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Entrevista/ Manel Vega, autor del «Federalismo visto por Isidre Molas»

La obra surge de las conversaciones que el periodista tuvo entre 2012 y 2017 con el profesor, político y cofundador del PSC, Isidre Molas sobre la idea federalista

Manel Vega Nicolàs (Barcelona, 1987) es licenciado en periodismo por la Universitat de Vic y autor del libro «El federalismo visto por Isidre Molas«, una obra que surge de las conversaciones que el periodista tuvo entre 2012 y 2017 con el profesor, político y cofundador del PSC, Isidre Molas sobre la idea federalista.

Ambos hacen un análisis detallado de la idea federalista partiendo de las tribus israelitas, mencionadas en la Biblia. Según el autor, «el federalismo no es una mercancía que se importa y se exporta, es una ideología que lleva siglos entre nosotros y que en la práctica se materializa en una herramienta política llamada federación». Así, junto a Molas realiza un análisis histórico del federalismo, repasando a lo largo de la obra diferentes perspectivas, desde la de Montesquieu, Kant y Tocqueville hasta la de Francesc Pi i Margall, Valentí Almirall, Rovira i Virgili, Prat de la Riba y Macià, entre otros.

“El federalismo visto por Isidre Molas”. ¿Por qué decide adentrarse en este proyecto? ¿Y por qué Isidre Molas?

En mi etapa universitaria conseguí una colaboración como entrevistador para El Punt y para ese trabajo confeccioné una lista de entrevistados para retratar el tiempo que me ha tocado vivir. Éste es el porqué. En ella se hallaba Isidre Molas, con motivo de la publicación de El meu temps de presó. Él era entonces el presidente del PSC. Intenté que, a diferencia del resto de series de entrevistas, la mía fuera lo más plural y lo más transversal posibles. El 15-M y el independentismo estaban en auge en ese momento. Hablamos de los años 2009, 2010, en el que se dio a conocer la sentencia del TC en contra del Estatut, y 2011, y de esos encuentros y conversaciones salió El federalismo visto por Isidre Molas. Mientras yo hablaba con todo de tipo de gente, hubo significación pública: la política pasó a ocupar el espacio y homogeneizarlo, y eso me alejó y fue contraproducente para la causa independentista.

Por entonces, ya se hablaba en salones de la “Operación Catalunya”, con los miembros del CNI en Catalunya, o del llamado “Choque de trenes”, que no es otra cosa que este proceso de autodeterminación que vivimos, con una consulta –9-N de 2014-, un plebiscito –1-O de 2017- y un referéndum -pantalla siguiente, próximamente- por la independencia de Catalunya.

Manel Vega, autor del libro ‘El federalisme vist per Isidre Molas’/ Crèdit-Claudia Nassisi Cimmino

Para Molas la idea federal “posee en su seno el sentido de la fraternidad, la igualdad y la base democrática” y dentro de sus variantes apuesta por un federalismo asimétrico como el de Canadá, donde las provincias gozan de competencias desiguales. Hay quienes cuestionan la idea de asimetría, asegurando que tras la “diferencia” se esconde la “desigualdad”. ¿Se entiende en España eso del “federalismo asimétrico”?

Cuando en los años 2012, 2013 y 2014 hubo el auge de las redes sociales e influencers, no sólo intentó un acercamiento fallido a ese mundo la televisión, que era su competencia principal, sino también los políticos y los partidos políticos. El partido político que mejor lo aprovechó para alcanzar el poder, con sus errores también, fue Unidas Podemos, por entonces Podemos, y Pablo Iglesias. Y, sobre todo, los Comuns, hoy En Comú Podem, en Barcelona, y Ada Colau. Y se preguntará dónde voy a parar. Tras presentar la propuesta de este libro en catalán a la Fundación Campalans, el think tank del PSC, volví a ir y propuse otra idea, más acorde a mi formación y a los signos de los tiempos: una estrategia y un contenido en Internet y redes sociales. La respuesta fue que no sólo no tenían dinero para ello, sino que no entraba en sus prioridades.

