El FC Barcelona dejó escapar tres puntos de oro en Anoeta y ve cómo su liderato en LaLiga se tambalea. La Real Sociedad se impuso por 2-1 en un encuentro marcado por la enorme superioridad blaugrana en el juego, pero también por decisiones arbitrales muy discutidas y la ausencia de uno de sus referentes ofensivos.
Un dominio estéril y demasiados palos
Los culés controlaron el partido con 73 % de posesión, 25 remates y hasta cinco balones estrellados en la madera. Sin embargo, el gol se les resistió de forma casi cruel. Tres tantos fueron anulados por el VAR (Fermín, De Jong y Lamine Yamal) y se reclamó con fuerza un penalti no señalado. La Real, mucho más efectiva, marcó con Oyarzabal antes del descanso y con Gonçalo Guedes apenas un segundo después del empate de Rashford.
La ausencia de Raphinha, uno de los jugadores más en forma del equipo, se notó especialmente en la capacidad de desborde y profundidad por banda. Álex Remiro, con ocho paradas de gran nivel, se convirtió en el héroe local.
Las palabras de Flick tras el pitido final
En la rueda de prensa posterior, Hansi Flick no ocultó su frustración: “Hemos creado muchísimas ocasiones, hemos dominado, pero el fútbol a veces es así de injusto. Hay decisiones que nos han perjudicado claramente, pero debemos seguir trabajando y mejorar lo que nos falta: concretar”. El técnico alemán insistió en que el equipo “merecía mucho más” y reconoció que la derrota duele “porque estábamos en una dinámica muy positiva”.
La ventaja sobre el Real Madrid se reduce ahora a un único punto, con todo por decidir en las próximas jornadas.
El camino se estrecha, pero la temporada es larga
Este tropiezo obliga al Barcelona a resetearse de inmediato. LaLiga entra en su fase más exigente y cualquier error puede costar muy caro. El equipo tiene calidad, profundidad de plantilla y un entrenador que sabe gestionar momentos difíciles, pero a partir de ahora el margen de error es prácticamente nulo. La respuesta debe llegar ya en el próximo compromiso.
La carrera por el título está más abierta que nunca. El Barça tiene la pelota en su tejado para demostrar que este pinchazo fue solo un bache en el camino hacia el objetivo.





