La promesa de una regularización masiva ha pasado de los boletines oficiales a la cruda realidad de las aceras de Barcelona. Desde primeras horas de la mañana, el consulado de Pakistán en la capital catalana se ha convertido en el epicentro de un colapso administrativo sin precedentes. Cientos de ciudadanos paquistaníes se han agolpado a las puertas de la delegación, generando escenas de tensión que han obligado a intervenir a la Guardia Urbana para gestionar el orden público.
El motivo de este alud humano es claro: la urgencia por obtener la documentación necesaria —principalmente pasaportes en vigor y certificados de antecedentes— para poder acogerse al proceso de legalización anunciado por el Gobierno de Pedro Sánchez.
Colas en el consulado de Pakistán en Barcelona para conseguir el certificado de antecedentes penales para la regularización de inmigrantes que ha aprobado Sánchez. Este documento es imprescindible para obtener los papeles y debe tramitarse en la Administración del país de origen pic.twitter.com/szAybft6AZ
— Sergio Fidalgo (@SergiFidalgo) January 29, 2026
Una marea humana sin cita previa
La situación en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi ha desbordado cualquier previsión. Muchos de los congregados aseguran que es imposible obtener cita a través de los canales habituales, lo que ha empujado a una multitud a personarse físicamente en la oficina con la esperanza de ser atendidos. La desesperación por no quedar fuera del cupo de las 500.000 regularizaciones prometidas ha generado una competitividad extrema por los primeros puestos en la cola.
Este colapso pone de manifiesto una de las grandes críticas de los expertos en gestión pública: el anuncio de una regularización de tal magnitud, sin una coordinación previa con las misiones diplomáticas de los países de origen, genera cuellos de botella que terminan afectando a la convivencia ciudadana y a la seguridad de los propios solicitantes.
las mejores imágenes del Consulado de Pakistán en Barcelona, ayer y hoy, hay uno que hasta se ríe..
— 𝐫𝒶𝓕𝔸𝐭𝔯𝕖𝔧Ø (@rafatrej0) January 29, 2026
disfruten lo votado.#PedroSanchezDimision#OscarPuenteDimisión
luego no lloren, se lo comen con salsa y pan. pic.twitter.com/hcfE3YtFU3
La brecha entre el anuncio y la gestión
Lo que se vive hoy en el consulado de Pakistán es solo la punta del iceberg de lo que podría extenderse a otras delegaciones diplomáticas de la ciudad. Mientras el Ministerio de Inclusión celebra la medida como un «éxito de integración», la realidad a pie de calle muestra una administración consular incapaz de absorber el volumen de peticiones que el propio decreto ley ha desencadenado.
Los vecinos de la zona han expresado su malestar por el bloqueo de las vías públicas y el ruido constante, mientras que los propios afectados denuncian la falta de información y la opacidad en los trámites. Es el «efecto llamada» convertido en logística: centenares de personas compitiendo por unos documentos que son la única llave para salir de la economía sumergida.
Consecuencias de un decreto exprés
El colapso en Barcelona es la prueba fehaciente de que la regularización masiva es un proceso que va mucho más allá de una firma en el BOE. Sin un refuerzo de los servicios consulares y una comunicación fluida entre el Estado y las embajadas, escenas como las de hoy se repetirán de forma sistemática. La pregunta que se hacen muchos analistas es si el Gobierno previó este escenario o si, una vez más, la política de gestos ha pasado por encima de la capacidad de gestión real de las instituciones.





