En una de esas entrevistas que Sánchez se concede a sí mismo de vez en cuando en TVE, el presidente nos dejó una valoración completamente increíble y ridícula de quién fuera su inseparable compañero de fatigas y mano derecha en el PSOE y en el Gobierno entre marzo de 2017 y junio de 2021. Tuvo lugar el 2 de diciembre de 2025 y la transcribo aquí para que nadie pueda acusarme de tergiversar sus palabras:
Una cosa era que tuviera una confianza política en él [Ábalos], que la tuve, no lo niego, es evidente, y otra cosa que desde el punto de vista personal era un gran desconocido para mí, un gran desconocido, porque conocí unas facetas de su dimensión personal que fueron muy desconocidas para mí. Nosotros hemos sido claros, que todo lo que se está diciendo por parte de José Luis Ábalos es mentira, por tanto, no puedo decir mucho más. Todo el mundo tiene derecho a defenderse, pero desde luego, ni el Gobierno ni el partido socialista van a aceptar, ni en el caso de organizaciones, como es el PP, ni de personas, ni chantajes ni amenazas.
Amenazas, entiendo, provenientes de Ábalos que como puede deducirse había pasado en poco tiempo de ser una ayuda inestimable y echar de menos sus consejos a convertirse en un apestado que miente y amenaza.
Impostura hasta el final
Vale también la pena observar los nerviosos gestos y escuchar la voz impostada del N.º 1 intentando soltar lastre y convencer a la audiencia de su inocencia respondiendo a una de esas entrevistadoras domesticadas (Genma Nierga, en este caso) marca de la casa. A estas alturas, todos los ciudadanos y hasta sus defensores sabemos que Sánchez es el único responsable de todas las tramas de corrupción institucional que han devastado la democracia española desde 2018, comenzando por los indultos y la amnistía concedidos a los golpistas de ERC y Junts, pasando por la utilización del fiscal general del Estado para desacreditar la reputación de la presidenta Ayuso y terminando con las operaciones de acoso a jueces, a fiscales y a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para descarrilar las investigaciones judiciales sobre sus colaboradores más estrechos y familiares más cercanos.
Quizá lo que más delató la impostura de Sánchez durante la entrevista es que intentara colarnos que Ábalos era un gran desconocido para él en su dimensión personal, al tiempo que reconocía, porque era evidente, que fue un hombre en quién él tuvo confianza política. Error garrafal porque el Tribunal Supremo no ha juzgado a Ábalos por correrse unas cuantas juergas y llevar una vida algo disipada para aliviar la pesada la carga de gestionar un Ministerio con un presupuesto tan importante como el de Transportes y Movilidad Urbana, sino por dirigir una trama delictiva organizada desde el Ministerio donde Sánchez lo colocó expresamente para gestionar un asunto tan delicado como las licitaciones de obra pública.
Pero es que además está perfectamente acreditado que Sánchez mantuvo su relación de ‘confianza’ política con Ábalos mucho más allá del 12 de julio 2021, el día en que le comunicó su cese en Moncloa, y continuó dándole coba, pidiéndole consejo con la boca pequeña y hasta prometiéndole su rehabilitación política. Ábalos podría darnos los detalles de esas conversaciones y las promesas de Sánchez a su compinche para tranquilizarle y callarle la boca. Se ha publicado que Sánchez invitó a Ábalos a desayunar en Moncloa a finales del verano de 2022 y ofreció al exministro enviarlo como eurodiputado a Bruselas, una proposición que a un Ábalos corto de liquidez le venía como anillo al dedo. Antes de que esa posibilidad se concretara, Ábalos acabó siendo elegido diputado al Congreso por la circunscripción de Valencia (PSPV) en las elecciones generales celebradas el 23 de julio de 2023 (23-J).
