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OPINIÓN | Taiwán, el triunfo de la inteligencia

Taipei (Taiwan). CEDIDA.

Taiwán, oficialmente República de China, es una entidad prácticamente sin reconocimiento internacional. Ni Estados Unidos lo reconoce. Dejó de hacerlo en diciembre de 1978 bajo la presidencia del demócrata Carter. Uno de los pocos países que lo reconoce es el Vaticano. Estados Unidos aplica desde entonces una política ambigua con respecto a la isla de Taiwán, bautizada como Formosa por los portugueses, debido a su extraordinaria belleza natural.

La isla tiene aproximadamente 350 Km de largo y en su punto más ancho 150 Km. Es muy montañosa, con cumbres por encima de los 4.000 metros que caen a plomo sobre su costa este. Es una isla con mucha actividad sísmica y soporta varios tifones cada año. Carece de recursos naturales.

Su población, casi 24 millones de habitantes, vive hacinada en la costa oeste, en una franja de terreno más o menos llana. Taipéi y alrededores forman una gran metrópoli. Disfrutar de un lugar para enterrar a los familiares es un lujo. La densidad de población es de 640 habitantes por Km2, de las mayores del mundo.

«Taiwán, oficialmente República de China, es una entidad prácticamente sin reconocimiento internacional. Ni Estados Unidos lo reconoce. Dejó de hacerlo en diciembre de 1978 bajo la presidencia del demócrata Carter. Uno de los pocos países que lo reconoce es el Vaticano»

En el siglo XVII, entre los años 1626 y 1642, el imperio español, tuvo una colonia al norte de la isla, en lo que hoy es Taipéi y Nuevo Taipéi. Se llegaron a construir dos fuertes, San Salvador y Santo Domingo de los cuales se pueden visitar las ruinas.

La presencia del cristianismo, principalmente a través de los jesuitas portugueses, ha influido y sigue influyendo. La mismísima presidenta del país transmitía, en Twitter el pasado 16 de junio su pesar por el fallecimiento a los 104 años del sacerdote jesuita español Padre Andrés Díaz de Rábago después de 50 años de servicio en Taiwán, y habiendo sido distinguido con la nacionalidad en 2017.

Agustin Argelich, en febrero de 2020, detrás de la presidenta Tsai Ing-wen; al lado de la presidenta esta John Jung, presidente del think tank Intelligent Community Forum y el alcalde de Taoyuan, una ciudad de 2,5 M.

La primitiva población de la isla la componían tribus polinesias. La abuela de la actual presidenta Tsai Ing-wen era descendiente de aborígenes, en concreto de la tribu Paiwan.  

También en el siglo XVII, se produjo una gran inmigración de chinos de la etnia Han. En 1683, bajo la dinastía Qing, China se anexiono la isla hasta que la cedieron al imperio japonés en 1895. La dinastía Qing cayó en 1912. El último emperador, Pu Yi, abdico el 12 de febrero de 1912, tenía seis años. En China se constituyó la República de China. En 1945, con la rendición de Japón, la República China recupera la isla con el beneplácito de los aliados, finalizando 50 años de dominación japonesa. Taiwán sigue en la actualidad manteniendo estrechos lazos con Japón.

«En 1945, con la rendición de Japón, la República China recupera la isla con el beneplácito de los aliados, finalizando 50 años de dominación japonesa. Taiwán sigue en la actualidad manteniendo estrechos lazos con Japón»

Al finalizar la II Guerra Mundial se reanudo la guerra civil en China entre el bando liderado por el Partido Comunista y el del Partido Nacionalista o Kuomintang. El 1 de octubre 1949 se proclama la República Popular China y la República de China con su presidente, el general Chiang Kai-shek, y unos dos millones de soldados y funcionarios se refugia en Taiwán. Chiang Kai-shek establece un régimen autoritario. Chiang Kai-shek tenía buenas relaciones con el general Francisco Franco, no en vano se trata de dos generales anticomunistas. Chiang Kai-shek fallece en 1975, un impresionante Salón Conmemorativo Nacional se encuentra abierto al público en el centro de Taipéi. Le sustituye su hijo Chiang Ching-kuo, quien a partir de 1980 comienza reformas políticas. En 1986 se funda el partido de centro izquierda Partido Progresista Democrático de la actual presidenta.

En 2016 es elegida presidenta del país Tsai Ing-wen e inicia un cambio muy importante en las relaciones con la República Popular China o China continental, se aleja de la misma promoviendo una especie de “independentismo” e intentando primar las relaciones económicas con otros países de sudeste asiático frente a las relaciones con la República Popular China. En las elecciones de enero de 2020 no era la favorita, pero la represión desatada en Honk Kong por las autoridades de Pekín provocan un vuelco y es reelegida con más de un 60% de los votos y una alta participación.

Efectivamente, al contrario de lo que cabría esperar, el Kuomintang ha mantenido siempre mucho mejores relaciones con China que los progresistas. Comunistas y nacionalistas conservadores del Kuomintang coinciden en el principio de una China, simple y llanamente cada uno de ellos se considera su legítimo gobierno. Como ambos se consideran el mismo país han colaborado discretamente mucho más de lo cualquiera se puede llegar a imaginar. Un taiwanés tiene DNI chino. Miles de taiwaneses trabajan en el continente, donde poseen y dirigen múltiples empresas. Antes de la pandemia, había decenas de vuelos diarios entre la isla y la China continental. Las principales compañías aéreas tienen nombres muy similares: China Airlines y Air China. La potente economía de la isla se sustenta en gran parte en esta estrecha relación. El anterior presidente taiwanés Ma Ying-jeou definió la situación con tres negaciones: ni unificación, ni independencia, ni uso de la fuerza.

