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«Los inmigrantes no nos pueden pagar las pensiones»

El economista alerta de que Cataluña es "adicta a la mano de obra barata" y exige priorizar la formación de los hijos de inmigrantes para evitar una "casta inferior" permanente.

Miquel Puig desmonta el mito de la inmigración:
Miquel Puig desmonta el mito de la inmigración: "No es un negocio, es una amenaza al Estado del bienestar"

Miquel Puig lo tiene claro: la inmigración alimenta un modelo económico basado en sectores de bajo valor añadido, sin capacidad real para ayudar a sustentar el Estado del Bienestar.

El economista sostiene que contratar a personas con salarios bajos es, en realidad, una subvención de la sociedad al empresario o al turista. «No estamos pagando lo que esa persona le cuesta a la sociedad en servicios públicos», explica. Esta diferencia se materializa en el colapso de la sanidad y la educación. El sistema de bienestar, basado en la solidaridad, se resiente cuando el saldo entre lo que se aporta y lo que se recibe es estructuralmente negativo.

En una intervención que ha provodaco el gesto afirmativo de la propia presentadora, el economista ha puesto datos sobre la mesa para cuestionar el modelo de crecimiento de Cataluña. No solo ha sido severo en su intervención en Cafè d’Idees. Durante su participación en el foro de Renaixença Demogràfica, Puig fue tajante: la idea de que la inmigración es necesaria para salvar la economía es falsa. «Japón tiene mucha menos inmigración y le va mucho mejor que a nosotros», sentenció.

Para Puig, el crecimiento de la población en Cataluña (un 30% en 24 años) no se ha traducido en riqueza real para el ciudadano, sino en un estancamiento del PIB per cápita, que ha crecido mucho menos que en países o regiones con menos presión migratoria, como Aragón o el País Vasco.

Uno de los puntos más provocadores de su discurso es el futuro de las segundas generaciones. Puig rompe el tabú al afirmar que, según los datos (citando estudios del gobierno danés), la inmigración de baja cualificación suele tener una contribución neta negativa al erario público que, en muchos casos, se hereda.

«Si no invertimos masivamente en los hijos de los inmigrantes, estamos condenándolos a ser una casta inferior, hijos de proletarios condenados a ser proletarios», advirtió Puig con dureza. Para el economista, la prioridad nacional no debe ser atraer más gente, sino garantizar que los que ya están aquí tengan herramientas para no perpetuar la exclusión.

Miquel Puig no solo habla como técnico, sino como alguien que exige una «Cataluña decente». Su mensaje es una llamada de atención al Govern y al Estado: el modelo de «crecer por crecer» ha descarrilado. Si la inmigración de baja cualificación sigue siendo el motor de la economía, el Estado del bienestar terminará por ser insostenible. La solución no pasa por más «cabezas de turco» ni por más relatos, sino por un cambio radical hacia un modelo de alta cualificación y salarios dignos.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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