Distrito4.0
Distrito4.0

Sigue desapareciendo la alta velocidad en España. Estos son los trayectos afectados

Adif ha pasado a reducir la velocidad máxima del AVE Madrid-Valencia a 160 km/h en varios tramos tras la alerta de un maquinista por “golpe fuerte”, “bamboleo” y “baches” en la vía.

Adif frena el AVE Madrid-Valencia: velocidad limitada a 160 km/h por baches en la vía
Adif frena el AVE Madrid-Valencia: velocidad limitada a 160 km/h por baches en la vía

La alta velocidad española, que se vendió durante años como un ejemplo mundial, se desmorona a pasos agigantados. Adif ha tenido que imponer una limitación temporal de velocidad en varios puntos de la línea Madrid-Valencia: los trenes AVE bajan de 300 km/h a 160 km/h en tramos dispersos que suman 1,8 km (como la aguja de Villarrubia de Santiago, punto kilométrico 292 de la vía 2 y Chiva-Bifurcación de Xátiva). La causa: un maquinista ha reportado “golpe fuerte”, “bamboleo” del convoy y varios “baches” con movimientos bruscos, lo que ha activado el protocolo de seguridad por defectos en la geometría de la vía.

¿Por qué no se detectó antes?


Ha sido el conductor quien, al sentir vibraciones intensas y movimientos laterales peligrosos, ha abierto incidencias que obligaron a Adif a actuar. En términos técnicos: asentamientos irregulares del balasto, desgaste de traviesas o falta de compactación. La medida es preventiva, pero llega tarde y a remolque de la cabina. ¿Dónde estaban las revisiones sistemáticas nocturnas? ¿Por qué se espera a que un maquinista arriesgue su integridad para dar la voz de alarma? Esta dependencia de alertas humanas en lugar de inspecciones proactivas revela una gestión reactiva y deficiente.


La línea Madrid-Levante opera al límite desde la llegada de Ouigo e Iryo, que multiplicaron las circulaciones sin que se aumentara proporcionalmente la inversión en conservación. Las ventanas nocturnas de mantenimiento —esenciales para trabajos profundos— se han recortado para priorizar más trenes comerciales. El resultado: desgaste acelerado que las cuadrillas no pueden frenar. Este incidente se suma a las restricciones recientes en Madrid-Barcelona por motivos idénticos y al caos general en Rodalies, Adamuz y otros puntos. El patrón es claro: improvisación, minimización y una obsesión por mantener el volumen de servicio a costa de la seguridad.


Mientras los pasajeros sufren alargamientos de trayectos (hasta 30-60 minutos), andenes saturados y una creciente desconfianza, el Ministerio de Transportes minimiza con términos como “incidencias puntuales”. La realidad es brutal: sin inversión masiva en mantenimiento preventivo, sin ampliar las ventanas nocturnas y sin reducir la saturación, la alta velocidad se degrada irreversiblemente. La “marca España” del AVE se diluye entre baches, vibraciones y limitaciones de emergencia.

Ignasi Boltó
Ignasi Boltó
Vídeorealizador, Youtuber y Asesor de Comunicación. A favor de una sociedad abierta y tolerante.

NOTICIAS RELACIONADAS

Distrito4.0
Distrito4.0
Distrito40

Opinión

Distrito40