Rufián se ha convertido en el centro de un intenso debate en redes. El origen de esta efervescencia digital se remonta a la comparecencia de Alberto Núñez Feijóo ayer en la comisión de investigación sobre la catástrofe de la DANA en Valencia.
Durante la sesión,Rufián interrogó a Feijóo con dureza, enumerando lo que describió como «seis mentiras flagrantes» relacionadas con la gestión de la tragedia, incluyendo acusaciones de «encubrimiento y falta de responsabilidad». Feijóo, por su parte, respondió recriminando a Rufián su apoyo incondicional al presidente Pedro Sánchez, tildándolo de comportarse como un «palmero» y cuestionando su coherencia política.
Este intercambio, cargado de interrupciones y reproches mutuos –»cuñado», «ignorante» y «arrogante», «cobarde», «hipócrita»–, no solo captó la atención en el hemiciclo, sino que se ha amplificado rápidamente en plataformas.
Le está dando Feijoo a Rufián por todos los lados. Es un abuso, alguien debería defender a Rufi
— Javier 🇪🇸 🇪🇸 (@splashjavier) February 2, 2026
Esto ocurre por no haber categorías como en el boxeo. pic.twitter.com/KzVRq4X2UC
Que Feijóo destroce a Rufián es lo último que esperaba ver hoy.
— Mr. Jones (@Mr_Jones_k) February 2, 2026
Pero lo ha destrozado. pic.twitter.com/QQRtIWJIx5
-Si quiere usted hablamos de otra cosa
— Demoniolobo Enjaulado (@EMartn2) February 2, 2026
+¿De ETA?
Rufián siempre devolviendo (un poquito de) fe en los mecanismos de la democracia constitucional. pic.twitter.com/DxFCnbm3Uz
Rufián pensaba que ser el mamporrero del Gobierno le iba a salir gratis. pic.twitter.com/VTnxA4ASbn
— Chopenawer (@dchopenawer) February 2, 2026
Rufián pic.twitter.com/zc6sn8Rm5c
— DocHollyday7 (@DHollyday7) February 2, 2026
Ea, ea, Rufi se cabrea.
— Froilán I de España 🇪🇸 (@FroilLannister) February 2, 2026
Vaya espantada, Gabriel. No salías así corriendo desde cuando te presentaste como candidato a Santa Coloma. pic.twitter.com/acKdotLCLa
La conversación ha girado en torno a quién «ganó» el enfrentamiento. Cada séquito apoya al suyo, y es que los intercambios tubieron luces y sombras en ambas palestras. Los han inundado las menciones a Rufián con críticas, argumentando que Feijóo le propinó un «repaso absoluto» al exponer sus contradicciones y su dependencia del Gobierno central. Se le reprocha haber perdido el control, con comentarios que lo retratan como un «bufón» o alguien que «llora» tras el choque. Frases recurrentes sugieren que no alcanza el nivel de Feijóo, o que su agresividad esconde debilidad, con alusiones a que el líder popular le «dejó sin argumentos».
Por otro lado, la izquierda defiende a Rufián, señalando que «expuso las evasivas de Feijóo, sus titubeos y el recurso a distracciones para evitar respuestas concretas sobre la DANA». Critican la «falsa equidistancia» de medios que equiparan a acusadores y acusados.
Esta polarización ilustra en que ha qeudado la política occidental, donde un encuestro parlamentario se transforma en un campo de batalla virtual y viralidad, con miles de interacciones que amplifican ecos y generan narrativas paralelas.
Rufiá ha respondido con publicaciones que buscan contrarrestar la percepción de derrota, pero el debate persiste.




