¡Cuánto la voy a echar de menos!

Un análisis demoledor de la gestión de María Jesús Montero al frente de Hacienda cuestiona su legado de deuda, déficit y concesiones políticas.

María Jesús Montero, exministra de Hacienda y ahora candidata del PSOE en Andalucía.
María Jesús Montero, exministra de Hacienda y ahora candidata del PSOE en Andalucía.

La convocatoria de elecciones al Parlamento de Andalucía ha llevado a María Jesús Montero, vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y candidata del PSOE de Sánchez a presidir la Junta de Andalucía a despedirse de sus emocionados compañeros en el Consejo de Ministros celebrado el 24 de marzo. Saiz, la ministra portavoz manifestó en la rueda de prensa celebrada tras el singular Consejo que para ella “aparte de ser una gran mujer, es una espectacular política y siempre ha sido un referente, no sólo la respeto, sino que la quiero, por eso también quiero verbalizar que la echaremos de menos”.  En cuanto a su labor como responsable de Hacienda, la portavoz subrayó que gracias a Montero “las Comunidades Autónomas, y yo vengo de una Comunidad Autónoma -¡quién no!-, han tenido más recursos que nunca para fortalecer los servicios públicos”. Finalmente, le atribuyó también “el éxito de la gestión de ese importante paquete de fondos europeos que han supuesto unas transformaciones fundamentales para nuestro país”. Mucha tela que cortar.

Menos cuentos y mejores cuentas

Emociones al margen, a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones le diría que, en el ámbito político, la ministra más aplaudidora y corresponsable en grado máximo de los disparates institucionales perpetrados por los gobiernos sanchistas desde 2019 (indultos y amnistía a los golpistas y pacto ensangrentado con EH Bildu) no me merecen precisamente respeto, mucho menos admiración. Descendiendo al terreno de las competencias específicas de Montero, me parece imperdonable que Saiz, habiendo sido profesora de Derecho de Empresa y Asesoría Fiscal, no se haya percatado de que los mayores recursos de las Comunidades Autónomas son mera consecuencia de que la recaudación impositiva del Estado ha aumentado a ritmos muy superiores al PIB nominal, una circunstancia que ha detraído recursos al sector privado, el auténtico motor del crecimiento económico y el único que contribuye en términos netos a sostener las finanzas públicas. Y es que estas ministras progresistas parecen dar por sentado que los servicios públicos caen del cielo como aquel maná con el que Dios alimentó a los israelitas durante cuarenta años al salir de Egipto.

Seguimos. Saiz olvidó mencionar también entre los deméritos de Montero que los datos de Contabilidad Nacional de la Intervención General del Estado (IGAE) indican que el déficit medio de las AA. PP. sobre el PIB entre 2018 y 2024, último año para el que hay datos disponibles, fue 5,55 %, esto es, 2,55 puntos porcentuales por encima del tope de 3 % establecido por la UE. Montero, no sólo no ha presentado los PGE desde 2022 con los que Sánchez ha gobernado desde entonces, sino que ha incurrido en déficits excesivos año tras año con un déficit medio en el período 2018-2024 de 61.119,29 millones de euros y un déficit acumulado que alcanza la astronómica cifra de 428.735 millones en 7 años. Éstas son las cifras que resumen la magnífica gestión realizada por Montero al frente del Ministerio de Hacienda. 

La mayoría de los economistas aceptan y hasta consideran aconsejable incurrir en déficits cuando se producen perturbaciones adversas como ocurrió con la pandemia en 2020, pero hacerlo año tras año constituye una prueba inequívoca de la frivolidad presupuestaria, y hacerlo cuando la recaudación impositiva crece a dos dígitos y muy por encima del PIB nominal apunta a Montero ha puesto la política fiscal al servicio del electoralismo más burdo, para contentar a sus socios de ultraizquierda en el Gobierno (Podemos y Sumar) y a las organizaciones sindicales CCOO y UGT, y para mantener mediante la continua ampliación de las prestaciones sociales su estrecha base electoral.

