El Gobierno de Donald Trump ha empezado a enviar petróleo a empresas privadas en Cuba, un giro significativo en su política energética hacia la isla. Desde principios de febrero, proveedores estadounidenses han despachado unos 30.000 barriles de combustible, equivalentes a 4,8 millones de litros, según informó Reuters.
Aunque el volumen es reducido, marca la primera vez que pequeñas y medianas empresas cubanas (mipymes) reciben un flujo energético directo desde EE. UU.
El origen de la medida
La iniciativa forma parte del endurecimiento del bloqueo petrolero estadounidense, en paralelo a la política de presión sobre Venezuela tras la caída del Gobierno de Nicolás Maduro. Frente a la escasez de combustible en la isla, el Ejecutivo cubano autorizó a las empresas privadas a importar directamente petróleo, algo inédito en la economía local.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. fijó condiciones estrictas: las importaciones deben beneficiar al sector privado o fines humanitarios, excluyendo a las Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y entidades sancionadas.
Empresas beneficiadas
Entre los principales beneficiarios figuran panaderías, distribuidores mayoristas y plataformas digitales como Supermarket23, un supermercado en línea usado por emigrados para enviar productos a Cuba. Tras suspender pedidos en febrero por falta de combustible, pudo reanudar operaciones gracias a los suministros directos.
El acceso a combustible ha permitido a algunas empresas mantener operaciones en un contexto de crisis energética que afecta transporte, generación eléctrica y turismo.
Un impacto aún insuficiente
A pesar de estos avances, el efecto económico sigue siendo limitado. Cuba necesita cerca de 100.000 barriles diarios; las importaciones actuales cubren solo una fracción de esa demanda.
Según el economista Oniel Díaz Castellanos, apenas un 30% de las mipymes podría costear importaciones de combustible debido a los altos precios: unos 50.000 dólares por un isotanque de 25.000 litros.
Aumento gradual del tráfico marítimo
Los datos de transporte marítimo apuntan a un crecimiento progresivo de estas operaciones. Bajo la supervisión del secretario de Estado Marco Rubio, los envíos aumentan semana a semana. Hasta ahora, 61 buques han descargado productos en Cuba destinados al sector privado, principalmente en el puerto de Mariel, según datos de Reuters y el London Stock Exchange Group.
Rusia entra en escena
En paralelo, Rusia ha afirmado estar suministrando combustible a Cuba como ayuda humanitaria, según declaraciones de su ministro de Energía, Sergei Tsivilev. Sin embargo, Washington ha endurecido su postura al prohibir recientemente la venta de crudo ruso a la isla, lo que ha generado tensiones adicionales.
Las consecuencias han sido inmediatas: varios petroleros han modificado sus rutas. El buque Sea Horse, que transportaba diésel ruso hacia Cuba, cambió su destino hacia Trinidad y Tobago, mientras que otros cargueros han generado incertidumbre sobre si lograrán llegar a la isla ante la posible intervención estadounidense.
Un equilibrio frágil
El nuevo esquema de suministro refleja un escenario energético complejo y altamente politizado. Aunque la apertura al sector privado ofrece un alivio parcial, sigue lejos de resolver la profunda crisis de combustible que atraviesa Cuba.
En este contexto, el acceso desigual a los recursos energéticos podría acentuar las diferencias entre el sector estatal y el emergente tejido empresarial privado, en un país donde la energía se ha convertido en un factor clave para la supervivencia económica.



