La ciudad de Barcelona vuelve a despertarse conmocionada por un suceso de extrema violencia. Una mujer ha sido víctima de una brutal agresión sexual en la montaña de Montjuïc, tras ser abordada por un hombre de origen magrebí que, según fuentes policiales, la golpeó hasta dejarla en un estado de semiinconsciencia.
Sin embargo, el suceso no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una estadística que las instituciones prefieren tratar con pies de plomo. Tras la detención del presunto autor, los datos oficiales de seguridad en la capital catalana han vuelto a salir a la luz, dibujando una realidad incontestable: tres de cada cuatro agresores sexuales arrestados en Barcelona son extranjeros, según recoge el digital E-Notícies.
La verdad tras el discurso oficial
Este porcentaje (el 75%) pone en jaque el discurso oficial sobre la seguridad ciudadana y el control migratorio. Mientras la víctima de Montjuïc se recupera de las heridas físicas y psicológicas, el debate se traslada a la calle y a los despachos: ¿está Barcelona perdiendo el control de sus barrios?
El caso de Montjuïc, por su crudeza y por el modus operandi del agresor, ha reactivado las alarmas de una ciudadanía que exige medidas contundentes frente a una criminalidad que, según los datos, tiene un perfil de autoría muy definido en la ciudad condal.





