La juventud de Barcelona respira con un optimismo renovado, aunque con los pies anclados en una realidad económica compleja. Según los datos de la Enquesta a la Joventut de Barcelona 2025 (EJOB2025), presentada este miércoles por el Ayuntamiento, la satisfacción vital media de los jóvenes de la capital catalana se sitúa en un 7,76 sobre 10, destacando la familia como el pilar fundamental que más felicidad les reporta (seis de cada diez están muy satisfechos en este ámbito).
Por el contrario, la otra cara de la moneda la protagoniza la situación económica. Solo un 10% de los encuestados se siente plenamente satisfecho con sus finanzas, en un contexto donde el coste de la vida y el acceso al mercado inmobiliario marcan la agenda de preocupaciones.
Vivienda: el gran obstáculo
El estudio, basado en 1.500 entrevistas personales, confirma que la vivienda es la principal «presión vital». El gasto medio mensual para tener un techo ya supera los 1.000 euros (1.065 €), lo que supone un incremento del 19% respecto a 2020.
Esta asfixia económica provoca que el 40% de los jóvenes siga viviendo con sus padres. Entre aquellos que han logrado independizarse, el 21,6% lo hace compartiendo piso, y la gran mayoría (84%) admite que es por pura necesidad y no por elección. De hecho, el 30% confiesa haber tenido dificultades reales para pagar el alquiler en el último año.
Mejora la salud mental y suben los ingresos
Pese a las dificultades habitacionales, hay indicadores positivos. El riesgo de sufrir una mala salud mental ha caído drásticamente, pasando del 39,1% detectado en 2020 (año de la pandemia) al 27,8% actual.
En el plano laboral, los ingresos medios han subido un 35%, situándose en los 1.200 euros mensuales, frente a los 888 euros de hace cinco años. No obstante, la precariedad persiste: un tercio de los jóvenes barceloneses trabaja sin contrato o realiza horas extras no remuneradas.
Diversidad y lengua
Barcelona es hoy más diversa que nunca. Solo el 30% de sus jóvenes ha vivido siempre en la ciudad y el 41,7% tiene nacionalidad extranjera. En cuanto al uso de la lengua, el castellano predomina en todos los contextos analizados. Aunque el catalán gana peso en el ámbito laboral y académico (45%), el 30% de los jóvenes residentes afirma no hablarlo nunca.



