costaría entender que el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos no estuviera por la labor porque esto lo que hace es mejorar los flujos económicos, los niveles de desarrollo y es una apuesta en el medio plazo.

No he escuchado ni a Pere Aragonés, ni a Elsa Artadi, ni a Laura Borràs hablar de los fondos europeos Next Generation y es mucho dinero

Marta Pascal

Los fondos Next Generation son una oportunidad, pero no para seguir centralizando el poder del Estado y condicionando el desarrollo del resto de comunidades. Son una oportunidad de desarrollo potente y Cataluña debe poder gestionarlo de forma directa. No he escuchado ni a Pere Aragonés, ni a Elsa Artadi, ni a Laura Borràs hablar de esto y es mucho dinero. Tengo la sensación de que la agenda de ERC, CUP y Junts es una agenda de intereses de partido pero están dejando los problemas del país en un segundo plano y no nos lo podemos permitir. 

Pero esto es la norma desde hace tiempo. En la cuestión de la negociación con el Estado, la agenda de ERC, por ejemplo, se centra en la amnistía y el referéndum. Lo demás no existe. 

A ver, yo en el tema de los presos he sido siempre muy clara. A mí me da igual que sea una amnistía, un indulto o una reforma del delito de sedición. Soy consciente de que no es lo mismo. Pero creo que hay que solucionar para poder solucionar una relación política que no funciona. Hay que hablar sobre esto y arreglarlo. Pero, claro, si, por una parte y por otra, solo metes condicionantes maximalistas, haces que la solución al conflicto sea mucho más dificultosa. Nosotros creemos que la política debe ser un elemento de utilidad para los ciudadanos. Hay que resolver los problemas del día a día y sentarnos en una mesa con el Gobierno español en una relación bilateral y de confianza para intentar solventar algunos temas. El primer problema que hay que arreglar es que hay que dejar claro que Cataluña no es una creación de la Constitución española de 1978 sino que es una nación. Las naciones tienen derecho a decidir su futuro, pero ahora no es posible por la dinámica actual que tiene el mundo. Lo entendemos perfectamente. Pero de aquí a imposibilitar cualquier salida a la situación política que tenemos…  

Hay que dejar claro que Cataluña no es una creación de la Constitución de 1978 sino que es una nación. Las naciones tienen derecho a decidir su futuro

Marta Pascal

Durante la campaña electoral, el PNC denunció las numerosas contradicciones en las que caen los grandes partidos. Esto, sin embargo, no parece que le preocupe mucho al electorado.  

Bueno, un 50% de abstención en Cataluña es un castigo enorme a los partidos que forman parte del arco parlamentario. Yo creo en la política y en los partidos, pero también me cabreo cuando veo lo que pasa. No hay soluciones. 

Claro, hablamos de un momento en el que casi todos nos vemos afectados por la situación que ha creado la pandemia del COVID-19.  

Sí, pero lo que está pasando es que los partidos más grandes y el sistema se protegen y da la impresión de que la gente no está castigando a los políticos. Pero hay que hacer las cosas de otra forma y hay que explicar las cosas sin tapujos y sin miedo.  

Quizás es que nos hemos acostumbrado a esta dinámica de procés, referéndum, presos políticos… Luego ves un debate como el de los candidatos de Madrid y te sorprende que hablen de propuestas relacionadas con la gestión del día a día. 

Sí, es verdad. Aquí llevamos 10 años hablando del tema. Yo soy nacionalista y votaría que sí en un referéndum, siempre lo he dicho y es lo que siento. Pero aquí tenemos, por un lado, a los que dicen que el Estado no se comporta con Cataluña y, por otro, a los que defienden el “a por ellos” y los jueces. Esto les da mucha retórica y les permite vivir de este relato. El sistema se retroalimenta. La única forma de dar una alternativa es contruyéndola y por eso nuestro discurso pragmático y útil. Hay que resolver los problemas y no valen las respuestas a medias. Hay que hacer pedagogía porque los extremos, a veces, se tocan. Los últimos 10 años dejan muchísimo que desear desde el punto de vista de obra legislativa y estabilidad, pero es verdad que sigue sin ponerse sobre la mesa una propuesta política por parte del Estado que ayude a solucionar esta incomodidad que existe sobre el encaje político de Cataluña en España. 

