La demografía en Cataluña vive una transformación sin precedentes. Según los datos definitivos del Idescat publicados este miércoles, la población residente en Cataluña aumentó en 111.895 personas durante el año 2024, alcanzando los 8.124.126 habitantes a 1 de enero de 2025. Sin embargo, este crecimiento no responde a un dinamismo biológico, sino exclusivamente al motor de la inmigración.
La inmigración, único motor del crecimiento
El informe revela que el crecimiento de la población se explica por un saldo migratorio con el extranjero positivo de 129.030 personas (resultado de 276.046 entradas frente a 147.016 salidas). Este empuje exterior ha sido el que ha permitido que el balance global sea positivo, ya que el crecimiento natural (la diferencia entre nacimientos y defunciones) sigue en terreno negativo.
En 2024, Cataluña registró 13.722 muertes más que nacimientos, consolidando una tendencia de «invierno demográfico» que se inició en 2018. De hecho, el porcentaje de población joven (0 a 15 años) ha vuelto a caer, situándose en un escaso 14,4%.
Radiografía por territorios: Barcelona atrae pero no procrea
El análisis municipal muestra realidades muy distintas:
- Barcelona ciudad: Registró el mayor saldo migratorio exterior (+46.974 personas), pero a su vez lideró la pérdida de crecimiento natural, con 3.951 muertes más que nacimientos. Además, la capital perdió 17.020 residentes que se mudaron a otros puntos de España o Cataluña.
- Municipios en auge: Cunit (34,6‰), L’Hospitalet de Llobregat (34,3‰) y Alcarràs (32,6‰) fueron las localidades de más de 10.000 habitantes con mayor crecimiento relativo.
- La excepción: El Gironès es la única comarca de toda Cataluña donde los nacimientos todavía superan a las defunciones (+330 personas).
Envejecimiento y centenarios
Mientras la base de la pirámide poblacional se estrecha por la baja natalidad, la cúspide sigue creciendo. El peso de la población de 65 años o más ya representa el 19,7% del total. Como dato relevante, Cataluña cerró el año con 2.867 personas centenarias, de las cuales la inmensa mayoría (2.417) son mujeres.
Este escenario plantea retos estructurales para el Govern, ya que el aumento del 13,9 por cada mil habitantes —el segundo más intenso en 15 años— depende totalmente de los flujos migratorios para sostener el mercado laboral y el sistema de bienestar ante el progresivo envejecimiento de la población autóctona.







