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Análisis/ Las reformas del gobierno aumentan el precio de la luz I

El encarecimiento de la luz ha repercutido en el IPC. Foto: Pexels.
El encarecimiento de la luz ha repercutido en el IPC. Foto: Pexels.

Desde que el gobierno implementó el pasado 14 de junio su plan de imponer un tope al precio del gas natural (GN), empleado en algunos tipos de centrales térmicas para producir electricidad, algunos medios de comunicación afines al gobierno vienen informando que el precio de la electricidad se ha reducido considerablemente, con titulares tan eufóricos como «España logra controlar el precio de la luz frente a Europa pese a la ola de calor», o «El tope al gas sitúa a España entre los grandes países de Europa con la luz más barata». En otros medios de comunicación, sin embargo, podemos leer que «España ya tiene la electricidad más cara de toda Europa«, aunque la base de este reciente titular es el último Informe trimestral sobre los mercados eléctricos europeos publicado por la Comisión Europea correspondiente al primer trimestre de 2022 y no contempla, por tanto, los efectos de la reforma. ¿Quién está en lo cierto?.

Para aclarar la notable confusión existente, voy a examinar con cierto detalle la evolución del precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC). La razón de centrar la atención en la evolución del precio en este segmento del mercado es porque son los únicos clientes cuyo precio se fija teniendo en cuenta el precio de generación de electricidad, y, por tanto, es el que, cabe esperar, mejor refleja la evolución del precio de la electricidad tras las medidas implementadas por el gobierno para reducir su precio. En el mercado ‘libre’, las compañías eléctricas no pueden alterar inmediatamente los precios acordados por las empresas comercializadoras con sus clientes, salvo en aquellos casos en que se producen nuevas altas o llega el momento de renovar contratos ya existentes, por lo que sus precios difícilmente pueden reflejar el impacto de las reformas.

Este artículo lo dedico a examinar los efectos de la reforma de la facturación puesta en marcha el 1 de junio de 2021 que´, aunque pasó bastante inadvertida, elevó considerablemente el precio de la electricidad para los clientes PVPC. El análisis lo completaré en el artículo de la próxima semana en el que analizaré los efectos de la reforma implementada el 14 de junio de 2022, y que, como espero convencerlos, sólo ha servido para subir aún más el precio de la electricidad a los consumidores con contratos PVPC que se suponía iban a resultar los más beneficiados.

La situación del mercado a 31 de mayo de 2021

El Gráfico 1 muestra la evolución del término de facturación de energía activa PVPC (precio PVPC, de aquí en adelante) durante las 24 horas del 31 de mayo de 2021. La línea verde muestra el precio horario para los clientes PVPC con discriminación horaria de 2 períodos P1 (valle) y P3 (punta). Como puede observarse el precio era ligeramente superior a 0,10 €/kWh en el horario valle entre las 0:00-12.00, y se situaba entre 0,15-0,18 €/kWh en el horario punta entre las 12:00 y las 24:00 horas. La diferencia de precio entre las horas punta y las horas valle era marcadísima hasta la víspera del 1 de junio, y permitía a los clientes aprovechar la franja entre las 0:00 y las 12:00 horas para recargar acumuladores, calentar termos y poner lavadoras y lavavajillas.

Como puede observarse en el Gráfico 2, la diferencia entre los precios entre las dos franjas horarias se explicaba casi exclusivamente por la cuantía del concepto de “peajes y cargos” hasta 30 veces superior en las horas punta. El 31 de mayo, por ejemplo, ese concepto ascendió a 0,00222 €/kWh a las 17:00 horas, cuando el precio alcanzó su valor mínimo, 0.0968€/kWh, y a 0,06201 €/kWh a las 22:00 horas, cuando el precio alcanzó el valor máximo del día, 018225 €/kWh. Si existía o no alguna razón de carácter técnico para explicar tan abultada diferencia en los peajes y cargos es otro de tantos misterios que envuelven el mal regulado y nada transparente mercado eléctrico español.

En todo caso, conviene saber que «los peajes son precios regulados destinados a recuperar los costes de las redes de transporte y distribución y están fijados por la CNMC», y «los cargos son los precios regulados destinados a cubrir el resto de costes regulados, tales como la financiación de las renovables, el sobrecoste de producción de energía en los territorios no peninsulares o las anualidades del déficit, y son determinados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico». (Subrayado mío.) Vamos que los peajes los fija la Comisión Nacional Mercado Competencia (CNMC) en la que a sus 84 años ejerce como consejero el marido de la ministra Ribera, y los cargos los determina la propia ministra para financiar renovables, subvencionar la producción de energía en territorios extraterritoriales y cubrir las anualidades de déficits del sistema. Todo un ejemplo de transparencia e independencia.

