Las declaraciones de Artur Mas sobre Gabriel Rufián han desatado una oleada de críticas desde las filas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). La comparación del portavoz republicano en el Congreso con el futbolista del Real Madrid Vinícius Júnior, al que el expresidente de la Generalitat ha equiparado por su tendencia a la «provocación y la bronca», ha provocado una contundente respuesta de dirigentes, antiguos cargos y militantes de la formación independentista, que acusan al histórico líder convergente de clasismo, elitismo y falta de autoridad para dar lecciones.
Uno de los más duros ha sido el exdiputado republicano Joan Tardà, quien ha denunciado en X el «elitismo y clasismo en estado puro de Artur Mas». «Los que siempre se han creído dueños del país no soportan al ‘charneguito’ Gabriel Rufián», ha escrito, introduciendo en la polémica el origen social del portavoz de ERC y las históricas tensiones entre las distintas sensibilidades del catalanismo.
La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, también ha salido en defensa de Rufián, pero ha dirigido sus críticas a la gestión de Mas durante su etapa como presidente de la Generalitat. «Quien generó bronca —y sufrimiento— con los recortes más brutales y severos en los servicios públicos no fue Gabriel Rufián, presidente, fue usted», ha afirmado. Alamany ha rematado su mensaje con una advertencia: «Menos leccioncitas a ERC».
Mas acusa a Rufián de vivir de la provocación
La controversia tiene su origen en una entrevista concedida por Artur Mas a TV3, en la que el expresidente lamentó el deterioro de las relaciones entre las distintas formaciones independentistas desde octubre de 2017 y señaló directamente a Gabriel Rufián como uno de los responsables de la falta de entendimiento. «Rufián es en la política lo mismo que Vinícius en el fútbol», afirmó Mas, quien sostuvo que ambos viven de «la provocación y la bronca».
El expresidente reconoció que el portavoz republicano ha conseguido una importante proyección política y que su estrategia puede haberle proporcionado réditos electorales, pero advirtió de que esa actitud dificulta la reconstrucción de puentes entre las formaciones catalanistas. «Si dinamitas los puentes, incluso entre los tuyos, después no te quejes», señaló Mas, quien reclamó a los dirigentes independentistas que abandonen los enfrentamientos personales y recuperen una visión de país.
También aseguró que dentro de la propia ERC existen dirigentes que no comparten las formas de Rufián y que mantienen una actitud más favorable al entendimiento con otras fuerzas políticas.
«El viejo discurso clasista y elitista»
Las críticas del expresidente han encontrado respuesta también entre militantes republicanos. Ivan Faccia ha acusado a Mas de recurrir a un discurso propio de una determinada derecha catalana que, a su juicio, todavía pretende decidir quién puede representar legítimamente a Cataluña.
Faccia ha cuestionado que el expresidente compare a Rufián con un futbolista del Real Madrid, una referencia en la que aprecia reminiscencias del viejo imaginario convergente que vinculaba la identidad catalana con el Barça y Convergència. También ha reprochado a Mas que atribuya al portavoz de ERC una actitud de confrontación mientras evita aplicar el mismo criterio a dirigentes de Junts como Míriam Nogueras. «Como si él tuviera la autoridad moral para repartir carnés de buenos catalanes», ha criticado Faccia, en referencia a las apelaciones de Mas al compromiso con el país.
El militante republicano considera que lo que realmente incomoda a determinados sectores de Junts no es el estilo político de Rufián, sino que un dirigente independentista de izquierdas que no encaja en sus esquemas pueda alcanzar una elevada valoración entre los ciudadanos catalanes.
«Antes de exigir, convendría predicar con el ejemplo»
A las críticas se ha sumado Rubén Arenas, antiguo representante de ERC en la Diputación de Barcelona, quien ha cuestionado la coherencia del discurso de Mas sobre la necesidad de tender puentes entre los partidos independentistas. «Quizá criticar en la televisión pública y comparar a Rufián con Vinícius no sea la mejor manera de tender puentes», ha señalado.
Arenas también ha lanzado reproches a las posiciones políticas de Junts, al considerar que determinadas decisiones de la formación tampoco contribuyen al entendimiento ni a la defensa de los intereses de Cataluña. «Quizá, antes de exigir, convendría predicar con el ejemplo. Y humildad, presidente», ha concluido.
Una nueva brecha entre los independentistas
La polémica se produce en plena precampaña de las elecciones del 29 de noviembre, en un momento en el que las diferencias estratégicas entre Junts y ERC vuelven a situarse en el centro del debate político catalán. En su entrevista, Mas también cuestionó el acuerdo electoral de ERC con Podemos, una decisión que atribuyó en parte a la influencia de Rufián y que, a su juicio, limita la libertad de actuación de los republicanos para defender los intereses de Cataluña.
El expresidente defendió que las formaciones catalanas deben acudir a Madrid con autonomía política y sin subordinaciones a partidos de ámbito estatal, un planteamiento que considera que representa Junts.
Las respuestas de Tardà, Alamany, Faccia y Arenas evidencian, sin embargo, que las apelaciones de Mas a recuperar la unidad del catalanismo han terminado provocando un nuevo enfrentamiento entre las dos principales tradiciones del independentismo catalán.