Los últimos 10 años dejan muchísimo que desear desde el punto de vista de obra legislativa y estabilidad pero sigue sin ponerse sobre la mesa una propuesta política por parte del Estado

Marta Pascal

Es verdad pero la primera función de la Generalitat es gobernar para todos los catalanes y la gestión del día a día. Sin embargo, se están priorizando cuestiones que no son realmente prioritarias para los ciudadanos. 

Claro, por eso le digo que para criticar por ambas partes. Le pongo un ejemplo. Cataluña tiene una población de 7,5 millones de habitantes. Israel tiene 9 millones. Y tiene un porcentaje muy importante de su población ya vacunado. Aquí, por el contrario, no somos capaces de poner en marcha un plan ambicioso que nos permita avanzar. Yo soy la primera que pide que dejen de hablar de lo suyo y que hablen de lo que le importa a la gente. Pero, insisto, cuando por parte del Estado oyes determinados mensajes, hay un problema porque esa actitud contribuye a la crispación y eso es algo que no nos conviene. 

Ni siquiera son capaces de vender lo que hacen bien. ERC, por ejemplo, ha logrado que las ayudas a los autónomos salgan bien pero no hace gala de ello. Hasta a los políticos se les ha olvidado presumir de lo que hacen bien porque todo lo ha invadido el procés. 

El político se ha quedado en esta dinámica de la polarización y esto es una consecuencia de estas nuevas formas de hacer política. Pero los que somos pragmáticos, somos honestos y tenemos vocación de hacer una política útil y de tratar a los ciudadanos como mayores de edad, tenemos que hacer un sobreesfuerzo porque, si no, el país quedará en una situación muy complicada. 

El PNC celebra a finales de mayo su convención política y mantiene su objetivo de unir al catalanismo moderado. ¿Cómo lo van a hacer? 

Nosotros llevamos dos meses trabajando en subcomisiones sobre distintas áreas como municipalismo, educación, sanidad, etc. Estamos haciendo este trabajo interno con la militancia y la presentación pública del resultado será en la convención política. Lo hacemos con esta vocación de sumar que, insisto, no es nueva. Creemos que el espacio del centro pragmático, catalanista, moderado y con ambición de futuro tiene que saltar a la arena política, dejarse de complejos, hablar claro y ofrecer a la ciudadanía una alternativa sólida y que pueda gustarle.  

Israel tiene 9 millones de habitantes y un porcentaje muy importante de su población ya vacunado. Aquí, por el contrario, no somos capaces de poner en marcha un plan ambicioso que nos permita avanzar

Marta Pascal

De los malos resultados se aprende y todos estos partidos han quedado fuera del Parlament. Está claro que, sin unidad, seguirán fuera. 

Sí, pero ha de ser una unidad coherente y que se entienda. Nosotros planteamos que, más allá de la dicotomía sobre independentista sí, independentista no, el catalanismo político ha sido siempre capaz de entenderse con la vocación de transformar el país. Evidentemente, no nos interesa saber qué votaría alguien en el referéndum sino saber qué se puede cambiar en el país porque en términos de bienestar personal y colectivo todo esto mejore. Evidentemente, nosotros defendemos que hay que solucionar la situación de los que están en prisión. Y, como buenos nacionalistas que somos y que defendemos que Cataluña es una nación, estamos por el derecho a decidir. Pero, esto no es ahora mismo una prioridad política para nosotros. La prioridad política es que el país mejore en términos económicos y sociales. Pero necesitamos un nuevo encaje. Hay que ir por partes y cuanta más gente pueda hacer este camino, mucho mejor. Nos hemos presentado por primera vez a las elecciones con un pequeño presupuesto de 25.000 euros y le recuerdo que el PSC tenía 2 millones, ERC 1,5 millones y el PDeCat 800.000. Ya sabíamos que era muy complicado pero nos permitió obtener una respuesta interesante y los votos que hemos sacado son una primera reacción. No podemos compararnos con los que ya están en el Parlament. 

De cara a las municipales, ¿con qué partidos le gustaría contar? 

