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Venezuela: cuando la verdad llega tarde, pero llega

Venezuela: cuando la verdad llega tarde, pero llega
El "presidente" de Venezuela, Nicolás Maduro. / X.

Hay artículos que no se publican porque se equivocan. Y hay otros que no se publican porque incomodan.

Hace aproximadamente un mes escribí un artículo de opinión sobre María Corina Machado y denuncié, sin matices, la naturaleza dictatorial del régimen de Nicolás Maduro. Aquella reflexión pasó prácticamente desapercibida. Hoy, apenas unas semanas después, ese texto es de rabiosa actualidad.

No lo digo con satisfacción personal, sino con preocupación política. Porque cuando la realidad confirma lo que algunos advertimos antes, significa que demasiados prefirieron mirar hacia otro lado.

Según las informaciones procedentes de Estados Unidos, el régimen venezolano ha sido formalmente invalidado y su máximo responsable, junto a su entorno más cercano, habría sido detenido. Si esta situación se confirma plenamente, estamos ante el final de un ciclo histórico sostenido durante años por la represión, la corrupción y la complicidad internacional.

Venezuela no es un país fracasado por mala gestión coyuntural. Es un país saqueado. Una minoría mafiosa ha expoliado sin pudor uno de los territorios más ricos del planeta mientras millones de ciudadanos eran empujados al hambre, al exilio o al miedo.

Petróleo, gas, oro, coltán… recursos suficientes para garantizar prosperidad y futuro han sido utilizados para sostener un aparato represivo mientras el pueblo hacía colas interminables para conseguir alimentos o medicamentos.

Y frente a esta realidad, demasiados gobiernos optaron por el silencio. Entre ellos, lamentablemente, España.

Durante años se evitó llamar dictadura a lo que era una dictadura. Se legitimaron procesos electorales fraudulentos. Se confundió diplomacia con equidistancia moral. Y esa ambigüedad no trajo paz ni estabilidad: solo prolongó el sufrimiento del pueblo venezolano.

Cuando el mundo denunciaba la represión, España ofrecía matices. Cuando otros países actuaban con claridad, España dudaba.

En este contexto, María Corina Machado representa algo que va mucho más allá de una líder política: representa la dignidad de quien no se rinde. Su reconocimiento internacional no es solo un premio personal; es una enmienda moral a quienes eligieron la comodidad del silencio.

Si realmente se abre una nueva etapa en Venezuela, también debería abrirse una reflexión profunda en Europa y en España.

Apoyar a los demócratas no es una opción ideológica. Es un deber moral.

Los errores diplomáticos se pueden corregir. La cobardía moral solo se repara cuando se reconoce.

Venezuela merece recuperar su libertad. Y España merece recuperar algo que también ha ido perdiendo por el camino: el valor de decir la verdad, incluso cuando molesta.

Pere Gotanegra Julià
Pere Gotanegra Julià
Pere Gotanegra Julià (Roses, 1957) és empresari i regidor de Lliures x Roses – APL. Dirigeix Depuradora Servimar i Pescadors de Roses, i és cofundador del Grup Estimar. Es defineix com “empresari per devoció, polític per compromís i humanista per gratitud”.

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