La reforma en el sistema de facturación de 1 de junio de 2021

El 1 de junio de 2021 el gobierno aprobó un nuevo sistema de facturación que modificaba sustancialmente los cargos por peajes y los cargos por consumo de energía hasta ese momento desglosados en horas valle y punta. Reitero aquí la valoración que me mereció la reforma en otro artículo publicado el 8 de enero de 2022: «esta reforma introdujo, además, peajes diferenciados por potencia contratada y consumo de energía, y convirtió el coste principal de la factura ‘Consumo de energía’ en una cifra imposible de verificar multiplicando los consumos realizados por el precio del kWh en los distintos periodos, a diferencia de lo que ocurría hasta ese momento». De ahí que el nuevo sistema de facturación aprobado por el gobierno bien podría calificarse de auténtica caja negra, puesto que supuso un apagón informativo que dejó a oscuras a los clientes PVPC con discriminación horaria. A partir del 1 de junio de 2021, los dos tramos existentes hasta ese momento, P1 (punta) y P3 (valle), empleados para calcular la facturación por energía consumida se convirtieron en tres: P1 (punta), P2 (llano) y P3 (valle). De lunes a viernes, se establecieron las siguientes franjas horarias: valle 00:00-08:00 horas, llano 08:00-10:00 y 16-18:00 horas, y punta 10:00-14:00 y 18:00-24:00, lo que supuso una reducción de horas valle de 4 horas diarias o 20 horas semanales.

Por otra parte, las 24 horas de sábados y domingos pasaron a horas valle lo que supuso una reducción de 24 horas punta. De todos modos, la discriminación por franjas ha ido perdiendo gran parte de su importancia, a causa de la nivelación de los precios, desde que se implantó la reforma, ya que en algunas horas supuestamente valle los precios de la electricidad han alcanzado valores superiores a los de las horas llana y cercanos a las horas punta.

En cuanto a los peajes de acceso por potencia contratada, la facturación única hasta ese momento se desdobló en dos conceptos P1 (valle) y P3 (punta). Además, el peaje dual de acceso por energía consumida para las franjas P1 y P3 se transformó en tres peajes diferenciados, uno para cada uno de los tres tramos de facturación de energía, P1, P2 y P3. Finalmente, el término ‘importe por coste de la energía’ que desglosaba hasta el 1 de junio los consumos en los dos tramos, P1 y P3, especificando los kWh consumidos y el precio en €/kWh para cada uno de ellos, dio paso al concepto único «costes de la energía» sin desglose horario alguno que impide al cliente conocer los precios aplicados a los consumos realizados en cada una de las tres franjas horarias.

El Gráfico 3 muestra la misma información que aparece en el Gráfico 1, referida al 30 de junio de 2021, esto es, un mes después de implantarse la reforma en la facturación. La reducción del número de horas valle resulta ya claramente apreciable en los mayores precios de facturación entre las 7:00 y las 12:00 que duplican en muchos casos holgadamente los precios facturados un mes antes. Y si bien resulta apreciable una reducción del precio en las horas valle comprendidas entre las 14:00 y 17:00, el precio en esta franja horaria se mantuvo en torno a 0,15 €/kWh, una cifra cercana al precio en horas punta el 31 de mayo de 2021. Por último, el precio en las horas punta el 30 de junio alcanzó 0,20 €/kWh, una cifra bastante mayor que la más elevada alcanzada en hora punta el 31 de mayo.

Por otra parte, el precio mínimo ese día, 0,10372 €/kWh, se alcanzó a las 02:00 horas y el importe de ‘peajes y cargos’ ascendió a 0,00600, o aproximadamente 2,7 veces su importe el 31 de mayo (‘0,00222), y el precio máximo, 0,25464 €/kWh, se alcanzó a las 20:00 y el importe por ‘peajes y cargos’ ascendió a 0,13312, una cifra superior incluso al precio de generación fijado en el mercado diario e intradiario, 0,11382 €/kWh, y más del doble del importe por este concepto abonado el 31 de mayo (0,06201). Cada vez que la ministra Ribera reforma el sistema eléctrico, échense la mano al bolsillo porque el precio de la electricidad sube.

Aunque otros factores como el aumento del precio de los derechos de emisión en la UE (5,22%) y las fuertes elevaciones en los precios del GN en los principales mercados europeos (verbi gratia, 22,22% en el mercado TTF holandés y 20,48% en el mercado ibérico MIBGAS D+1) impulsaron al alza el precio de mercado de la electricidad en junio de 2021, resultan incomprensibles las desorbitadas subidas del concepto peajes y cargos atribuible exclusivamente a la reforma del sistema de facturación. El Gráfico 4 muestra que el precio de la electricidad impulsado por la reforma del sistema de facturación y el resto de los factores pasó de 67,12 €/kWh en mayo a 83,30 €/MWh en junio, un aumento de 24,11%. incluso algo mayor que el aumento registrado en los precios del GN en los mercados europeos.

