Barcelona sufrió una noche de disturbios este sábado, 24 de octubre, cuando alrededor de 500 jóvenes se concentraron en el centro de la ciudad y protagonizaron saqueos, incendios y destrozos. Los altercados se prolongaron hasta la medianoche y obligaron a los Mossos d’Esquadra a desplegar un amplio dispositivo policial para recuperar el control de las calles.
Según El Nacional, los encapuchados atacaron al menos 14 establecimientos, principalmente tiendas de ropa, calzado deportivo, joyerías y comercios de informática. Los asaltantes rompieron escaparates y sustrajeron productos como teléfonos móviles, ordenadores, zapatillas y prendas de vestir, además de causar importantes daños en el mobiliario urbano.
Saqueos en el centro
Los disturbios comenzaron sobre las seis de la tarde en la plaza de Catalunya, tras una convocatoria difundida por WhatsApp y Telegram bajo el lema «Contra el sistema, institutos en lucha», sin una reivindicación concreta claramente identificada. Los grupos de jóvenes se dispersaron por el centro de Barcelona y protagonizaron saqueos, destrozos de escaparates y barricadas, además de lanzar piedras contra los agentes.
Los altercados se extendieron al Portal de l’Àngel, la plaza de la Universitat y la calle de Balmes. Ante la violencia de los enfrentamientos, los Mossos d’Esquadra realizaron cargas policiales y utilizaron proyectiles de foam para dispersar a los alborotadores y recuperar el control de la zona.
Incendios y agentes heridos
Los altercados provocaron más de treinta incendios en el centro de Barcelona, además de destrozos en marquesinas, mobiliario urbano y escaparates. Los Bombers de Barcelona tuvieron que intervenir para extinguir las llamas bajo protección policial ante los ataques registrados en diferentes puntos de la ciudad.
Al menos diez agentes de los Mossos d’Esquadra y de la Guàrdia Urbana resultaron heridos, la mayoría leves. Algunos fueron trasladados al hospital tras recibir pedradas. La situación no quedó controlada hasta alrededor de la medianoche, cuando la policía logró dispersar a los grupos violentos y restablecer progresivamente la normalidad.
Un centenar de detenidos
Los Mossos d’Esquadra detuvieron a alrededor de un centenar de personas durante los disturbios, entre ellas una treintena de menores de edad. Las autoridades no habían comunicado oficialmente la nacionalidad de los arrestados y la investigación debía esclarecer la identidad de los implicados y las posibles conexiones entre los grupos.
La consellera de Interior, Núria Parlon, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, condenaron los hechos y advirtieron de que los responsables deberán asumir las consecuencias. Collboni anunció que el Ayuntamiento reclamará los daños causados en los bienes públicos, mientras que Parlon defendió que también se exijan responsabilidades a los representantes legales de los menores detenidos.
Investigación abierta
Aunque los Mossos d’Esquadra habían detectado la convocatoria y reforzado el dispositivo policial ante el riesgo de incidentes, la magnitud de los saqueos y la violencia superaron las previsiones iniciales. La concentración no había sido comunicada oficialmente y, según la consellera de Interior, Núria Parlon, no respondía a una reivindicación concreta. Varios colectivos vinculados a otras protestas se desvincularon de los altercados.
La policía analizará las imágenes y los perfiles de los detenidos para determinar si existía una organización detrás de los ataques o si participaron grupos oportunistas. Entre las hipótesis figura una posible imitación de los disturbios registrados recientemente en Francia. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.



