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Pagaron cocaína y whisky para que se matase en directo

Sergio Jiménez, de 37 años, muere en Vilanova i la Geltrú durante un reto viral en Nochevieja, con seguidores incitándole desde la pantalla

Pagaron cocaína y whisky para que se matase en directo
Pagaron cocaína y whisky para que se matase en directo

Sergio Jiménez Ramos, un hombre de 37 años con problemas de adicción, ha muerto en su domicilio de Vilanova i la Geltrú durante la madrugada del 31 de diciembre de 2025. El suceso ocurrió mientras realizaba un reto en directo por internet, consumiendo grandes cantidades de cocaína y whisky financiados por sus seguidores, que le incitaban a continuar.

La madre de Sergio lo encontró sin vida alrededor de las dos de la madrugada, arrodillado junto a la cama con la webcam encendida. Sobre la mesa había una botella de whisky casi vacía, latas de bebidas energéticas y una cantidad de cocaína. Los espectadores seguían conectados, preguntando si «dormía la mona». El reto consistía en consumir seis gramos de cocaína y la botella en menos de tres horas, pagados mediante donaciones. Sergio no tomó su medicación psiquiátrica para poder beber, pese a las advertencias familiares.

El entorno familiar señala a Simón Pérez Golarons, un economista local que se hizo viral por un vídeo drogado hablando de hipotecas, como el principal introductor de Sergio en este mundo macabro. Pérez, quien perdió su trabajo y entró en una espiral autodestructiva, grababa directos con retos similares –esnifando o fumando cocaína pagada por donaciones– y aparecía junto a Sergio en vídeos de su canal de YouTube, llamándolo «Sancho». Fue Pérez quien anunció la muerte en un directo: «Ha pasado a mejor vida… Se metió seis gramos en tres horas». La familia lo culpa de explotar vulnerabilidades para ganar visibilidad y donaciones, convirtiendo adicciones en espectáculo mortal.

La tragedia de Sergio expone el lado oscuro de los retos virales, donde el morbo y las donaciones convierten la vulnerabilidad en espectáculo mortal. Su familia clama justicia: «Hay que encontrar a los culpables y que lo paguen». Este caso urge a plataformas y autoridades a actuar contra contenidos que humillan y ponen en riesgo vidas, recordando muertes similares en otros países. Este caso debe ser un punto de inflexión para regular la «mendicidad digital» y proteger a los más frágiles.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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