Creo que tenemos una oportunidad buenísima en, por ejemplo, Barcelona. La Barcelona de Colau es gris, insegura y ha renunciado al liderazgo. Nos podemos encontrar muchísimos con esta idea y con vocación catalanista. Así que creo que lo podemos conseguir. Para mí, el perímetro es muy claro: Cataluña es una nación y tiene derecho a decidir su futuro; relación bilateral directa con el Estado; agencia tributaria que pueda gestionar todos los impuestos y seguridad en cuestiones como la lengua y la relación con Europa.  Nada de maximalismos, mucho realismo y vocación de construir y transformar. Ya basta de bloques, trincheras y polarización. 

Nada de maximalismos, mucho realiso y vocación de construir y transformar. Ya basta de bloques, trincheras y polarización

Marta Pascal

Sí, pero, ¿con qué formaciones sienten más afinidad? ¿Lliga, PDeCAT, Lliures, Units?

Esto no es una cuestión de siglas. Es un proyecto de personas con una misma tendencia política. Pero, sí, estas que ha planteado pueden ser perfectamente formaciones con las que nos podemos entender. De todos modos, insisto, nuestra voluntad es construir un proyecto que sume a cuanta más gente mejor. 

En la actual situación y tras las elecciones del 14-F, estamos viendo cómo, a pesar de la crisis, JxCat y ERC no son capaces de avanzar. ¿Cómo interpreta usted esta situación? 

Están en la batalla por la hegemonía del independentismo. Hay una discrepancia de fondo sobre la estrategia de futuro, sobre todo la que se va a librar en Madrid. ERC está dando apoyo al PSOE y Junts creo que esto es una pérdida de tiempo y no tiene ningún interés en la mesa de diálogo. Creo que es la discrepancia de fondo que está causando los problemas para este pacto. Por otra parte, está la cuestión de los grandes liderazgos, como el de Carles Puigdemont a través del Consell per la República. Es otra dinámica complicada de resolver. ERC se quiere sentir libre en la  gobernabilidad pero, por otra parte, el president Puigdemont no quiere renunciar a una parte de su liderazgo. Fíjese, estamos hablando de personas en concreto, de intereses como partido. Dejan absolutamente atrás los intereses y las necesidades de la gente. Yo creo que deberían ponerse manos a la obra, aunque no podemos descartar el escenario electoral. Es más, los veo muy relajados. Si usted ve una rueda de prensa de las portavoces de los dos partidos de hace un mes y las de ahora, no hay mucha diferencia.  

ERC parece que empieza a perder la paciencia y ha salido esta semana a decir que  basta ya de papeles y propuestas.  

Sí, pero aquí se combinan agendas personales y de partido, pasando por encima de la del país. Y esto es una mala noticia que hay que combatirlo políticamente, denunciarlo y explicarlo a la gente para que lo vean.  

Están en la batalla por la hegemonía del independentismo. Hay una discrepancia de fondo sobre la estrategia de futuro, sobre todo la que se va a librar en Madrid.

Marta Pascal

La verdad es que se plantean cuestiones democráticamente aberrantes como que una asociación privada, el Consell per la República, sustituya a la Generalitat en algunos aspectos. Esta asociación no es una institución y nadie ha votado por ella. 

Sí, pero, fíjese, están hablando de sus intereses, de cómo Puigdemont mantiene un espacio de liderazgo. La agenda de país está en segundo plano y esto no es aceptable. Además, creo que el independentismo no le hace así un favor a la sociedad catalana porque le está dando el mensaje de que la institución que es la Generalitat no es importante porque no tiene capacidad de actuar. 

Sí, es algo totalmente novedoso. 

Es un mensaje preocupante porque una nación sin Estado como es Cataluña tiene en la Generalitat uno de los espacios para demostrar que es una sola comunidad de personas. Pero si dices que tu principal institución ya no va a tomar determinadas decisiones y que lo hará una asociación privada, desde el punto de vista democrático es… 

Es como si un presidente contratara a una consultora para que gobernara. 

Sí, ese es un buen titular. Pero esto lo hacen porque están pendientes de sus intereses. Yo pido que estén pendientes de los intereses de los ciudadanos y que busquen soluciones. Si no son capaces, que lo digan porque la gente ya tomará sus decisiones. 

La confrontación inteligente no sirve porque no creo que la confrontación sea un instrumento válido en política. Tampoco la desobediencia

Marta Pascal

Hasta hace unas semanas Junts pedía “confrontación inteligente” contra el Estado mientras que ERC apostaba por el diálogo y la negociación a través de la mesa pactada con el PSOE. ¿Qué postura tiene el PNC? 

