Empezó esta semana el desfile de testigos en el Tribunal Supremo donde se juzga la trama de las mascarillas con Ábalos, exsecretario de organización del PSOE y ministro de Transporte de Sánchez, y a Koldo García, su asesor personal en el Ministerio y hombre para todo, sentados junto al conseguidor Aldama en el banquillo de los acusados en el primero de los varios procesos en curso por los que se investiga a todos ellos. Los primeros testigos fueron Víctor Manuel Ábalos, hijo del exministro, Joseba García, hermano del asesor Koldo, y dos amigas del exministro, Jessica Rodríguez, dentista colegiada según declaró ella misma, y Claudia Montes Miss Asturias 2017. Por el estrado pasaron también algunos cargos de las empresas públicas donde fueron contratadas las amigas de Ábalos y cerraron las comparecencias la empresaria Pano y su hija, al parecer pareja de Aldama en otro tiempo.
Hijos y hermanos, amigas y socios
El hijo de Ábalos negó cualquier implicación en el cobro de comisiones y defendió los pagos realizados a su padre por la lamentable situación económica en que se encuentra. Sobre su papel como posible conseguidor de teléfonos indetectables, a los que los investigados se refieren como ‘café’ en audios de conversaciones telefónicas intervenidas, el testigo aclaró que él no habla en clave y realizaba compras de café para Koldo y otras personas en sus continos viajes de negocios a Colombia. El hermano de Koldo, por su parte, reconoció haber acudido a la sede de Ferraz al menos en dos ocasiones para recoger sobres con dinero en metálico que entregó, no recuerda muy bien, si a su hermano o a su cuñada. Joseba afirmó desconocer también el contenido de otro sobre que se le entregó en la República Dominicana parar su hermano porque, aclaró, él no era un chismoso. La fiscalía sostiene que este sobre contenía 10.000 dólares a repartir entre Ábalos y Koldo y la información publicada en varios medios de comunicación apuntan a que el sobre sí fue abierto y su contenido examinado por Joseba. De ser así, el hermano de Koldo habría incumplido su obligación como testigo de decir la verdad y podría haberse metido él solito en un buen lío.
Las dos amigas de Ábalos, Rodríguez contratada en Ineco y Tragatec y Montes en Logirail, han reconocido ante los jueces que no acudían a trabajar y excusado sus ausencias porque nadie se lo exigió. La realidad es algo distinta de como la pintan. Virginia Barbancho, supervisora del proyecto de Tragsatec en el que fue contratada Rodríguez, dijo haber recibido presiones para no cuestionar la contratación de la amiga de Ábalos y SBL, el responsable financiero que detectó sus ausencias y le exigió cumplimentar los partes horarios, recibió un mensaje de MCM, gerente de la empresa, originalmente remitido desde Adif, que decía textualmente “Hay un tal SBL molestando a JRG, que lo pare”. Tragsatec e Ineco han admitido que abonaron 43.978 euros a Jésica Rodríguez, 9.500 la primera y 34.477,86 la segunda.
En cuanto a Montes, la testigo manifestó que si bien no acudía a su puesto de trabajo se pasaba el día en la biblioteca de Oviedo estudiando todo lo referente al ferrocarril, un tema hay que reconocer muy amplio desde luego al que podrían dedicarse años de estudio, salvo por la circunstancia de que la biblioteca sólo cuenta con cuatro obras sobre ferrocarriles. Montes reconoció también ser amiga de Ábalos al que dijo haber conocido en un mitin del partido y le agradeció haberla ayudado a culturizarse un poco en el tema de política. ¡Menudo maestro! Lo cierto es que la realidad dista también mucho de la versión ofrecida por la amiga de Ábalos. Enrique Martínez Torres, exgerente de la zona Norte de Logirail, declaró ante el Alto Tribunal que Koldo García le llamó en dos ocasiones para amenazarle por el tratoque se le estaba dando a Claudia Montes en la empresa y le advirtió de que “iban a rodar cabezas». El bueno de Koldo se agitó en el banquillo al escucharle y negó ostensiblemente con la cabeza. Pero lo cierto es que cuando Montes falto más de ocho días a su puesto de trabajo y Martínez puso en conocimiento de José Ángel Méndez, director gerente de la empresa, la situación, se le abrió a Montes un expediente, pero el director fue cesado y el expediente quedó sin tramitarse. Montes no sólo mantuvo su puesto de trabajo, sino que mejoró sus condiciones laborales.