Si el máximo exponente y la cabeza pensante de una ideología, como es la federalista, no tiene un lenguaje, más allá de palabras como “asimetría”, “cogobernanza” y “multinivel”, una narrativa y una plataforma transmedias, actuales y digitales, y para un público juvenil, si no tiene la llamada “política del espectáculo”, donde poder hacer más u otro tipo de pedagogía, de la cual no están de acuerdo Molas y la dirección socialista, ya me dirá qué se entiende sobre federalismo. Ni qué se sabe de federalismo asimétrico, de socialdemocracia, de socialismo, o de lo que denomina Aznar como “la madre que los parió”, que, dicho sea de paso, los hijos de estas madres son los pensadores sobre los que Molas y yo hablamos en mi libro.

«Tras presentar la propuesta de este libro en catalán a la Fundación Campalans, el think tank del PSC, volví a ir y propuse otra idea (…) una estrategia y un contenido en Internet y redes sociales. La respuesta fue que no sólo no tenían dinero para ello, sino que no entraba en sus prioridades»

Manel Vega

¿Y por qué no un sistema federal de distribución de competencias como el de EEUU, en donde sus cincuenta Estados gozan del mismo peso, aún siendo diferentes y plurales, como pasa en España?

Ningún Estado federal o entidad federativa goza del mismo peso en el mundo que sus convecinos y vecinos. Y esto es así porque nunca hay suma cero. Que un subestado o entidad federativa tenga una competencia o unos recursos, y otro no, no lleva a la conclusión de que haya desigualdad o igualdad entre territorios. Lleva a la conclusión de que ese subestado tiene unas peculiaridades o unas necesidades, como puede ser tener mar o no tener, distintas al resto.

El federalismo no es una mercancía que se importa y se exporta, es una ideología que lleva siglos entre nosotros y que en la práctica se materializa en una herramienta política llamada federación. Esta federación, en este caso sería el “Estado español”, está compuesta por entidades federativas, hoy en día llamadas “Comunidades Autónomas”, y éstas por más subentidades federativas, “Diputación”, “Ayuntamiento”, etc. Se puede empezar a hacer desde arriba, es decir, poniéndole nombre a “la cosa”, “España”, o desde abajo, “Catalunya”, y otorgando, o creyéndose que eso se da o se quita como si fuera limosna, la denominación de Nación, con una “n” mayúscula o con una “n” minúscula, al todo y a cada una de las partes.

«El federalismo no es una mercancía que se importa y se exporta, es una ideología que lleva siglos entre nosotros y que en la práctica se materializa en una herramienta política llamada federación»

Manel Vega

¿Qué competencias más tendría Catalunya en un Estado federal como el que plantea Isidre Molas?

En un Estado federal, o en la propuesta de Molas de una España federal asimétrica, Catalunya no tendría “más” competencias. Tendría competencias. Esenciales; eso sí, nuevas y propias. Éstas no serían pies de página en la Constitución española, tal y como sucede ahora. El federalismo existe según sea la necesidad de cada territorio y sus gentes, y la necesidad que hay en Catalunya y en España es territorial, de reinstitucionalización y repoblación.

«En un Estado federal, o en la propuesta de Molas de una España federal asimétrica, Catalunya no tendría “más” competencias. Tendría competencias. Esenciales; eso sí, nuevas y propias»

Manel Vega

El poder no está bien distribuido, necesita una redistribución, una que tuviera como pilar lo que en su día se propuso como propuesta, que fue situar el Senado en Barcelona, y hacer de él una cámara de representación territorial real. Por ejemplo, en Catalunya hay que otorgar competencias, es decir, instituciones, actuales como los Mossos d’Esquadra o futuras como la Hisenda pròpia (catalana), y recursos, dinero. Pero no sólo recursos económicos sino también fiscales, y tipos penales. Esto no es, sólo, una idea del filántropo George Soros, ni del spin doctor Iván Redondo, o de Molas y Vega en un libro, ni siquiera del presidente Pasqual Maragall. Esto es la política.

