Los diputados Carles Campuzano y Francesc-Marc Álvaro han presentado este martes Esquerra Democràtica, una nueva asociación vinculada al entorno de ERC que nace con la voluntad de influir en el futuro del soberanismo catalán y del catalanismo progresista desde una posición “central y competitiva”.
Bajo el lema de evitar “una izquierda profética y estética”, los impulsores defienden una plataforma orientada a reconstruir la confianza en la política y a reconectar con una sociedad catalana que consideran “agrietada” tras los últimos años de tensión institucional.
Un espacio sin estructura de partido
Esquerra Democràtica no se define como corriente interna ni como nuevo partido, sino como una asociación estable con identidad propia. Aunque mantiene un acuerdo de colaboración con ERC, sus promotores insisten en que no tendrá integración orgánica dentro del partido.
El proyecto aspira a agrupar tanto a militantes republicanos como a independientes, con el objetivo de generar propuestas desde una óptica “reformista, europeísta y de gobierno”. El nombre recupera la denominación de la formación impulsada en 1975 por Ramon Trias Fargas, como declaración de intenciones sobre el espacio ideológico que pretende ocupar.
Campuzano: izquierda de gobierno
Durante su intervención, Carles Campuzano defendió la construcción de “una izquierda con mentalidad de gobierno y capacidad de hacer política útil”, situada “del centro hacia la izquierda”. El diputado subrayó que el nuevo espacio pretende alejarse tanto del “resentimiento identitario” como de la “xenofobia”, al considerar que son incompatibles con el proyecto catalanista.
Campuzano añadió que el sentimiento de pertenencia no debe basarse en el pasado, sino en el futuro, y defendió un catalanismo “organizado, europeísta y no dependiente de Madrid”, orientado a la construcción de un proyecto político pragmático y de gobierno.
Álvaro: reconstrucción del país
Francesc-Marc Álvaro ha defendido la necesidad de “reconstrucción” tras un ciclo político que, a su juicio, “no salió bien” y dejó una sociedad “descosida”. Ha definido Esquerra Democràtica como un espacio orientado al futuro, alejándose de la nostalgia: “nos define más el futuro que la historia”.
El diputado ha subrayado la importancia de recuperar la confianza en la política y de reforzar el proyecto europeo, al que ve “imprescindible pero encorsetado”. También ha alertado sobre el peso del “miedo, el resentimiento y el populismo” en el debate público y ha reivindicado una “esperanza operativa” como motor político.
Cohesión social y soberanismo
La ponencia ideológica de Esquerra Democràtica defiende un catalanismo “integrador, abierto y acogedor”, orientado a reforzar la cohesión social bajo la idea de “Catalunya, un solo pueblo”. También propone un modelo económico basado en la innovación y el progreso, con el objetivo de reducir desigualdades y garantizar más oportunidades.
En el plano nacional, el grupo se declara soberanista y defiende el derecho de Cataluña a decidir su futuro político, incluida la independencia. Al mismo tiempo, adopta una visión autocrítica del proceso iniciado en 2017 y plantea la necesidad de “reconstruir confianzas” con la ciudadanía.
Debate sobre educación, economía y cohesión
El acto ha incluido una mesa redonda con expertos en educación, economía y cultura en la que se han abordado retos como la modernización del sistema educativo, la competitividad económica y la fuga de talento.
Durante el debate, el doctor en ciencias políticas Eduard Vallory ha señalado las limitaciones estructurales del sistema educativo, mientras que la investigadora Marta Curto-Grau ha destacado que no puede haber competitividad sin cohesión social.
Apoyo de dirigentes y presencia política
La presentación ha contado con la presencia de dirigentes de ERC como Elisenda Alamany, Oriol López y Laura Pelay, además de exdiputados como Jordi Xuclà y otras figuras del ámbito político, económico y cultural catalán.
Con este nuevo espacio, Campuzano y Álvaro buscan impulsar una etapa de reflexión dentro del catalanismo progresista, en un momento que consideran clave para redefinir su papel político y social.