La empresaria Pano se reafirmó en sus declaraciones hechas durante la instrucción del caso y reconoció también haber acudido a instancias del conseguidor Víctor de Aldama en dos ocasiones a la sede de Ferraz con sendas bolsas de 45.000 euros que entregó en la segunda planta de la sede central del PSOE. Pano dijo haberse desplazado en un taxi la primera vez mientras que en la segunda lo hizo con el chófer de la empresaria que ratificó en el estrado haber visto las bolsas con los fajos de billetes y confirmó que Pano entró en Ferraz con las bolsas y regresó con las manos vacías. Al parecer, los 90.000 euros eran la cantidad acordada, junto con el disfrute de un chalet en Cádiz, por la intermediación de Ábalos para obtener una licencia como operador de hidrocarburos para el empresario Claudio Rivas.
Mínguez nos toma por tontos
Lo más llamativo de esta primera semana no han sido las declaraciones de los testigos, conocidas en casi todos sus extremos, sino la reacción de la dirección del PSOE. Montserrat Mínguez, diputada del Partit dels Socialistes de Catalunya por Lérida, secretaria general del grupo socialista en el Congreso y portavoz del PSOE, ha vuelto a izar la bandera de la honradez en Ferraz subrayando la contundencia con que su partido ha hecho frente a los casos de corrupción, expulsando sin contemplaciones a los corruptos. El problema del PSOE es algo más delicado de lo que da a entender la portavoz socialista porque los acusados de formar parte de una organización criminal no eran dos concejales de un pueblecito perdido, sino los dos secretarios de organización del PSOE entre 2017 y 2025. El primero, Ábalos, fue también ministro de Trasportes y mano derecha del presidente Sánchez en el Gobierno y el PSOE hasta su destitución en julio de 2021. Tergiversa, además, la realidad la diputada Mínguez cuando afirma que el PSOE ha actuado con contundencia porque Ábalos fue incluido en las listas del PSOE al Congreso por la circunscripción de Valencia en las elecciones generales de julio de 2023, quizá porque había que proporcionarle un buen sueldo para mantenerlo calladito.
A pesar de la abrumadora evidencia que se va acumulando contra de los dos secretarios de organización del PSOE, Mínguez continúa insistiendo en que “es un partido limpio” y sus cuentas han sido auditadas y “cuadran milimétricamente”. ¡Faltaría más! Resultaría sorprendente en extremo que las cuentas auditadas no cuadraran. Pero para convencernos de la honradez de su partido, hay que ir un paso más allá y demostrar que los pagos en efectivo realizados en la sede de Ferraz se corresponden con retiradas de efectivo de sus cuentas corrientes y despejar así la sospecha de que pudieran proceder de un fondo de reptiles alimentado con sobornos y mordidas.
Existe la sospecha de que los pagos en efectivo del PSOE podrían provenir de comisiones pagadas por las compras de mascarillas a Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas S.L. realizadas por los Ministerios de Transportes e Interior, las Comunidades Autónomas de Baleares y Canarias, presididas entonces por Francina Armengol y Víctor Torres, respectivamente, y algunas empresas públicas (Adif, Puertos del Estado, Globalia-Air Europa, etc.), así como por adjudicaciones de licencias y obra pública del Ministerio de Transportes y la Comunidad de Navarra donde Ábalos, Koldo y Cerdán dieron sobradas pruebas de su capacidad depredadora. Quizá haya sido la extraordinaria diligencia mostrada por ambos presidentes para adquirir mascarillas defectuosas lo que ha llevado a premiar a Francina con la presidencia del Congreso y a Torres con una cartera ministerial. Y el número 1 y la comisión ejecutiva del PSOE al completo sin enterarse de nada. ¡Anda ya!



