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ANÁLISIS / Se acaba el descuento de la gasolina

Unos 7 millones de personas podrían beneficiarse de un cheque para consumir en alimentación el año que viene

Tren de cercanías en Cataluña. RENFE.

En este año 2022 el Gobierno ha seguido siendo muy alegre en rebajas fiscales y en la concesión de ayudas a los ciudadanos. Quiere atacar la inflación rebajando el precio de carburantes, electricidad y gas. Y se ha notado en el IPC: del terrorífico 10,8% de julio hemos pasado al 6,8% de noviembre. Es un alivio. Sin embargo, algunas de estas medidas tienen un coste insoportable para el Estado y no van a continuar en 2023. Así se decidirá en el último Consejo de Ministros de este año, el próximo martes 27, donde se aprobará el tercer paquete de ayudas anti-crisis. Veamos por dónde pueden ir los tiros.

No hace falta recordar que todas las ayudas y regalos del Gobierno se hacen con dinero prestado. En los 9 primeros meses de 2022 la Deuda Pública pasó de 1,427 a 1,504 billones. Es un incremento de 77.000 millones, 8.555 millones al mes. Teniendo en cuenta que la recaudación fiscal va muy bien, la conclusión es que el gasto público está disparado.

LA BONIFICACION DE 20 CÉNTIMOS POR LITRO DE CARBURANTE

Esta es una medida estrella, implantada por el Gobierno a partir de 1 de abril de 2022 y continuada hasta 31 de diciembre de 2022. Es una bonificación de 20 céntimos por cada litro de gasolina o gasóleo adquirido en una estación de servicio española por cualquier consumidor.

El coste de esta bonificación para el Estado es altísimo. La estimación del coste, entrejulio y diciembre de 2022, es de 4.038 millones (dato del Ministerio de Hacienda). Si añadimos los 3 meses anteriores, resultan 6.057millones para los 9 meses del 2022 en que se ha aplicado la bonificación. Son 673 millones malgastados cada mes. Para todo el año 2023 serían 8.076 millones. Es insostenible.

Una bonificación así, concedida a todos los consumidores, sin ninguna discriminación por nivel de renta o tipo de actividad, carece de racionalidad económica. Es un regalo sin sentido. Además, fomenta el consumo de combustibles fósiles y el uso del vehículo privado, en contra de los objetivos medio-ambientales y de movilidad que dice defender el Gobierno. 

Por eso, a partir del 1 de enero, y aprovechando que los precios de los combustibles están bajando, es muy probable que sólo disfruten de la bonificación el transporte y la agricultura, ganadería y pesca. El coste para el Estado será de unos 125 millones al mes, el 20% del coste anterior. Veremos cómo se articula en la práctica esta bonificación. Lo más probable es que sea un reembolso a posteriori.

LA GRATUIDAD EN EL TRANSPORTE FERROVIARIO

Siguiendo en la misma línea de ayuda a las familias contra la inflación, el Gobierno decidió la gratuidad total de los viajes en tren en Cercanías, Rodalies y Media Distancia. Para usuarios recurrentes y a partir del 1 de septiembre de 2022. El coste para el Estado de esta medida en los cuatroúltimos meses de 2022 se cifra en 200 millones de euros. Para todo el año 2023 serían 700 millones.

Un regalo tan generalizado como éste, sin ninguna discriminación por nivel de renta o tipo de actividad, carece de racionalidad económica. Y perjudica al transporte de viajeros en autobús. Además, se han producido abusos por personas que reservaban muchos viajes sin utilizarlos después, lo cual bloqueaba el acceso a otros usuarios. 

Por ello, es probable que esta medida sea revisada a partir del 1 de enero de 2023, y quede convertida en un descuento del 50%.

REBAJAS FISCALES EN ELECTRICIDAD Y GAS

Durante este año 2022 la fiscalidad de la energía para los consumidores con potencia contratada inferior a 10kW ha estado muy rebajada:

IVA sobre consumo de electricidad: al 10% durante el primer semestre de 2022 y al 5% en el segundo semestre (en lugar del tipo normal que es el 21%).

IVA sobre consumo de gas: al 5% en el último trimestre de 2022 (en lugar del tipo normal que es el 21%).

Impuesto especial sobre la electricidad: al 0,5% durante todo el año (en lugar del tipo normal que es el 5,1127%).

Impuesto especial sobre el valor de la producción de energía eléctrica (esto lo pagan las empresas eléctricas y no aparece en el recibo): suspendido totalmente durante todo el año 2022 (en lugar del tipo normal que es el 7%).

La pérdida de ingresos que estas rebajas fiscales suponen para Hacienda es de 6.009 millones hasta octubre de 2022 (datos de la Agencia Tributaria). Para todo el año 2022 puede estimarse en unos 7.200 millones. Carísimo.

Estas rebajas fiscales se mantendrán en 2023, al menos durante los primeros meses del año y a la vista de cómo evolucionen los precios del gas y de la electricidad. 

AYUDAS POR LA SUBIDA DE PRECIOS DE LOS ALIMENTOS

La subida de los precios de los alimentos (un 15% en lo que va de año) supone en la cesta de la compra de una familia modesta unos 800 euros más al año. 

En este tema el Gobierno quiere hacer algo que se note. Contrariando a UP, no va a implantar un impuesto extraordinario a las grandes superficies de alimentación, ni se van a fijar precios por Decreto (¿a quién se le ocurre?). Tampoco van a acordar con las grandes superficies una canasta de productos básicos a precios reducidos, cosa que perjudica al pequeño comercio. Se puede pensar en suprimir o rebajar el IVA de alimentos básicos. Esto es lo mejor para reducir el IPC, pero es una medida cara y no discrimina por el nivel de renta.

Lo más probable es que decidan pagar un cheque para consumir en alimentación. Su importe estaría entre 200 y 300 euros y tendrían derecho al mismo las personas con ingresos inferiores al SMI (14.000 euros anuales). Unos 7 millones de personas. Coste total: entre 1.500 y 2.000 millones.

Puede que, además del cheque-alimentos, haya algún retoque en los tipos del IVA. Se está hablando de rebajar el tipo sobre aceite y pescado, pasándolo del 10% actual al 4%.

El IVA de los alimentos es un tema para un debate profundo. El tipo general del IVA es el 21% pero en España hay muchos productos que van al tipo reducido del 10% y al super-reducido del 4%. Esta es una de las causas de la menor recaudación tributaria española frente a la UE, donde no hay tanta proliferación de productos a tipos reducidos.

Los alimentos que van al 4% son: pan, leche, quesos, huevos, frutas, verduras, patatas, arroz, legumbres. También van al 4% los medicamentos y las viviendas de protección oficial.

Los alimentos que van al 10% son prácticamente todos los demás. Aquí está la carne (da igual el wagyu de 100 euros/kilo que el pollo de 4 euros), el pescado (da igual fresco que congelado, cigalas que caballa), aceite, embutidos, pastas, galletas y yogures. También van al 10% las viviendas no VPO, los transportes de viajeros, y los hoteles, restaurantes y bares.

Van al 21% las bebidas alcohólicas, las azucaradas o edulcoradas y los zumos. 

De todo esto hay que hablar con mucho cuidado. ¿Conviene pasar al 0% alimentos que van al 4%? ¿Conviene pasar al 4% alimentos que van al 10% como carne y pescado de bajo precio, o aceite, pastas, galletas y yogures? ¿Y no deberían ir al 21% todos los alimentos de gama alta?

Jesús Santidrian
Jesús Santidrian
Inspector de hacienda jubilado

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