Trump locuta, causa finita. La oposición al régimen autocrático que impera en Irán, Iran International, denuncia que al menos 12.000 personas han muerto en las protestas masivas contra el régimen islámico en Irán, convirtiéndose en el peor masacre en la historia moderna del país. Bajo un apagón total de internet impuesto por Teherán, Trump ha declarado que “la ayuda está en camino” y ha cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cese la “matanza sin sentido”.
Las protestas, las más extensas desde 2022, han estallado por la crisis económica (inflación del 40 %) y la opresión islmamista, extendiéndose a las 31 provincias. El régimen admite entre 2.000 y 3.000 muertes, pero activistas y testigos elevan la cifra a más de 12.000 solo en dos noches (8 y 9 de enero), con fuerzas de seguridad disparando munición real, asaltando hospitales y ejecutando en las calles.
Trump ha reiterado su apoyo a los “patriotas iraníes” y ha advertido que los responsables “pagarán un precio alto”. El régimen responde con amenazas directas a bases estadounidenses y acusa a Estados Unidos e Israel de «orquestar el caos».
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) January 13, 2026
Más allá de Trump, las reacciones de hoy reflejan frustración contra el régimen y un apoyo creciente a una respuesta militar decidida contra el régimen, con apoyo al republicano por su postura firme.
El mensaje de Trump marca un antes y un después: no son solo palabras, sino una promesa de apoyo concreto que podría cambiar el destino de Irán tras más de 40 años bajo el yugo de los ayatolás. La reciente intervención en Venezuela contra el régimen de Maduro refuerza la «amenaza» e idea de que los americanos ya no se quedan de brazos cruzados.





