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Independentistas desunidos pero reunidos

Pere Aragonès y Laura Borràs, presidentes del Govern y del Parlament, respectivamente. El primero, líder de ERC; ella, la número 2 de Junts, tras Jordi Turull / Europa Press

En las próximas semanas, o meses, se va a hablar de asuntos tan acuciantes como una, es decir otra, declaración unilateral de independencia (DUI para los amigos), que la ANC pide para el segundo semestre del año próximo, y la constitución, es decir reconstitución, de un estado mayor del independentismo —con el nombre de «espacio estratégico de consenso» según ERC o de «dirección estratégica» según JxCat— que reúna todas las facciones para acordar una estrategia compartida.

Lo de la nueva DUI, Josep Martí Blanch, en la Vanguardia del día 15, lo califica de «ocurrencia», «majadería», la penúltima charlotada —penúltima porque desgraciadamente no será la última, habrá más—: «Feliu habló para 150.000 personas en la manifestación de la Diada y con el subidón se volvió a casa creyéndose Napoleón velando armas en Austerlitz. Ni a Òmnium, ni a la AMI, y por supuesto tampoco a Pere Aragonès les hizo ninguna gracia el chiste, que fue despachado como se merecía.»

«Feliu habló para 150.000 personas en la manifestación de la Diada y con el subidón se volvió a casa creyéndose Napoleón velando armas en Austerlitz. Ni a Òmnium, ni a la AMI, y por supuesto tampoco a Pere Aragonès les hizo ninguna gracia el chiste, que fue despachado como se merecía.»

Josep Martí Blanch

Antoni Bassas, en el Ara del día 14 —Per fer la DUI el 2023 cal un desbordament popular—, tiene algo que objetar: «Primero, decir en voz alta cuándo vas a hacer la DUI es tanto como revelar tu estrategia al adversario. Y, por principio, esto nunca se hace. La estrategia no se explica. Y segundo, para hacer la DUI a partir del 1 de julio del próximo año es necesaria una coordinación de todo el independentismo que hoy no se ve por ninguna parte. El último ejemplo es de ayer: termina la reunión, Aragonès dice que ni hablar de ello, que no se dan las condiciones, y a continuación la ANC, Òmnium y la AMI se reúnen con el vicepresidente Puigneró. Es decir, el Govern escuchó a las entidades por separado. Miren, tal y como estamos, así, en frío, proclamar la independencia en nueve meses o un año es más un deseo que una posibilidad real.

ANC versus partidos

En el Punt-Avui del 15, Joan Vall ClaraDispareu a la soldat Feliu— defiende a la presidenta de la ANC: «En espera del remate final con el juicio y la sentencia [a Laura Borràs], se ha abierto la veda de Dolors Feliu y le disparan tantos y con tanta pasión que de momento Feliu (que no lo había planificado) da oxigeno a Borràs».

Y aplaude su iniciativa: «Descoloca que alguien salga de la vía de la desmovilización y la congelación. Descoloca que alguien esté por menos cálculos, menos contemplaciones y menos cachondeo. La independencia se hace independizándose y es para lo que estamos aquí. No hay nada más. Sin violencia y con resistencia pacífica. No hay nada más.»

«Descoloca que alguien salga de la vía de la desmovilización y la congelación. Descoloca que alguien esté por menos cálculos, menos contemplaciones y menos cachondeo. La independencia se hace independizándose y es para lo que estamos aquí. No hay nada más. Sin violencia y con resistencia pacífica. No hay nada más.»

Vicent Partal, en Vilaweb, también se apunta a la ofensiva de la ANC contra los partidos independentistas: La proposta de l’ANC obliga els partits a fer pinya. Más todavía: «Es posible que la fuerza demostrada por la ANC y la claridad de su propuesta haya empujado a ambos grupos [ERC y JxCat] a considerar que no es el momento de pelearse entre ellos sino de reforzarse mutuamente.»

Anteriormente, el mismo día 12, Partal rechazó el calificativo de populista aplicado a la ANC: Dolors Feliu no hizo un discurso populista, hizo un discurso de oposición: «La ANC no es antipartidos como principio ideológico, ni niega los canales de participación política existentes —y la trayectoria de estos años lo demuestra y lo avala de sobra—. La ANC critica legítimamente a los partidos por todo lo que hacen en este momento concreto o, mejor dicho, por todo lo que no hacen. Y propone una solución plenamente política y que quiere canalizar mediante las instituciones.»

