La búsqueda del vuelo MH370 de Malaysia Airlines ha dado un giro inesperado en las últimas 48 horas. El buque Armada 86 05, perteneciente a la empresa de robótica marina Ocean Infinity, ha sido detectado realizando maniobras de baja velocidad en una zona extremadamente específica del Océano Índico meridional, lo que ha desatado todas las alarmas entre expertos y familiares de las víctimas.
Según los datos de seguimiento marítimo en tiempo real, el buque —que reinició las operaciones el pasado 30 de diciembre bajo un contrato de «si no hay hallazgo, no hay pago»— ha reducido drásticamente su velocidad tras llegar a un área situada a unas 1.100 millas náuticas al oeste de Perth, Australia.
Este comportamiento es típico de cuando los vehículos submarinos autónomos (AUV) detectan algo de interés en el lecho marino y requieren que el buque nodriza permanezca cerca para procesar datos de alta resolución o realizar un escaneo más minucioso. La zona de búsqueda actual, de unos 15.000 kilómetros cuadrados, fue seleccionada mediante nuevos análisis de deriva de escombros y señales de radio (tecnología WSPR).
¿Qué pasó con el MH370? Un enigma de 12 años
Para entender la magnitud de este despliegue, hay que retroceder al 8 de marzo de 2014. Aquel día, el Boeing 777 que cubría la ruta Kuala Lumpur-Pekín desapareció de los radares 38 minutos después del despegue tras pronunciar un críptico «Buenas noches, Malaysia 370».
- El giro: El avión no se estrelló donde se pensaba inicialmente. Los radares militares mostraron que dio media vuelta, cruzó la península de Malasia y se dirigió hacia el sur del Índico.
- La incógnita: Llevaba 239 personas a bordo. A pesar de años de búsqueda y de que han aparecido piezas del ala en las costas de África, el fuselaje principal y las cajas negras nunca han sido localizados.
- La teoría actual: Los expertos creen que el avión voló en piloto automático hasta agotar el combustible, hundiéndose en una de las zonas más profundas y accidentadas del planeta.
La tecnología de 2026 contra el abismo
A diferencia de intentos anteriores, Ocean Infinity utiliza en esta misión de 2026 una flota de drones submarinos capaces de operar a 6.000 metros de profundidad con cámaras de alta definición y sensores magnetométricos que pueden detectar metal bajo el sedimento marino.
El Gobierno de Malasia ha mantenido un hermetismo casi total desde que el buque zarpó de Fremantle, asegurando que solo informarán si hay un hallazgo positivo. Sin embargo, el hecho de que el buque esté «estacionado» y moviéndose a paso de hombre en un punto concreto sugiere que la tecnología finalmente podría haber encontrado la pieza del puzzle que falta.