Deuda para décadas

Ningún economista medianamente serio puede pasar por alto el corolario más grave de la irresponsable política presupuestaria instrumentada por Montero: la enorme deuda acumulada por las AA. PP. desde el segundo trimestre de 2018 hasta el tercer trimestre de 2025, el último para el que disponemos de cifras consolidadas de deuda del sector Administraciones Públicas calculadas por el Banco de España siguiendo el protocolo excesivo de deuda de la UE. La deuda acumulada durante esos 39 trimestres asciende a 505.663,1 millones y el incremento medio de la deuda durante cada uno de esos trimestres a 17.436,7 millones. 

El gráfico que presento muestra la evolución de la deuda de las AA. PP desde finales de 1994 y permite constatar las consecuencias de las irresponsables políticas presupuestarias seguidas durante las presidencias de Sánchez que superan con creces las de su predecesor socialista Rodríguez Zapatero, con un aumento de la deuda de 354.261,7 millones que habría sido bastante mayor de no haber sido por las restricciones al gasto impuestas desde Bruselas a partir de mayo de 2010. Obsérvese, además, que la deuda acumulada con Montero excede en 76.928,1 (= 505.6623,1 -428.735) millones la cifra de déficits acumulados entre 2018 y 2024, lo que sugiere que la responsable de Hacienda no sólo ha permitido que los empleos no financieros, corrientes y de capital, de las AA. PP. excedieran los recursos no financieros, sino que ha financiado con aumentos de deuda operaciones financieras por valor de decenas de miles de millones con el propósito de expandir los tentáculos del Gobierno en el sector privado.

Evolución de la deuda de las AA. PP. en España desde el 4º trimestre de 1994 hasta el tercer trimestre de 2024. (En miles de euros)

La primera consecuencia de acumular deuda son los intereses que genera a favor de los prestamistas y a los que el Tesoro ha de hacer frente necesariamente. Según, la Intervención General del Estado, los intereses de la deuda de las AA. PP. ascendieron a 215.240 millones desde 2018 y 2024, a los que habría que sumar los 36.708 millones de intereses adeudados por el Estado, las CC. AA. y los Fondos de la Seguridad Social entre enero y noviembre de 2025. Los intereses devengados por la deuda viva detraen recursos de otros usos y constituyen un lastre importante para afrontar los gastos corrientes y de capital tanto actuales como futuros. La política de incurrir en déficits continuados para gastar puede resumirse con una frase que todo el mundo entiende perfectamente: pan para hoy y hambre para mañana. Montero se marcha alardeando de haber realizado una gestión excelente cuando en realidad deja una herencia muy negativa al nuevo ministro de Hacienda y sobre todo a los ministros que sucederán a éste durante los próximos años y décadas.

La segunda consecuencia importante de incurrir en déficits y acumular deuda es que deja a la política fiscal sin apenas margen para absorber perturbaciones negativas como las registradas en 2007-2013 y 2020. Ahora mismo, estamos padeciendo las consecuencias de la guerra de Irán y el gobierno de Sánchez carece de holgura fiscal para mitigar sus consecuencias y todas las medidas que está tomando aumentarán más el déficit público y la deuda pública. Cuando un gobierno saca pecho por implementar políticas progresistas, lo primero que debería hacer es preocuparse porque esas medidas no constituyan una transferencia intergeneracional irresponsable que hipoteca el futuro de nuestros jóvenes y los futuros contribuyentes que tendrán que hacer frente a la deuda legada.

La tercera es que la acumulación de deuda reduce también el margen de maniobra de la política monetaria. De momento, las ingentes cantidades de deuda acumulada por las AA. PP. españolas se ha podido sobrellevar desde 2012 gracias a la política acomodaticia del Banco Central Europeo que en el tercer trimestre de 2025 acumula 357.586, millones de deuda del Reino de España. Sin su respaldo, los tipos de interés de nuestra deuda podrían aumentar considerablemente y poner en serias dificultades al Tesoro para afrontar los intereses devengados y refinanciar la deuda a su vencimiento, reduciendo incluso más la ya menguada holgura fiscal en el futuro. En caso de que la guerra contra Irán se prolongue, nadie descarta que pueda producirse un aumento sustancial de la tasa de inflación que obligue al BCE a instrumentar políticas monetarias más restrictivas, una circunstancia que podría disparar la factura de intereses a pagar por nuestra ingente deuda. 

