Saltaba la polémica hace unos pocos días en Twitter a raíz de un tuit del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana vanagloriándose del descenso de los pisos turísticos en España. Un descenso del 12,4% interanual, el dato más alto desde que hay registro, según defendía el mismo tuit. Rápidamente salieron en tromba una miríada de tuiteros que llenaron las respuestas al tuit original del ministerio al darse cuenta de que los datos que se habían publicado tenían irregularidades difíciles de explicar. ¿Por qué han cambiado la metodología para publicar ese dato? La pregunta era pertinente, ya que en el mismo gráfico de la publicación original se veía una serie que medía la evolución de la cantidad de viviendas turísticas ofertadas desde 2020 hasta 2025, comparando los meses de febrero y agosto de cada año excepto en 2025, que comparaba los meses de mayo y noviembre, agarrándose el ministerio al dato publicado en este último mes y rompiendo así la serie.
Cuando vi el tuit por primera vez había ya una Nota de la Comunidad explicando este cambio y advirtiendo a todo aquel que lo leyera de la manipulación. Pero lo más curioso es que esa misma nota también estaba equivocada, y así lo explicó el periodista Javier Gorrín, del Confidencial, en un pequeño hilo. Resulta que, según contaba Gorrín, el dato publicado inicialmente era correcto porque comparaba la cantidad de viviendas turísticas en noviembre de 2024 contra noviembre 2025. La nota de la comunidad ha sido eliminada, pero la viralización inicial fue tal que el ministerio se vio obligado a publicar otro tuit aclarando el dato que defendían, haciendo una comparativa más lógica entre noviembre 2024 y noviembre 2025. De todos modos, la pregunta que un observador racional debería hacerse seguía siendo la misma: ¿Por qué han cambiado la metodología de seguimiento de esa serie? Al romperse, y teniendo en cuenta que el Real Decreto que establece el registro único de viviendas es obligatorio a partir del 1 de julio de 2025 (si bien se aprobó en diciembre de 2024), complica la realización de un seguimiento exhaustivo y no permite tener más que una comparativa interanual en lugar de, al menos, dos. Eso es especialmente problemático al considerar que 2025 ha sido un año de cambios legislativos para el sector y crea confusión no tener la claridad que ofrece seguir una misma serie durante años.
Hay otras implicaciones en el tuit que no vamos a discutir aquí, aunque muchos usuarios lo han criticado y no sin razón. ¿Es ese un dato bueno? ¿Acaso a mejorado en algo la precaria situación del acceso a la vivienda para el español medio? ¿Ha supuesto un incremento de la oferta o una bajada de precios en alguna parte? Todas estas preguntas, así como el cuestionamiento inicial, las ha podido hacer el ciudadano común a través de Twitter. Y este es exactamente el valor de esta red social, especialmente desde que Elon Musk está al mando, donde se han podido discutir temáticas mucho más controvertidas. Y no sólo eso: La polémica generada ha obligado al gobierno a publicar una aclaración y yo, como ciudadano anónimo, he podido ver muchos más puntos de vista y sacar mis propias conclusiones, o hacerme preguntas mucho más necesarias y precisas. Esa es exactamente la herramienta de debate público que necesita cualquier sociedad libre para tener un debate civilizado y de progreso.
Todo eso lo escribo pensando en Sira Rego, la comunista ministra de Juventud e Infancia, que hace no mucho habló de prohibir Twitter. Y, no hay que olvidarlo, dijo tal cosa a pocos días de la celebración de las elecciones en Aragón. Sospecho que no hay mucha esperanza para alguien como Sira, pero sí creo que la reflexión puede servirles a personas que ya no están en Twitter o decidieron irse a Bluesky. Para que nos entendáis, si es que en algún momento os lo preguntáis.