Para nosotros, esto de la confrontación inteligente no sirve porque no creo que la confrontación sea un instrumento válido en política. Tampoco creo que lo sea la desobediencia de ningún tipo. Desde nuestro punto de vista, lo importante es la relación bilateral, por lo que la mesa de diálogo es un buen instrumento. Pero, claro, señores del Gobierno del PSOE y Podemos, necesitamos resultados concretos. No es solo sentarnos en una mesa. Hay que hablar, negociar, avanzar en la negociación y buscar resultados. Tampoco me vale el relato de ERC de que, en Madrid, utilizo la mesa de diálogo, pero, en Cataluña, pacto con la CUP y Junts, que defienden la confrontación. ERC, además, no ha renunciado a la unilateralidad. Ha dicho que no pueden hacerlo porque no saben lo que va a pasar. Mire, usted, esto es confundir a la gente. 

Tengo la impresión de que la paralización afecta al propio procés. Ni unos ni otros parecen saber para dónde tirar. En una situación de pandemia y crisis económica como en la que estamos, ¿qué solución ofrece el PNC para capear el temporal? 

Si estuviéramos en el Parlament, nosotros trabajaríamos para conseguir un Govern que tenga capacidad de tomar decisiones. Hay que tomar decisiones valientes y claras en el tema económico para ayudar a autónomos y pequeñas empresas que lo están pasando mal. Han de ser ayudas efectivas. Es lo que se ha hecho en el norte de Europa. En Alemania, por ejemplo, han bonificado a bares y restaurantes según los ingresos que tuvieron el año pasado. No pueden abrir pero el Estado les garantiza algún tipo de ingreso. Tenemos el problema de los ERTE, que están muy bien pero que no pueden ser una burbuja que, cuando desaparezca, nos deje en una situación económica muy complicada. Hay que promover la transformación en infraestructuras y movilidad. Y aprovechar el dinero de Europa. Todo lo que hay de talento hay que potenciarlo. A nivel sanitario, hay que mejorar el sistema de una vez por todas y, si hay que hablar de los sueldos de los médicos, las enfermeras y los sanitarios, hay que hacerlo.

Hay que suprimir gastos de política como los cargos de confianza o esos políticos que cobran el sueldo pero no tienen realmente una función concreta

Marta Pascal

Pero también es verdad que hay iniciativas de colaboración público-privada que funcionan bien y que no vamos a penalizarlas. En el tema educativo, nosotros también creemos en esta colaboración público-privada. Tenemos muchos profesores y maestros que nos explican que tienen problemas por la complejidad que hay actualmente en las aulas y que necesitan más recursos y ayudas. Hay que buscar esos recursos pero, por otro lado, esto no hay que hacerlo subiendo impuestos. Nosotros llevábamos en nuestro programa la supresión del impuesto de sucesiones y de patrimonio. Y, en paralelo, la supresión de gastos de política como los cargos de confianza o esos políticos que cobran el sueldo pero no tienen realmente una función concreta. Este dinero hay que ponerlo en sanidad, educación, etc. Evidentemente, si tienes un mejor sistema de financiación, y por eso planteamos la potenciación de la Agencia Tributaria Catalana, te permite que, con menos impuestos, pero mejor recaudados y con menos gasto superfluo, puedes gastar en lo que realmente la ciudadanía necesita. No es fácil pero hay que empezar. Hace falta un gran consenso de país entre muchos pero para tirar adelante una situación que es complicada. 

Para acabar, a ustedes les acusan de mirar al pasado frente a otras opciones políticas. Sin embargo, su mensaje no dice nada de eso. 

Nosotros tenemos la vocación de construir este centro amplio en Cataluña y de hacerlo con otros actores. Queremos ser una opción de futuro. No es la nostalgia de lo que teníamos sino la necesidad de un proyecto político que se  centre en las necesidades actuales del país.  

Es un centro que existió pero que desapareció por la polarización. 

Exacto. Unos vienen del mundo convergente, otros son liberales, otros son socialdemócratas… pero tenemos como hilo conductor el objetivo de que este país funcione y que la política sea útil y desde el centro. Renunciamos a la fragmentación y queremos buscar acuerdos. Es un trabajo ingente pero hay que hacerlo y lo queremos hacer.  

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