Tras las elecciones, Ábalos formó parte del grupo socialista en el Congreso hasta febrero de 2024 cuando se incorporó al Grupo Mixto después de que el PSOE incoara un expediente a su exsecretario de organización al conocerse la detención de su asesor Koldo García el 21 de febrero. El expediente se mantuvo en el limbo de Ferraz durante 16 meses hasta que el partido hizo pública su expulsión el 16 de junio de 2025. Casi 4 años habían transcurrido desde que Ábalos fue cesado como ministro de Transportes el 10 de julio de 2021 hasta su expulsión del PSOE de Sánchez y casi 2 años desde que fuera elegido diputado del PSOE de Sánchez. Ábalos hizo caso omiso de la petición del grupo socialista en el Congreso para que entregara su acta y mantuvo el escaño hasta el 28 de enero de 2026, cuando finalmente renunció en un intento fútil por escapar de la jurisdicción del Tribunal Supremo que investigaba el ‘caso mascarillas’ por el que Ábalos acaba de ser condenado a 24 años y tres meses de cárcel.
Escuchen y comparen
Eduardo Madina, líder socialista que compitió con Sánchez en las primarias por la secretaría general del PSOE en 2014, ha realizado una valoración sumaria de la sentencia del Tribunal Supremo, disponible en un podcast en la Cadena SER, radicalmente distinta de la realizada por Sánchez en su comparecencia en el Congreso el martes 24 de junio, muy aplaudida, cómo no, por la patulea de estómagos agradecidos que respaldan las coartadas de Sánchez desde sus cómodos escaños en el hemiciclo. Estas son las palabras grabadas por Madina:
Es martes 23 de junio y las claves del día nos llevan al Tribunal Supremo. El Alto Tribunal ha hecho públicas las sentencias del exministro y exnúmero dos del PSOE José Luis Ábalos, de su mano derecha Koldo García, así como la de Aldama, por la conocida trama de corrupción que han protagonizado. 24 años de cárcel para quien lo fue todo en el PSOE de Sánchez, 24 años de cárcel que marcan claramente un antes y un después en la política española. Comisiones y mordidas por adjudicaciones, por cierto, en los momentos más duros de la pandemia, cuando más gente moría y cuando menos controles había por el estado de alarma decretado por el propio Gobierno; compensaciones por tráfico de influencias, cohechos, sueldos en empresas públicas a dedo para mujeres prostituidas. El Alto Tribunal considera todo probado. A partir de aquí, es a la sociedad española a la que corresponde calibrar el significado de todo esto, no sólo en términos de respuesta inmediata, sino ante las preguntas de fondo: ¿qué perfiles deben llegar a las más altas responsabilidades políticas?, ¿qué debe exigirse a todos ellos?, ¿quién decidió que estos personajes llegaran a tener tan altas responsabilidades? ¿Es posible una política nacional de altura ética, de ejemplaridad pública donde este tipo de perfiles no tengan siquiera lugar? El futuro de la democracia va precisamente en las respuestas que nosotros mismos nos demos ante esas preguntas.
Incluso más clara y contundente fue la intervención de Madina en la misma Cadena SER donde reconoció que la condena a 24 años de cárcel a Ábalos, la mayor recibida por un ministro en democracia, era para él “una trágica noticia”, y apuntó que José Luis Ábalos no fue un funcionario corrupto sino el resultado de una elección: “alguien lo eligió… fue elegido, yo no lo elegí, yo lo tuve enfrente, yo elegí tenerlo enfrente, yo elegí un PSOE donde esto no fuera posible, donde este tipo de perfiles nunca llegaran a donde llegaron. Y perdí. Perdí contra él [Sánchez] y contra su mano derecha [Ábalos], contra los de la sentencia de ayer”. En relación a la condena sin cárcel para el comisionista Aldama, a la que el sanchismo se agarra para lanzar veladas y no tan veladas acusaciones contra la sentencia del Tribunal Supremo, Madina manifestó lo que cualquier persona honrada diría al respecto: “debo estar en otro planeta, pero Aldama es lo que menos me preocupa”. Y es que el comisionista poco podría haber hecho si el ministro Ábalos no le hubiera abierto de par en par las puertas de su Ministerio. Por muy oportunistas y despreciables que nos resulten personajes como Aldama, quienes queremos preservar el orden constitucional sólo podemos desear que Ábalos, Koldo, (Leire) Díez, (Julio) Martínez, (Gertrudis), Alcázar, (Cristina) Álvarez, (Miguel Ángel) Gallardo, etc. decidan romper su silencio cómplice y colaboren con la justicia en el esclarecimiento de las tramas urdidas por el PSOE de Sánchez.
¡Hale, a aplaudir a quien los eligió!
