Las conversaciones de paz indirectas celebradas entre EE.UU e Irán entre el 11-12 de abril de 2026 en Islamabad (Pakistán), durante la tregua de dos semanas acordada entre las partes, han finalizado con un sonoro fracaso, preludio de un recrudecimiento de las hostilidades.
Veamos las razones de este fracaso.
1. Diferencias irreconciliables sobre el programa nuclear (el núcleo del desacuerdo)
- Posición de EE.UU.: Exigía un compromiso firme y verificable de que Irán no desarrollaría armas nucleares ni mantendría capacidad para hacerlo rápidamente (cero enriquecimiento de uranio o límites permanentes muy estrictos, desmantelamiento de instalaciones como Fordow, Natanz e Isfahan, y entrega de reservas de uranio enriquecido).
- Posición de Irán: Defiende su derecho al enriquecimiento con fines civiles y rechaza cualquier cesión total. Acusó a EE.UU. de “exigencias irrazonables” y “excesivas”.
Este fue el principal punto de bloqueo, según el vicepresidente estadounidense JD Vance: “Irán eligió no aceptar nuestros términos”. bbc.com
2. EE.UU. quiso ampliar el alcance más allá del nuclear
- Washington insistió en incluir el programa de misiles balísticos iraní y el fin del apoyo a grupos proxies (Hezbolá, hutíes, etc.).
- Irán se negó rotundamente: quería limitar las conversaciones solo al nuclear (como en el JCPOA de 2015) y no discutir soberanía ni “eje de resistencia”.
Los mediadores (Omán, Pakistán) no lograron cerrar esta brecha.
3. Disputas sobre el alto el fuego y Líbano
- Irán condicionó cualquier acuerdo a que el cese de hostilidades incluyera a Líbano (donde Israel seguía atacando a Hezbolá).
- EE.UU. e Israel rechazaron esto: el alto el fuego era solo bilateral Irán-EE.UU. y no cubría a terceros.
Irán denunció violaciones (ataques israelíes, drones en su espacio aéreo) y vio esto como incumplimiento estadounidense. cnnespanol.cnn.com
Conclusión
Si a todo ello unimos el clima de desconfianza mutua , no es de extrañar el fracaso de las negociaciones que ponen de manifiesto que los ataques de Israel y EE.UU no han debilitado lo suficiente al régimen iraní para que este se avenga a renunciar a su carrera armamentística y su influencia regional.
No parece previsible que las negociaciones se reanuden, al menos a corto plazo, por lo que todo indica que asistiremos a un recrudecimiento de las acciones miitares,



