Targedia en Minneapolis. La ciudad minesotana ha sido testigo de un tiroteo durante una misa escolar en la Annunciation Catholic School, dejando un deslador: dos niños muertos y al menos 17 personas heridas. Las autoridades lo describen como uno de los ataques más graves contra una comunidad católica en Estados Unidos en los últimos años.
BREAKING: Minneapolis Mayor Jacob Frey JUST CALLED FOR a statewide and federal ban on assault weapons.
— Brian Krassenstein (@krassenstein) August 28, 2025
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El hecho ocurrió el miércoles 27 de agosto durante la misa matinal en la iglesia adyacente a la escuela. El atacante ha sido identificado como Robin Westman, de 23 años, un exalumno del centro, quien disparó desde el exterior a través de las ventanas laterales. El agresor utilizó un fusil semiautomático, una escopeta y una pistola y había bloqueado las puertas preventivamente para impedir la evacuación.
Las víctimas mortales fueron dos niños de 8 y 10 años, alcanzados por los disparos mientras estaban sentados en las bancas. Entre los heridos figuran 14 menores y tres adultos mayores que participaban en la misa. El asesino se quitó la vida poco después.
El FBI califica el caso como de terrorismo doméstico y un crimen de odio contra la comunidad católica. En sus escritos personales, Westman expresó un profundo malestar con su identidad de género y llegó a confesar sentirse “cansada de ser trans”, generando un intenso debate sobre su estado emocional y las tensiones internas que atravesaba. Los investigadores achacan el ataque a una obsesión con masacres escolares previas y la violencia, reflejada en sus escritos y manifiesto redactado muy poco antes de llevar a cabo el tiroteo.