El cuerpo de Agents Rurals, dependiente del Departamento de Interior y Seguridad Pública, ha denunciado a dos personas por practicar escalada en la zona del Coscoll, en el municipio de Camarasa (la Noguera). Se trata de un área donde esta actividad está estrictamente prohibida para garantizar la tranquilidad de la nidificación del águila perdicera(Aquila fasciata).
El sector afectado se encuentra dentro de un Espacio de Interés Natural (EIN) y cuenta con señalización específica que prohíbe la escalada entre el 1 de enero y el 30 de junio. Los agentes localizaron a los infractores en una pared utilizada habitualmente por esta rapaz, una de las especies más sensibles a las molestias humanas durante su ciclo reproductivo. Cualquier perturbación en este periodo crítico puede provocar el abandono del nido y el fracaso de la cría.
Más de 80 parejas
Dos décadas de vigilancia operativa Esta actuación forma parte de un dispositivo anual de vigilancia que se desarrolla desde hace veinte años en colaboración con el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica. El operativo, activo entre septiembre y junio, busca prevenir riesgos derivados de actividades humanas como la caza, el uso de drones o el recreo en áreas protegidas.
Gracias a estas tareas de custodia y seguimiento, la población de águila perdicera en Cataluña ha mostrado una tendencia positiva, alcanzando actualmente una ochentena larga de parejas. Aunque su presencia es mayor en las cordilleras del litoral y prelitoral de Tarragona y las Tierres de l’Ebre, su recuperación se extiende también a zonas de la Plana de Lleida y el Prepirineo.
Pese a estos avances, el águila perdicera sigue siendo una de las rapaces más amenazadas de Europa. Los expertos advierten que su supervivencia depende directamente de minimizar la presión humana en sus hábitats naturales para proteger su función como especie bioindicadora de los ecosistemas mediterráneos.