Cuando los tira y aflojas entre la administración Trump y China, Taiwán reforzó su carácter de puente entre dos mundos. Múltiples empresas utilizaron Taiwán para sortear las restricciones. En este aspecto Taiwán compite con Singapur, una ciudad china fuera de China, con Hong Kong en extraña, y esperemos que temporal, retirada y en menor medida con Kuala Lumpur, otra ciudad con mucha presencia de ciudadanos chinos desde hace siglos. Estos puentes son necesarios e imprescindibles para ambos, chinos y occidentales. No creo que ni a Xi Jinping ni a sus mandarines, gente muy inteligente y bien preparada, les interese romperlos. Lo único que podría de verdad complicar la situación sería la aparición de problemas internos en China. La armonía de base confucionista y la unidad de China son una verdadera obsesión de los dirigentes chinos después de miles de años de guerras civiles y conflictos de todo tipo.

«Comunistas y nacionalistas conservadores del Kuomintang coinciden en el principio de una China, simple y llanamente cada uno de ellos se considera su legítimo gobierno»

Pese a las dificultades de todo tipo que afronta Taiwán y que se han esbozado anteriormente, tanto naturales como de política exterior e interior, Taiwán es una sociedad próspera y una potencia económica, con una renta per cápita de 33,775 $, superior a la española, y con un endeudamiento de solo el 32,6% del PIB. Destaca su industria tecnológica y en especial su posición de dominio, líder mundial indiscutible en semiconductores, 63 % de la producción mundial, a través de la empresa  Taiwan Semiconductor Manufacturing Company que también posee la tecnología más avanzada en este campo.  También ha desarrollado uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, incluyendo una gestión impecable del COVID, como ya expliqué en su momento. Otro ejemplo, la Torre Tapei 101 fue el edificio más alto del mundo entre 2003 y 2009. Para resistir a los terremotos y a los vientos huracanados dispone del sistema de amortiguación de masa más grande del mundo, una gran bola de acero de 680 toneladas suspendida en la planta 92.

Es un hecho muy desconocido la gran influencia en Taiwán del think tank con sede en New York Intelligent Community Forum. Este foro promueve una metodología para construir sociedades más prósperas basada en cinco más un indicadores. Los cinco aspectos a desarrollar para desarrollar una comunidad de éxito, inteligente, son: el despliegue de infraestructuras, la educación y el talento, la innovación, la equidad y la sostenibilidad, todos ellos bajo el paraguas del liderazgo y el buen gobierno, el sexto indicador.

Taiwán aplica desde hace años las recomendaciones de Intelligent Comunity Forum. Quince de sus veinticuatro ciudades y condados han sido ya reconocidos con premios de este foro. New Taipéi opta al premio Comunidad Inteligente de 2022. En febrero de 2020 su presidenta inauguro el congreso de presentación de los finalistas de la edición de ese año en Taoyuan, ciudad que había sido distinguida como Comunidad Inteligente de 2019. En ese congreso presente una ponencia que llevaba por título: “Barcelona, el reto de mantener vivo el espíritu olímpico”. Taiwán también alberga en la Chung Hua University in Hsinchu City, el Silicon Valley taiwanés, un instituto para el estudio y desarrollo de las ideas del think tank dirigido por el Dr. Hung Nien Hsieh.

Taipei, con la torre Taipe 101. CEDIDA.

La educación se considera y es clave para Taiwán. Sus universidades atraen estudiantes de todo el mundo. He tenido la oportunidad de visitar varias universidades y en todas ellas me han transmitido su gran interés por colaborar y establecer acuerdos con universidades españolas y por la enseñanza y el aprendizaje del español. 

La mejor definición del país me la dio el profesor Shiann- Far Kung de la National Cheng Kung University de Tainan: “los taiwaneses lo único que poseemos es nuestra inteligencia”. Taiwán es sin duda un ejemplo del éxito de la inteligencia para sobrevivir y prosperar superando adversidades de todo tipo. Las naciones fracasan cuando ni cultivan ni usan la inteligencia de sus ciudadanos. De hecho, esta afirmación es aplicable a cualquier ser humano, los conocimientos, las virtudes, la inteligencia, la libertad interior no nos la pueden quitar ni restringir, los bienes materiales y la libertad de movimiento sí.

«Taiwán es sin duda un ejemplo del éxito de la inteligencia para sobrevivir y prosperar superando adversidades de todo tipo. Las naciones fracasan cuando ni cultivan ni usan la inteligencia de sus ciudadanos»

Muchos políticos en todo el planeta deberían huir de, evitar, tanta teatralidad y focalizarse más en el trabajo diario, tenaz, discreto, constante de construir colaboración y prosperidad. Aplicando más veces el consejo evangélico de que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha.  O como explica el filósofo Lao Tze que vivió 500 años antes de Cristo, “el líder es mejor en cuanto la gente apenas sabe que existe.” Menos teatro y menos fuegos artificiales y más educación, uso de la inteligencia y trabajo entre bambalinas, del que no se explica, pero que sustenta el éxito de todas y de todo tipo de empresas y sociedades. Las comunidades que triunfan usan la inteligencia, las que fracasan no.

Agustin Argelich Casals
Agustin Argelich Casals
Agustin Argelich Casals, es ingeniero de telecomunicaciones, consultor independiente en tecnologias digitales, experto en innovación y liderazgo. Miembro del think tank Intelligent Community Forum. Autor de Analizar Actuar Avanzar

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