Los Mossos detectan al menos 34 bandas juveniles violentas en Cataluña

La policía catalana alerta del aumento de la violencia entre grupos, especialmente en Barcelona y su área metropolitana

Mossos d'Esquadra
Mossos d'Esquadra

Los Mossos d’Esquadra tienen identificados al menos 34 grupos juveniles violentos con actividad en Cataluña. La cifra procede de un análisis policial realizado el pasado mes de abril y ha llevado a la policía autonómica a impulsar el Plan Proa, una nueva estrategia destinada a impedir la aparición de nuevas bandas y combatir la actividad de las que ya operan en territorio catalán.

La puesta en marcha de este dispositivo responde al aumento de la violencia entre jóvenes detectado en los últimos años, especialmente en Barcelona y su área metropolitana. Según ha informado el Govern, los enfrentamientos entre grupos rivales, la lucha por el control territorial y la voluntad de mantener el poder dentro de estas organizaciones constituyen algunos de los principales factores que explican este fenómeno.

Los Mossos advierten de que estas dinámicas favorecen el uso de la violencia como mecanismo de confrontación entre bandas, pero también como una forma de reforzar la cohesión interna y proyectar poder sobre otros grupos. Una situación que tiene consecuencias directas sobre la convivencia y la percepción de seguridad en los espacios públicos.

La radiografía policial revela, además, que estas organizaciones están integradas tanto por menores de edad como por jóvenes adultos y presentan estructuras y niveles de organización muy diferentes. Pese a ello, comparten características como la rivalidad entre grupos, el control de determinadas zonas y la exigencia de lealtad a sus integrantes.

Bandas latinas y grupos multiculturales

El análisis de los Mossos también constata que las actuales bandas juveniles han evolucionado considerablemente respecto a las denominadas bandas latinas que aparecieron en Cataluña durante la primera década de los años 2000. Aquellas organizaciones se caracterizaban por estructuras jerarquizadas, una composición mayoritariamente latinoamericana y símbolos importados de América Latina y Estados Unidos. Sin embargo, la realidad actual es diferente.

Los grupos violentos juveniles que operan ahora en Cataluña presentan una composición multicultural, liderazgos cambiantes y relaciones internas menos formales. El control del territorio continúa siendo uno de sus principales objetivos, junto con el mantenimiento de una identidad colectiva basada en la lealtad y la obediencia al grupo. La policía catalana también vincula la actividad delictiva de estas organizaciones principalmente con el tráfico de drogas y los robos violentos.

Esta transformación, según el Govern, dificulta la actuación policial, ya que las bandas tienen una elevada capacidad para reorganizarse, modificar sus estructuras y extender su actividad a nuevas zonas del territorio.

Anticiparse a las bandas

Ante esta situación, los Mossos han puesto en marcha el Plan Proa, una estrategia dirigida por la Prefectura y en la que participan la Comisaría General de Información y la Comisaría General de Investigación Criminal. El dispositivo es el resultado de los trabajos desarrollados desde octubre de 2024 para abordar un fenómeno que la policía considera complejo y en constante evolución.

Una de las principales novedades será la centralización de la información policial procedente de todo el territorio catalán. El objetivo es analizar los datos disponibles sobre los integrantes de las bandas, sus dirigentes, sus estructuras internas y las conexiones entre organizaciones para anticiparse a sus movimientos.

Esta información también permitirá identificar los espacios en los que ejercen influencia y detectar posibles intentos de implantación en municipios donde todavía no se ha constatado la presencia de grupos violentos juveniles.

El plan contempla actuaciones de prevención, detección, investigación y neutralización de estas organizaciones. Para ello, se reforzará la formación de los agentes y su capacidad para reconocer indicadores de riesgo antes de que las bandas consoliden su presencia en un territorio. En las zonas donde ya se haya detectado actividad, los Mossos desarrollarán investigaciones y dispositivos específicos para perseguir los delitos y reducir la capacidad operativa de los grupos.

La estrategia se coordinará mediante una mesa central y diferentes mesas territoriales, integradas por profesionales especializados y con la posibilidad de incorporar a las policías locales. Con este modelo, la policía catalana pretende adaptar sus actuaciones a las características de cada municipio, impedir la expansión de las bandas y reducir su impacto sobre la seguridad y la convivencia ciudadana.

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