SIL
SIL

El Ayuntamiento de Terrassa cortará el agua a las empresas y comercios que no paguen la factura

Los impagos suman 227.000 euros mientras que la deuda total de Taigua supera los 2 millones de euros

Vista del Ayuntamiento de Terrassa.

El Ayuntamiento de Terrassa cortará el agua a aquellas empresas y pequeños comercios que no estén al día del pago de los recibos. Este hecho supone una novedad ya que, hasta ahora, el reglamento del servicio de agua no contemplaba el corte a ningún tipo de usuario. Lo que sí se hacía es que, en caso de que algún cliente no pagara el servicio, se iniciaba un proceso administrativo que, después de las notificaciones pertinentes, acaba en un embargo de las cuentas del deudor.

Ahora, el Consistorio trabaja en la modificación de este reglamento con el objetivo de permitir el corte del suministro de agua para usos industriales y comerciales a aquellos usuarios que no abonen el recibo. Este cambio es significativo pues supone una contradicción con respecto a los ideales fundacionales de la compañía de agua de Terrassa, que nació como una alternativa que no buscaba la rentabilidad económica y que aseguraba «agua para todos». El paso del tiempo ha dejado estas promesas en papel mojado.

Esta modificación dio su primer paso en el Pleno celebrado el pasado día 29 de octubre en el Consistorio. Aunque aún no ha sido publicada, sí se conocen algunos detalles gracias a una nota de prensa publicada por el Ayuntamiento, aunque poco concreta. La propuesta, al parecer, contempla dos cambios fundamentales. En primer lugar, adaptarse a la normativa que marca la orden ICT/155/2020 de 7 de febrero del Ministerio de Industria, en lo referente a los contadores de agua. El segundo cambio es el de tratar los impagos que se producen en los suministros industriales y comerciales.

2 millones de euros de deuda

En este caso, el Ayuntamiento de Terrassa modificará el artículo 24 del reglamento para que la empresa Taigua pueda acotar la excepción del pago en los contratos de suministro doméstico que se amparen en casos de vulnerabilidad residencial y dejar así abierta la posibilidad de suspender el servicio en los contratos industriales y comerciales. Aún no se sabe qué hará el Ayuntamiento en el caso de los usuarios domésticos no vulnerables.

Entre diciembre de 2018 y septiembre de 2021, el importe de las facturas impagadas en los contratos de suministros industriales y comerciales ha subido hasta los 227.000 euros. Una cifra que representa el 11% del total de deuda de Taigua, que en menos de tres años supera los 2 millones de euros.

Si en su momento ya fueron los trabajadores de la compañía los que pagaron la remunicipalización con un empeoramiento de las condiciones laborales, ahora serán las pymes y las tiendas de barrio las que tendrán que pagar las consecuencias con un corte del servicio. Y ello en un momento especialmente crítico para muchos de estos negocios.

Ante esta medida, queda claro que el Consistorio de Terrassa no demuestra ninguna sensibilidad hacia los abonados industriales ni hacia los comercios, todos ellos tocados por la pandemia de COVID-19 y que aun suponiendo una parte pequeña de la deuda de Taigua serán los que padezcan los cortes sin importar realmente cuál es su situación económica.

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -

Lo Más visto

ANÁLISIS / Cuando contar deja de tener sentido

El 27 de agosto publiqué un artículo en este diario titulado “Mejor si dejamos de contar” en el que con cierta ironía...

El alcalde de Llívia deja de militar en ERC por el caos en la Cerdanya

El alcalde de Llívia, Elies Nova, ha informado que deja de militar en ERC por las medidas contra la Covid aplicadas en...

La realidad y los comentarios precipitados

Era de esperar que tras conocerse el resultado de las elecciones del pasado 12 de mayo habrían de multiplicarse los análisis y,...

El Ayuntamiento de Vic amenaza en redes con multar a un comercio que rotula en castellano

Persiste la fijación del nacionalismo con el monolingüismo obligatorio. En esta ocasión, se ha traducido en acoso a un establecimiento en Vic...