«La ANC no es antipartidos como principio ideológico, ni niega los canales de participación política existentes —y la trayectoria de estos años lo demuestra y lo avala de sobra—. La ANC critica legítimamente a los partidos por todo lo que hacen en este momento concreto o, mejor dicho, por todo lo que no hacen.

Dolors Feliu

La facción insurreccionalista del independentismo está ahora aplaudiendo a la ANC como única instancia que dice «basta de esta comedia» y muestra «un camino político para salir a corto plazo del callejón sin salida adonde precisamente los partidos nos han llevado».

Tan cerca y tan lejos

Ya el 7 de septiembre la agencia Efe anunciaba que ERC y JxCat buscan la fórmula para resucitar un “Estat Major” del ‘procés’, puesto que «el acuerdo de Govern que sellaron ERC y JxCat en mayo del 2021, que permitió la investidura de Pere Aragonès como presidente de la Generalitat, preveía la constitución de un «espacio de coordinación, consenso y dirección estratégica» del independentismo, para recuperar el pulso del proceso y elaborar una nueva hoja de ruta. Pero, en el último año, las divergencias estratégicas entre los dos socios del Govern y el clima de desunión en el seno del independentismo han impedido que cristalizara».

Y resulta que una de las «condiciones que pone JxCat para recomponer relaciones y descartar su salida del Ejecutivo catalán es justamente «cumplir» el punto del acuerdo de legislatura que prevé la constitución de esta dirección estratégica». Pero si en el gobierno de la Generalitat, que es una coalición entre ERC y JxCat, hay disensiones, desacuerdos y desorientación, la prioridad de ambos partidos debería ser encarrilar la legislatura haciendo algo de provecho; no establecer un órgano paralelo de decisión donde se reproduzcan las mismas discusiones sin fin. Después de todo, es para lo que les han elegido, aunque Dolors Feliu insista cada día que los han elegido para hacer la independencia.

Si en el gobierno de la Generalitat, que es una coalición entre ERC y JxCat, hay disensiones, desacuerdos y desorientación, la prioridad de ambos partidos debería ser encarrilar la legislatura haciendo algo de provecho.

No tiene sentido que nos estén amenazando continuamente con la crisis energética, con la hecatombe pandémica y con el apocalipsis climático mientras al mismo tiempo se distraen con reuniones interminables sobre aspiraciones y actividades que o están fuera de la ley o son meramente recreativas, y en todo caso nos alejan de los problemas inmediatos. La última reunión en este sentido fue el miércoles 14. Como era de prever, y a pesar del momento ligeramente eufórico que podía propiciar la conmemoración del 11 de septiembre, no sirvió para nada.

Según informa el Ara, el Govern entra en una espiral de bloqueo sin horizonte de acuerdo. Se reunieron en el Palau de Pedralbes «desde la hora de comer hasta las nueve de la noche» y «no sirvió para acercar posiciones». ¿No saben acercar posiciones a pesar de que gobiernan juntos? Es para preguntarse si todo el proceso a la independencia no ha sido y sigue siendo más que un pretexto de algunos para llegar tarde a casa.

¿No saben acercar posiciones a pesar de que gobiernan juntos? Es para preguntarse si todo el proceso a la independencia no ha sido y sigue siendo más que un pretexto de algunos para llegar tarde a casa.

Han trascendido algunos reproches de ERC a JxCat, como que Jaume Giró sale por la mañana considerando que el PSC es «uno de los potenciales socios para aprobar los presupuestos de 2023» y Jordi Puigneró sale por la tarde pidiendo atender «la propuesta de la ANC de hacer la independencia en 2023». Mientras tanto, JxCat reclama a ERC tres condiciones para no salir del gobierno: «crear una nueva dirección estratégica del Procés, coordinarse en el Congreso de Diputados y que la mesa de diálogo sirva para negociar la autodeterminación y la amnistía».

Como que la mesa de diálogo sirve para lo que sirve, para escenificar un protagonismo de ERC y comprar su voto en el Congreso; como que ERC y JxCat no se van a coordinar, porque cada partido va a lo que va, y a su aire, sólo queda lo de una «nueva dirección estratégica» para justificarse ante la audiencia. Más reuniones.

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