El problema del aumento del precio de la electricidad en 2021 que se inició, como puede observarse en el Gráfico 4, en febrero (29,49 €/MWh) y alcanzó su valor más elevado (239,17 €/MWh) en diciembre de 2021, se puede achacar a los factores ya apuntados, no desde luego a la invasión de Ucrania. Los precios de los derechos de emisión en la UE y el precio del GN en los mercados europeos continuaron registrando fuertes aumentos en el segundo semestre de 2021 y como el Gráfico 5 muestra el precio de generación en el mercado eléctrico (eje de la derecha en €/MWh) y el precio del GN (eje izquierdo en €(MWh) siguieron una evolución muy pareja, si bien el precio de generación duplicó aproximadamente el precio del GN.

Llegados a este punto, resulta oportuno subrayar que el aumento del precio del GN en 2021 no fue consecuencia de un aumento extraordinario de la demanda en el mercado europeo sobre los volúmenes demandados antes de iniciarse la pandemia, sino que su suerte estuvo en buena medida determinada por algunas decisiones políticas tales como la política unilateral de reducción de emisiones de la UE que elevó los precios de los derechos de emisión y el aumento de la tensión entre la UE y la Federación Rusa que frenó los flujos de GN ruso, para regocijo de los productores de gas en Estados Unidos. A todo ello hay que sumar, en nuestro caso, la decisión del gobierno de cerrar las centrales nucleares y al fracaso de diplomacia española que no logró evitar el cierre del gasoducto del Magreb, consumado el 31 de octubre de 2021, que era la principal fuente de abastecimiento de GN a España.

Pese a la elevada correlación que se desprende del Gráfico 5, resulta, sin embargo, difícil hacer recaer exclusivamente la subida del precio de la electricidad en el aumento del precio del GN porque, según se desprende del Informe integrado OMI 2021, las centrales de ciclo combinado que emplean GN para generar electricidad solo marcaron el precio en 15,87% del total de horas anuales, en tanto que las plantas de cogeneración, renovables y residuos lo hicieron el 23,49% de las horas, y las centrales hidráulicas en el 54,79% de las horas. La pregunta que alguien tendría que formular a la ministra Ribera es ésta: ¿son eficientes las plantas de cogeneración, renovables y residuos y las centrales hidráulicas que marcaron el precio de la electricidad durante el 78,28% (= 23,49% + 54,79%) de las horas en el año 2021?

Quizá en 2021 afloraron de golpe las consecuencias de decisiones políticas equivocadas de la UE que provocaron un aumento muy fuerte de los derechos de emisión de gases y desabastecimiento generalizado en los mercados de GN europeos. A ellos, hay que añadir en el caso español la decisión de cerrar las plantas nucleares, el cierre del gasoducto del Magreb el 31 de octubre de 2021 y deficiencias en la regulación de un sector donde unas pocas empresas dominan la generación y comercialización de electricidad y mantienen operativas centrales ineficientes que marcan el precio final de generación y les permiten obtener grandes márgenes de explotación en las centrales más eficientes. Grandes empresas en cuyos consejos de administración recalan tantos políticos para hacer caja.

Al gobierno Sánchez la crisis energética en 2021, como el coronavirus un año antes, le pilló por sorpresa, entretenido como estaba en diseñar sus políticas populistas de recuperación y carecía de plan alguno en materia energética, más allá de su compromiso de cerrar las centrales nucleares e impulsar las ‘renovables’ a toda costa. De todos modos, resulta justo reconocer que la deficiente regulación del sistema eléctrico español y la falta de una política energética seria  se remonta a mucho antes del 1 de junio de 2018 y que ningún gobierno parece haberse hecho la pregunta clave: ¿qué hay que hacer para producir energía eléctrica a un precio que no agujere el bolsillo de las familias y mine la competitividad de las empresas españolas?

Como hemos visto en este artículo, el cambio en la facturación implementado el 1 de junio de 2021 sólo sirvió para reforzar la situación dominante de las grandes empresas eléctricas a costa de los clientes PVPC que vieron impotentes como aumentaban los precios abonados en todas las franjas horarias, cada vez menos relevantes, y se disparaban los peajes y cargos. En el artículo de la próxima semana, examinaremos por qué el último invento de Ribera, imponer un topo al precio del GN empleado a las centrales, sólo ha servido para elevar aún más los precios cargados por las empresas eléctricas a los clientes PVPC.

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