Ignorando todas las evidencias que han ido aflorando en las numerosas tramas urdidas por sus colaboradores más cercanos desde el Gobierno, la Fiscalía General del Estado y la sede del PSOE, Sánchez volvió a intentar en su última comparecencia en el Congreso rebajarlas a comportamientos reprobables, protagonizado por unos colaboradores que traicionaron su
confianza, porque, como todo el mundo puede entender, de haber tenido conocimiento de sus andanzas, él jamás las habría tolerado (el hemiciclo estalló en una estruendosa carcajada). Actuaciones de tres o cuatro ovejas negras, convenientemente infladas y tergiversadas por algunos medios de comunicación y tabloides digitales poco solventes, animadas desde los partidos de la oposición y aceptadas sin rigor por algunos jueces prevaricadores con una doble intención: acabar con Pedro Sánchez Pérez-Castejón y su familia y derribar a un gobierno legítimo.
Salvo la voz discrepante de García-Paje, presidente de Castilla La Mancha, las quejas de algunos líderes defenestrados de la Federación de Madrid como (Juan) Lobato, el destituido (Tomás) Gómez y el expulsado expresidente Joaquín (Leguina), las alarmas encendidas por algunos dirigentes históricos del PSOE como González, Guerra o Vázquez, y algún socialista de otro planeta, como Madina, todos ellos retirados de la vida política, nadie en el Gobierno y el partido se atreve a expresar en público la más ligera discrepancia con la insostenible tesis oficial de que la corrupción es cosa de cuatro ovejas descarriadas, algunas denuncias falsas y unos cuantos jueces prevaricadores.
Claro que, para medios poco solventes, ahí tienen el caso de diario.es, cuyo director y colaborador de la SER, se permitió afirmar en relación con la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Ábalos que existen «sospechas más que fundadas» sobre «el proceder de los jueces españoles», y citó, a modo de prueba, la condena al fiscal General del Estado que el cráneo privilegiado de Escolar no alcanza a comprender. Me aventuro a suponer sin correr excesivos riesgos que el ilustre director tenía también en mente la instrucción del juez Peinado, aunque no la mencionara en esta ocasión. Mal vamos cuando un director y su diario se alinean con los ministros Bolaños, (Óscar), López, Puente y Cía. en que el fiscal general es inocente tras haberse constatado que publicó una nota revelando información reservada sobre un contribuyente cargada de intencionalidad política y destruyó los mensajes y correos electrónicos para borrar las pruebas que lo comprometían.
Único culpable
La corrupción y “los cambios de guion” han sumido al PSOE de Sánchez en una crisis de credibilidad enorme y los líderes y militantes socialistas prestarían un mejor servicio a su partido si, en lugar de cuestionar la sentencia a Aldama y arrojar dudas sobre la actuación de los jueces, se sumaran a Madina y apuntaran a la responsabilidad de quien se sirvió de Ábalos, Cerdán y Koldo durante la campaña de primarias en 2017; quien eligió a Ábalos para dirigir la secretaría de Organización del PSOE y defender la moción de censura contra el presidente Rajoy “para sacar de la política la corrupción”; quien designó a Ábalos para ocupar la cartera del Ministerio de Transportes, un organismo que como reconoció el propio Ábalos en el Tribunal Supremo proporciona oportunidades de negocio brutales; quien nombró a Cerdán como sucesor de Ábalos al frente de la secretaria de Organización en 2021 para taparlo todo; y, en fin, quien rehabilitó a Ábalos haciéndolo diputado en 2023 para comprar su silencio.
Siempre haciendo gala de la misma falta de principios mostrada cuando encomendó a Cerdán comprar los votos de los diputados del prófugo de Waterloo y los votos teñidos de sangre de los disputados EH Bildu, y a Bolaños comprar los votos de los rufianes de ERC para salir investido presidente el 16 de noviembre de 2023. Llegados a este punto de la infausta XV Legislatura sin mayoría en el Congreso sólo cabe preguntarse, tomando prestadas las palabras pronunciadas por Ábalos en el hemiciclo el 31 de junio de 2018, quién “ha hundido hasta límites insospechados la dignidad de la sede que ocupa”. La respuesta, para mí como para Madina, no tiene discusión: quien eligió y utilizó a los corruptos, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, presidente de España por la gracia de Podemos, Sumar, Junts, ERC, PNV y EH Bildu.



