Errejón vuelve al ojo público. La segunda denuncia por agresión sexual contra el exdiputado y fundador de Podemos ha generado un intenso debate que muestra dos grandes corrientes de opinión, expresadas con vehemencia y un alto grado de visceralidad.
Los sospechosos habituales manifiestan solidaridad con las denunciantes. Predomina entre ellos la idea de que la nueva acusación refuerza el relato de Mouliaá, muy denostado y «falto de credibilidad» ante la opinión pública.
En el otro extremo, más presente -o al menos manifiesta- una parte adopta un tono mucho más incrédulo.
Hombre este no fue el que dijo que las denuncias falsas no existen 🤔 ajo y agua 😒
— Margaret (@Margaret_MT) February 25, 2026
Ahora @ElisaMouliaa ya no parece tan loca, no?
— RagnaR (@obione_11) February 24, 2026
Supongo que ya es imposible que esta denuncia también sea falsa y saldrán todos, todas y todes les muy feministes a reventar a Errejón en redes, no?
— Darlington (@Darlington_ale) February 25, 2026
El tono es claro; se le recrimina su pasado político y las leyes de protección a la mujer impulsadas por él mismo y los partidos en los que militó, como una suerte de acto de «justicia kármica» por haber dado amparo al actual «clima de persecución donde no existe la presunción de inocencia». Abundan los comentarios sarcásticos y comparaciones que convierten el asunto en material para el entretenimiento más que la indignación, aunque sin aportar elementos nuevos ni renunciar a la crítica política contra el funcionamiento del sistema.
Qué mala suerte tiene Errejón joder, que se llevó 2 denuncias falsas seguidas, con lo tan extremadamente raras e inusuales que me decían que eran las denuncias falsas Podemos y Sumar.
— BIFIDUS CREMOSO (@zesorqe2) February 24, 2026
Ocurrió hace 4 años y lo denuncia unos días antes del 8M.
— Papi (@PapiCaminando) February 25, 2026
¿Víctima real? puede ser
Estratega política ✅
El cruce de opiniones no es ajeno al contexto político. Errejón dimitió de toda actividad pública en octubre de 2024 tras la publicación de testimonios anónimos que describían «comportamientos abusivos». La irrupciónesta nueva denuncia formal reabre el caso en un momento de alta sensibilidad social sobre la violencia machista, tras años de debates sobre la ley del “solo sí es sí”, un clima de denuncias en la izquierda y parte de la derecha y una contra reacción más militante que nunca contra este marco legislativo.
Las redes amplifican el debate y dejan entrever un hartazgo colectivo, con la ciudadanía mostrando síntomas de fatiga con todo lo relacionado con estos debates mientras impera aún «la cultura de la cancelación».
Mientras la investigación judicial sigue su curso —la denuncia está en fase inicial y Errejón no ha emitido declaración pública—, la mayoría de los comentarios coincide en una sola premisa: Errejón ha sido neutralizado como sujeto político.