Hay quienes sostienen, como por ejemplo Miquel Iceta, que en España falta “cultura federal”. ¿Está usted de acuerdo?

En España, como también en Catalunya u otros territorios, falta, siempre, cultura, o más cultura, tanto política como federal. Lo que ya no sabría decirle es si ese “federal”, que intenta tintar con algo más de color a la cultura, actuando como adjetivo, que utiliza el ministro Miquel Iceta, sería el mismo “federal” del PSOE o PSC actuales, o incluso de Molas.

En mi caso, mi idea de “federal” es otra, más democrática y más directa. Cuando, por un lado, no se tienen derechos y libertades pero sí esa “cultura” de Iceta, la del “pacto”, como pasa en la Generación Baby boomer y, por otro lado, sí se tienen derechos y libertades pero no esa “cultura” de Iceta, sino la de la “ruptura”, como sucede en nuestra Generación Millennial, te encuentras en una sociedad constituida por ambas generaciones donde mandan los grises, la incertidumbre y la indeterminación, que es así porque los negros y los blancos, la oposición y el gobierno, están pelados de lavados, en constante centrifugado ideológico por intereses espurios.

En caso afirmativo, ¿en qué medida son responsables los medios de comunicación?

Los medios de comunicación a veces están en el ajo, a veces hacen salseo. Hacen, como se dice en catalán, el “caldo gros”. Cuando entra un teletipo en una redacción hay hoy en día consignas, según cuál sea la noticia y el medio se divide en éstas dos grandes: o que se levanten las manos del teclado hasta nueva orden, o que se resalte de forma bonita y con encanto en la primera plana. Esto no es el federalismo, que es ordenación, ni tampoco la democracia, que es toma de decisiones. Esto es clientelismo, si no corrupción.

A mí me llama la atención por qué se escribe que está mal o es malo que alguien haga algo con el corazón o diga algo de corazón, que alguien vote emprenyat o tranquil. Y esto me causa curiosidad -aunque no me sorprenda ya-, porque somos la generación más educada con respecto a las emociones.

Arranca su obra haciendo mención a un “federalismo inconformista”, que ha regresado con fuerza al debate público. ¿A qué se refiere?

Me refiero a que hoy en día hay una serie de personas, excluidas o disidentes, que están marginadas o repudiadas, unas reconocidas y otras conocidas una vez hayan muerto, que creen que un mundo, más democrático y con más derechos y libertades, es, esta vez, no sólo posible, sino que está al alcance de la mano. Ponerse de acuerdo o poner de acuerdo a la mayoría no quiere decir que todos recen, que todos tengan en apariencia lo mismo, como con el “café para todos”, ni tampoco que quien opine diferente o pueda votar o lo echen del trabajo o se quede en su casa sin ejercer un derecho.

España y Catalunya son dos países de derechas. Si lee los últimos libros de los presidentes Aznar y Pujol, por ejemplo, verá que se van respondiendo, a lo mejor incluso sin saberlo. El presidente Aznar te promete la esperanza y el presidente Pujol te presta la dignidad, dos valores importantes en la vida, pero a cambio de qué. A cambio de sumirte en la pobreza, y no sólo económica.

Durante cinco años charla con Molas acerca de las diferentes visiones de la idea federal, que parte de la federación tribal israelita. Repasan diferentes perspectivas, desde la de Montesquieu, Kant y Tocqueville hasta la de Francesc Pi i Margall, Valentí Almirall, Rovira i Virgili, Prat de la Riba y Macià, entre otros. ¿Con cuál de los puntos de vista cree que conecta más de Molas?

Con el ideario de Pi i Margall, pero también tiene algo del federalismo «nacional” de Rovira y Virgili, Macià y Serra i Moret. Sobre todo, de éste último. En mi opinión, el papel del PSC de Obiols durante los años de mandato del presidente Pujol tiene algo o mucho que ver con el legado de referentes socialistas como Serra i Moret y la presencia de Molas entre sus filas. Isidre Molas es continuista con respecto a la idea pimargalliana, que ya fracasó.

