Es complicado resumir la trayectoria del artista Lluis Ventós en apenas media hora. Pintor y escultor, y más: diseñador y hasta joyero. Décadas de trayectoria donde ha explorado casi todas las facetas del arte con honestidad, geometría, equilibro en las formas y dominio de los materiales.
Nos acercamos a su estudio en el barrio del Poblenou de Barcelona, un barrio donde la memoria industrial y la energía creativa comparten calle. El estudio de Lluís Ventós —amplio, luminoso, magnífico— no aparece como un decorado, sino como un territorio de trabajo real: un espacio donde las piezas se piensan, se construyen y discuten en silencio antes de salir al mundo. Lleno de arte y de vida con olor a mar, madera y tinta. Un lugar donde el trabajo manda y que nos invita a charla con calma con el artista.
Ventós nos deja entrever cuáles han sido sus influencias, sus inicios (y dudas) y la forma que aborda el proceso creativo. Su método, la intuición, y sobre todo la relación directa con los materiales (madera, hierro vidrio), con el tiempo y con la paciencia. Y el mar siempre de fondo representado por sus barcos y sus obras. Una influencia que le ha acompañado toda su vida y de la que hablamos desde una afición compartida, como también la del flamenco representado en su colección de joyas.
Una charla que se podría haber alargado horas…





