Este 8 de marzo, Día de la Mujer, el feminismo llega fragmentado y bajo presión. En Barcelona se celebrarán dos manifestaciones diferentes, una por la mañana y otra por la tarde, reflejo de las divisiones dentro del movimiento. Al mismo tiempo, el término feminismo enfrenta un creciente rechazo entre los jóvenes, sobre todo entre los chicos, que a menudo se alejan del movimiento más por lo que creen que representa que por sus reivindicaciones reales.
Un 8M histórico
La situación contrasta con la de 2018, cuando el 8M fue una fecha histórica y cientos de miles de mujeres salieron a las calles en todo el Estado, también en Barcelona, para reclamar sus derechos. El contexto social era distinto: aún gobernaba el PP, faltaban meses para la moción de censura a Mariano Rajoy, Cataluña vivía un clima de movilización tras el procés y el caso de La Manada había actuado como detonante de la indignación social.
La gran participación se mantuvo en 2019 y 2020, aunque ese último año la protesta ya estuvo marcada por la sombra del coronavirus, que apenas una semana después obligaría a la población a confinarse.
Un cambio generacional
Hoy la situación es muy distinta. Cada vez más encuestas alertan de que parte de las generaciones jóvenes se sitúan cerca de la ultraderecha o se identifican con ella. Si hace unos años, en plena efervescencia del procés, ser rebelde en Cataluña se asociaba a posiciones como las de la CUP, ahora el panorama ha cambiado.
En los últimos años, las instituciones, tanto en el Gobierno central con el PSOE como en Cataluña con distintos ejecutivos, han situado el feminismo en el centro del debate político. Pedro Sánchez, por ejemplo, ha reivindicado en varias ocasiones la bandera de la igualdad para advertir del riesgo de gobiernos de PP y Vox, cuyos discursos en esta materia se han ido acercando. Como consecuencia, parte de estos jóvenes perciben el feminismo como un elemento más del establishment contra el que quieren posicionarse.
Encuestas: entre rechazo y consenso
La última encuesta longitudinal del CEO, publicada esta misma semana, revela que uno de cada tres catalanes (32%) cree que el movimiento feminista ha ido demasiado lejos, un porcentaje que ha aumentado desde 2023. La cifra sube entre los hombres, donde roza el 40%, mientras que entre las mujeres se sitúa en el 27%.
Otra encuesta del CEO, publicada a finales de 2024, muestra una paradoja: solo un 45% se definía como feminista, pero un 90% apoyaba que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y reciban el mismo trato. Es decir, el rechazo a la etiqueta es mucho mayor que al principio que defiende.
En el ámbito familiar, un 83% consideraba que hombres y mujeres deberían contribuir por igual, mientras que la mayoría rechazaba la idea de que el hombre deba ganar dinero y la mujer ocuparse del hogar. Otras afirmaciones sobre roles de género menos categóricas generaban más dudas.
Dos manifestaciones
El movimiento feminista no solo recibe embestidas externas, sino que llega dividido. Como el año pasado, este domingo habrá dos manifestaciones en Barcelona, ambas diurnas y probablemente lluviosas.
La convocatoria principal, organizada por la Asamblea 8-M, arrancará a las 11:30 en los Jardinets de Gràcia y recorrerá el centro de la ciudad hasta el Arc de Triomf. Paralelamente, el Movimiento Feminista de Barcelona, que agrupa diversas entidades, ha convocado otra manifestación que empezará a las 12:00 en la Plaza de Catalunya.



