El rey de Marruecos, Mohamed VI, se ha pronunciado por primera vez sobre la crisis migratoria de Ceuta, en la que más de 80.000 personas entraron desde Marruecos el pasado verano. Sin mencionar directamente los hechos, ha criticado las «declaraciones irresponsables» y el uso político de la crisis por parte de algunos sectores españoles. Sus palabras, pronunciadas durante la apertura de la nueva legislatura, siguen la línea del ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, que ya había reprochado al PP sus críticas a la actuación de Marruecos.
Un nuevo modelo migratorio
Mohamed VI ha afirmado que el actual modelo de cooperación migratoria está «superado» y ha anunciado que Marruecos propondrá una nueva estrategia basada en el desarrollo compartido y la estabilidad regional. El monarca considera necesario adaptar la colaboración a los nuevos desafíos que afrontan ambos países.
Respecto a España, ha destacado los avances en las relaciones bilaterales y en la lucha contra la inmigración irregular, aunque ha insistido en que la cooperación debe ser voluntaria y estar libre de presiones. Con este mensaje, ha reafirmado la soberanía de Marruecos para decidir sobre su política migratoria.
Obstáculos a la repatriación
Mohamed VI también ha criticado las dificultades legales y judiciales que, a su juicio, obstaculizan la repatriación de menores migrantes. Además, ha cuestionado a quienes considera que utilizan indebidamente el estatus de refugiado y ha advertido de que estos obstáculos pueden beneficiar a las redes de tráfico de personas.
La devolución de menores fue uno de los asuntos más controvertidos durante la crisis de Ceuta, que tensó las relaciones entre España y Marruecos y reabrió el debate sobre la gestión de la inmigración irregular y las responsabilidades de ambos países.
Jóvenes sin oportunidades
Mohamed VI también ha abordado el descontento de la juventud marroquí, marcado por las dificultades para acceder al empleo y la falta de oportunidades. Un año después de las protestas del movimiento GENZ212, cerca de tres millones de jóvenes no estudian ni trabajan, mientras muchos ven en la emigración una salida para mejorar su futuro.
Ante esta situación, el monarca ha reclamado situar a los jóvenes en el centro de las políticas públicas, garantizando la igualdad de oportunidades en la educación y el empleo. Asimismo, ha instado al sector privado a fomentar la inversión, la innovación y la creación de puestos de trabajo para reforzar la confianza de las nuevas generaciones en el futuro del país.
Tensión entre Madrid y Rabat
La cooperación entre España y Marruecos sigue siendo clave para combatir la inmigración irregular, aunque ambos países mantienen diferencias sobre el control fronterizo y la repatriación de menores. En su discurso, Mohamed VI ha defendido la colaboración bilateral, pero ha advertido de que no debe estar sometida a presiones políticas.
Aunque no ha mencionado directamente la crisis de Ceuta, el monarca ha criticado el uso político de la inmigración y ha vinculado este fenómeno a retos más amplios, como el desarrollo económico, la estabilidad regional y la falta de oportunidades para los jóvenes marroquíes.



