Tras meses intentando convencer, sin éxito, a figuras relevantes del ámbito político y económico para liderar la candidatura de Junts a la alcaldía de Barcelona, la formación ha terminado recurriendo a unas primarias marcadas por la falta de grandes nombres y por una intensa batalla interna por el control del partido.
La cita ha acabado convirtiéndose en un pulso entre dos modelos de Junts: el más próximo al legado de Convergència i Unió y el alineado con la estrategia impulsada desde Waterloo por el expresidente catalán fugado, Carles Puigdemont.
La reciente encuesta de Sigma Dos sobre intención de voto autonómica ha contribuido a enfriar aún más los ánimos. El sondeo apunta a que Junts podría perder hasta quince diputados en el Parlament, mientras que Aliança Catalana experimentaría un crecimiento notable. Un escenario que, según diversas voces del partido, ha dificultado encontrar un candidato de peso dispuesto a encabezar una lista con escasas expectativas de victoria.
La apuesta de Puigdemont
La principal baza del expresidente para imponerse en Barcelona es Pilar Calvo, diputada en el Congreso y estrecha colaboradora de Miriam Nogueras. Su candidatura representa al sector más duro de Junts y cuenta con el respaldo explícito del entorno de Waterloo.
En la formación dan por hecho que Puigdemont ha bendecido personalmente su candidatura. No ha pasado desapercibido el apoyo público expresado por Gonzalo Boye, abogado del líder de Junts, a través de las redes sociales. Dentro del partido, muchos interpretan que Boye actúa habitualmente como portavoz oficioso del expresidente.
Además de su trayectoria política, Calvo confía en la notoriedad adquirida durante años como presentadora en TV3 para imponerse en unas primarias que trascienden la elección de un candidato municipal.
El candidato del sector de Trias
Frente a ella se sitúa Jordi Martí, actual portavoz de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona y hombre de confianza de Xavier Trias.
Martí encarna el perfil más institucional y pragmático de la formación nacionalista. Su candidatura representa la continuidad del espacio político heredero de CiU y del último alcalde nacionalista que ha tenido Barcelona.
El enfrentamiento entre ambos ha sido interpretado dentro del partido como una lucha por definir el futuro ideológico y estratégico de Junts.
Dos aspirantes con menor protagonismo
Junto a Calvo y Martí concurren otros dos candidatos que han logrado reunir las 200 firmas necesarias para participar.
Una de ellas es la diputada autonómica Gloria Freixa, que recientemente aseguró en una entrevista en RTVE que no aceptaría los votos de Aliança Catalana para alcanzar la alcaldía. Su candidatura ha recibido el respaldo del expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, próximo a la Assemblea Nacional Catalana.
El cuarto aspirante es Jaume Alonso-Cuevillas, exabogado de Puigdemont y exdecano del Colegio de la Abogacía de Barcelona. Alonso-Cuevillas busca capitalizar la visibilidad obtenida durante los años del procés, aunque arrastra el desgaste de su accidentado paso por la Mesa del Parlament, de la que dimitió tras sus discrepancias con Laura Borràs.
Una campaña con mucho más en juego
La campaña de las primarias se desarrolla hasta el próximo 19 de junio y la votación se celebrará de forma telemática durante el siguiente fin de semana.
De este proceso saldrá el candidato de Junts a la alcaldía de Barcelona, que se incorporará a una carrera electoral en la que ya están confirmados Jaume Collboni (PSC), Daniel Sirera (PP), Elisenda Alamany (ERC) y Gerardo Pisarello(Comuns). Tanto Vox como Aliança Catalana siguen sin desvelar quién encabezará sus respectivas listas.
Más allá del nombre elegido, las primarias servirán para medir quién manda realmente en Junts: el sector que mira hacia la antigua Convergència o el que sigue las directrices marcadas desde Waterloo por Puigdemont.