Respecto a la evolución que ésta tuvo hasta hoy en día, llegando hasta Solé Tura, Ernest Lluch y Pasqual Maragall, se confiesa escéptico en unas cosas, como puede ser la afirmación de que están en declive o murieron la socialdemocracia y el Estado-nación, tal y como Sánchez ha proclamado en el 40º Congreso federal del PSOE, y agnóstico con otras, como pueden ser la democracia directa o la creación de nuevos Estados, tal y como sucedió tras la guerra de independencia de los Estados Unidos de América o las más recientes guerras yugoslavas.

¿Cuál es la aportación de Isidre Molas a la idea federal?

Como pensador, o político, la Entesa Catalana de Progrés. Como profesor, que es como se autodefine él, hacer pedagogía sobre ella. Tanto en la universidad como en el parlamento ha promovido la idea federal entre las personas y las instituciones, ya sea captando a gente, ya sea difundiendo aforismos, para poder enseñar que se puede llegar a acuerdos para poder lograr fines o hitos económicos, sociales y políticos.

El federalismo visto por Isidre Molas era el libro más esperado por quienes lo conocían o no le habían perdido la pista. Es también una forma de acercarse a su pensamiento y acercar sus clases como profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona o en el Institut de Ciències Polítiques i Socials al común de los mortales, y futuras generaciones, y visto así podría ser considerada una aportación más.

Atendiendo al panorama político y social actuales en España, ¿cree que tiene posibilidades de triunfo su propuesta?

Sólo hace falta un acuerdo entre PSOE y PP, tal y como acaba de ocurrir con la renovación de los órganos constitucionales. La política española y, ahora mismo, la del gobierno de España es infame, y hablo con conocimiento de causa. Tras el pacto con IU, cambio de siglas de Podemos por Unidas Podemos y la salida de Pablo Iglesias no salen ni los cuentos ni las cuentas del gobierno de coalición, y tiemblan muchas piernas, además de que hay ya un PP reforzado a base de temeridad sanitaria, que por cierto será quien acabe contribuyendo a la solución del mal llamado “conflicto catalán”. Esto hace que el Estado y el gobierno de Pedro Sánchez subvencionen, financien y/o ayuden, a todo aquello que suene a progreso, sin darse cuenta del mal que pueden causar así, como esa “desigualdad” que se critica del federalismo. La derecha española, que no es la derecha de un sistema de partidos heterogéneo porque ésta es granítica, se está volviendo endémica, y un mal necesario ante crisis o problemas, tras la llegada de los socialistas al poder y la entrada de España en la Unión Europea.

«Tras el pacto con IU, cambio de siglas de Podemos por Unidas Podemos y la salida de Pablo Iglesias no salen ni los cuentos ni las cuentas del gobierno de coalición»

Manel Vega

¿Existe o podría existir la lealtad institucional mutua suficiente entre gobierno y comunidades autónomas como para poner en práctica este modelo propuesto por Isidre Molas?

Éste es el tema de fondo, que no es necesaria. La interpretación y la concepción actual de palabras como por ejemplo confianza, malentendida como omertá, o lealtad, malentendida como vasallaje. O el juego de conceptos, con sus adjetivos, como federalismo por federalismo “asimétrico”, “plurinacional” o “multinivel”, como acaban de bautizarlo en el 40º Congreso. El rey de un país o el presidente de un gobierno son cargos de representación o políticos. En cambio, estas instituciones necesitan hoy en día que otras cojeen del mismo pie y estén al mismo tiempo en niveles iguales e inferiores, como pueden ser los presidentes de comunidades autónomas, y éstos, a su vez, en niveles más bajos, los alcaldes de las ciudades.

Así llegan la mayoría de los grandes consensos, de leyes y de competencias, en este país, sólo por conveniencia y entre iguales. Entonces, si la lealtad, por ejemplo, es aceptada socialmente como compadreo, y el marco es éste, afirmaría, con la desafección a la cual aludía el presidente Montilla, que, tarde o temprano, sí que habrá esa “lealtad” institucional mutua, suficiente entre gobierno y comunidades autónomas.