Condonación de deuda y concierto vasco

La precariedad parlamentaria ha condicionado la política presupuestaria de los gobiernos de Sánchez. A las concesiones políticas y cesión de transferencias realizadas a los gobiernos vascos y catalanes para mantener su precaria mayoría en el Congreso, se han sumado las concesiones hechas por la ministra de Hacienda para mantener el respaldo de sus avalistas. A instancias de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Montero se vio obligada a condonar parte de la deuda contraída por las Comunidades Autónomas con el Estado en 2025. El hecho resaltable no es la condonación en sí misma, sino que Montero empleara criterios ad hoc para favorecer a las Comunidades cuya política presupuestaria había sido más irresponsable y mayor deuda habían contraído con el Estado, una metodología especial para favorecer a Cataluña y la Comunidad Valenciana.

En marzo de 2025, publiqué dos artículos, “¿Quién pagará el exceso de deuda condonada?” publicado en El Liberal.cat, y “Condonación de deuda con cartas marcadas” en el diario Expansión, donde explicaba los subterfugios empleados por Montero para favorecer a Cataluña y garantizarse durante algunos meses más el respaldo de los diputados de ERC en el Congreso. Naturalmente, el exceso de deuda condonado a la Generalidad de Cataluña pasó gracias a la varita mágica de Montero a convertirse en deuda de todos los ciudadanos españoles, aunque todos los beneficios de los gastos financiados con la deuda condonada a Cataluña habían beneficiado exclusivamente a los ciudadanos residentes en esa Comunidad. Todos a pagar lo que disfrutaron unos pocos. Así entiende la igualdad el gobierno progresista de Sánchez y Montero.

El último regalo de Montero

No contenta con semejante despropósito, Montero presentó a comienzos de 2026 el nuevo sistema de financiación autonómica, negociado bilateralmente con ERC. Pese a los esfuerzos de la vicepresidenta por convencer al resto de Comunidades Autónomas sujetas al régimen común de financiación que obtendrían más recursos, todas rechazaron el plan de Montero en el Consejo de Política Fiscal y Financiera celebrado el 25 de enero de 2026, todas salvo Cataluña, claro está.  De poco le sirvió a la esforzada ministra intentar convencernos de la bondad del nuevo sistema, porque los líderes de ERC elevaron inmediatamente sus exigencias y reclamaron a Montero contar con una hacienda propia para administrar y gestionar todos los tributos devengados en Cataluña y fijar la aportación de Cataluña al sostenimiento del Estado en una negociación ente los gobiernos de la Generalidad y el Estado, tal y como ocurre con el cupo vasco y la aportación navarra.

Lo peor del caso es que ni la excesiva condonación de deuda a Cataluña ni la aprobación del nuevo sistema de financiación le han servido a Montero para conseguir que ERC se avenga a aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Montero, esa brillante gestora de nuestra hacienda, se marcha sin presentar el proyecto de presupuestos del Estado y ocupa el dudoso honor de ser la única ministra del ramo que ha incumplido su obligación constitucional de hacerlo durante tres años consecutivos. Sra. Saiz: está usted en su derecho de echar de menos a su amiga y referente político, pero se equivoca al ensalzar su capacidad profesional porque el principal legado que Montero como ministra de Hacienda deja a los españoles es una pesada losa de deuda pública y un reparto de la carga tributaria entre vascos, navarros y catalanes, por un lado, y el resto de españoles, por otro, donde la igualdad brilla por su ausencia.  Espero que los andaluces se hayan dado cuenta y no se sientan confundidos por la verborrea e incontinencia de la candidata.

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