María Corina Machado, ganadora del Nobel para 2025. La opositoria venezolana, azote democrático del régimen chavista, ha dado hoy la sorpresa. El Comité oficial para galardón ha destacado su defensa persistente de los valores democráticos y los derechos humanos en un entorno marcado por la persecución política, la censura y la represión institucional.
In the past year, #NobelPeacePrize laureate Maria Corina Machado has been forced to live in hiding. Despite serious threats against her life she has remained in the country, a choice that has inspired millions of people.
— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 10, 2025
When authoritarians seize power, it is crucial to… pic.twitter.com/GA3C7asz4Y
El anuncio ha provocado muchos aplausos entre los principales dirigentes del mundo libre. En España particularmente, y es que nuestro hábitat mediático es único, ha encendido la conversación política. Nuestra izquierda periodística y política ha reaccionado con manifiesta incomodidad y desdén, recurriendo a calificativos que van desde “golpista” hasta “ultraderechista” -los prefijos son indispensables-, en un intento de deslegitimar a la opositora del régimen de Maduro.
La verdad es que para darle el Nobel de la paz a Corina Machado que lleva años intentando dar un golpe de Estado en su país, se lo podrían haber dado directamente a Trump o incluso a Adolf Hitler a título póstumo. El año que viene que lo compartan Putin y Zelenski. Si ya total….
— Pablo Iglesias 🔻{R} (@PabloIglesias) October 10, 2025
Maria Corina Machado, Premio Nobel de la Paz. Merecidísimo reconocimiento para ella y para los venezolanos. pic.twitter.com/68oaT3JQgN
— Martin Tuitero (@TuiteroMartin) October 10, 2025
Jajajjajajajajaja
— AntonioMaestre (@AntonioMaestre) October 10, 2025
La golpista de extrema derecha. Se ha tirado los últimos meses apoyando una intervención militar en Venezuela de Trump que hasta Capriles le ha afeado.
Entreguen las estatuillas y disuélvanse. pic.twitter.com/ykkyaqPXrc
El contraste es preocupante. Mientras el resto del mundo civilizado aplaude el «triunfo del coraje frente al autoritarismo», desde el entorno de la izquierda se percibe como una provocación ideológica. En redes sociales, los sospechosos habituales minimizan el valor del premio y cuestionan la imparcialidad del Comité.
El Nobel de la Paz sitúa ahora su nombre y su causa en el centro del debate global. Las reacciones en España revelan hasta qué punto el caso venezolano continúa siendo un espejo incómodo para ciertas corrientes ideológicas. Más allá de simpatías o rechazos, el reconocimiento a María Corina Machado recuerda que la defensa de la libertad y la democracia sigue siendo una tarea imperturbable.



