Dolors Montserrat, del PPE, ha elevado hoy ante la Comisión una pregunta en aviso por la posible vulneración al derecho comunitario en el nuevo modelo de acceso a la función pública propuesto por el Ejecutivo sanchista, que plantea sustituir las tradicionales oposiciones por un curso de posgrado gratuito de dos años, con examen final y adjudicación de plazas en función de la nota obtenida.
El modelo es extraño y da lugar a potenciales arbitrariedades. La reforma puede socavar principios fundamentales de la Unión Europea como la igualdad de acceso al empleo público, la transparencia, la objetividad y la imparcialidad, «recogidos en el artículo 15.1 de la Carta de los Derechos Fundamentales» de la UE.
No existen crierios específicos que permitan homologar fuera de territorio español los estudios. Este singular modelo, por tanto, podría perjudicar en enorme medida la movilidad de funcionarios dentro de territorio europeo, ya que lo contrario podría suponer graves agravios comparativos con funcionarios homólogos de otros países que sí hayan superado una oposición convencional.
A falta de conocer más detalles, los populares señalan que el modelo podría contravenir la Directiva 2005/36/CE, que regula el reconocimiento de cualificaciones profesionales, y la Directiva 2000/78/CE sobre igualdad en el empleo. A su juicio, eliminar procesos de evaluación anónimos significa desligarse de criterios estrictamente meritocráticos, abriendo la puerta al favoritismo, el nepotismo y posibles prácticas discriminatorias indirectas. Viendo el mamoneo que se trae la Academia en este país, la preocupación es legítima.
También jueces y fiscales han saltado en contra de la propuesta. El cuerpo judicial ve una “injerencia política inadmisible” y un grave riesgo para la preparación e independencia del funcionariado.
La Comisión deberá evaluar ahora si el nuevo sistema español afecta al reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales, obstaculiza la libre circulación de trabajadores o atenta contra el principio de igualdad y meritocracia. Bruselas empieza a estar saturada; vamos a tirón de orejas por semana.