Irene de Grecia falleció este 15 de enero a los 83 años, tras una larga enfermedad, en el Palacio de la Zarzuela de Madrid, según ha informado la Casa Real mediante un comunicado oficial.
El comunicado
«Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la princesa Irene de Grecia, ocurrido a las 11.40 horas de hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid».
Según el comunicado oficial, en las próximas horas el departamento de comunicación de la Casa de S. M. el Rey informará sobre las ceremonias que se celebrarán en España con motivo de su velatorio, así como del posterior traslado del féretro a Grecia, donde recibirá sepultura en el cementerio de Tatoi.
Estado de salud
En los últimos años, la salud de Irene se había deteriorado de manera notable, hasta sufrir una pérdida progresiva de memoria que le impedía reconocer a muchos de sus seres queridos. A pesar de ello, siguió acompañando a doña Sofía en varias apariciones públicas, aunque su estado de salud se encontraba ya muy delicado.
Una vida discreta
Irene nació el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, durante el exilio de la familia real griega en plena Segunda Guerra Mundial. Era la hija menor del rey Pablo I de Grecia y de la reina Federica de Hannover, y, por tanto, hermana de la reina Sofía y del rey Constantino.
Tras el fin de la guerra, la familia regresó a Grecia, donde Irene creció en un entorno marcado por el estricto protocolo de la realeza. Sin embargo, el golpe militar de 1967 obligó a la familia a exiliarse de manera definitiva. Durante ese periodo, Irene cultivó su pasión por la Arqueología y vivió seis años en la India junto a su madre. Allí continuó sus estudios y viajó por el mundo como concertista profesional, llevando una vida alejada de los lujos propios de la realeza.
Su compromiso con las causas humanitarias la llevó, en 1985, a fundar la organización benéfica “Mundo en Armonía”, dedicada a impulsar proyectos educativos y de desarrollo sostenible en distintas regiones del mundo.
Legado
Irene de Grecia será recordada por su discreción, su dedicación a la familia y su compromiso con la cultura y la solidaridad. Su legado perdurará junto al de su hermana, la reina Sofía, a quien acompañó siempre con cercanía y apoyo silencioso.