¿Puede deberse el largo silencio de Isidre Molas tras su retirada de la primera línea política a una cuestión de prudencia, disciplina o lealtad a la dirección socialista?

Recuerdo una conversación con el abogado laboralista Francesc Casares, que tuvo como pasante a Molas, en la que me confesó que, aunque había pensado varias veces sobre ello, no iba a romper el carnet por no hacer más daño al PSC, o sea por alguno o todos esos motivos. En el caso que nos ocupa, que es el de Molas, si fuera así, tengamos en cuenta que sería desde que nací yo, en el año 1987, y esto no tiene sentido. Se debe más bien a una decisión personal que a una cuestión política. Él ya es tal que así. Aficionado a fumar con pipa. Y, a veces, según el devenir, también lo contrario: a fumar en pipa. Isidre Molas ha ayudado no sólo en la reconstrucción nacional de Catalunya, sino también en la supervivencia del PSC como partido político durante esta última década.

«Isidre Molas ha ayudado no sólo en la reconstrucción nacional de Catalunya, sino también en la supervivencia del PSC como partido político durante esta última década»

Manel Vega

Los socialistas llegaron al poder y fueron no sólo hegemónicos a nivel estatal, con los gobiernos de Felipe González, sino también a nivel local, con las alcaldías de muchos ayuntamientos, como la de Pasqual Maragall en Barcelona. Este dominio cambió con los dos Tripartidos catalanes, el Estatut de 2006 y la sentencia del TC en su contra. Entonces, el PSOE y, sobre todo, el PSC empezaron a perder no sólo votos y votantes, sino también políticos, que, además, algunos de ellos eran referentes del partido, o de la izquierda catalana.

El PSC se quedó en Catalunya huérfano de un poder que había ocupado históricamente, tanto en Barcelona como en su Área Metropolitana, y gente como Isidre Molas ha intentado que el PSC sobreviva no sólo incorporando nuevas voces o caras, sino también manteniendo algunos de sus ideales y de su parroquia, muy a pesar de la dirección socialista. ¿Qué sería del PSC y de Catalunya si Xavier Domènech fuera el Salvador Illa de hoy?

«Gente como Isidre Molas ha intentado que el PSC sobreviva no sólo incorporando nuevas voces o caras, sino también manteniendo algunos de sus ideales y de su parroquia, muy a pesar de la dirección socialista»

Manel Vega

¿Es Isidre Molas un independentista romántico al que la razón le hace ser federalista?

No es romántico ni independentista. Y, si me apura, tampoco federalista con todas y cada una de sus letras, y eso es higiénico, también. Isidre Molas es socialista. A veces anarquista, a veces comunista. Es internacionalista. Molas es alguien que tiene una idea del tiempo, que es frustrante, y una idea del espacio, que causa resentimiento, pero que están bastante generalizadas y aceptadas en nuestra sociedad. En su gran mayoría, la gente no es independiente, de ahí el anhelo grupal de emancipación u otra cosa, no se valen por sí mismos, tal y como pasaba en generaciones anteriores. Y sus decisiones, como también sus opiniones, van, en temas de gran calado, condicionadas por el sueldo o la pensión de jubilación, las suyas y las de los suyos.

Se llevan a cabo algunas leyes, como también sentencias, que poco o nada tienen que ver con los problemas que se necesitan solucionar. Por ejemplo, hay un derecho constitucional, como puede ser el de la vivienda, y se regula y se legisla mal. Se va a buscar la confrontación entre diferentes, inquilinos y propietarios, para mantener el statu quo, provocando así el empobrecimiento, en vez de ir a la raíz del problema: el euro y su valor. La diferencia entre los precios y los sueldos. El valor tangible e intangible de las cosas. El salario mínimo, el sueldo medio y la pensión de jubilación se convierten así en moneda de cambio y se especula con ellos. Y así se llega fácil y cínicamente a grandes “consensos” de país, desde despachos, que sólo favorecen a unos pocos.

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