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El sindicato de maquinistas convoca una huelga general: el tren español al borde del colapso total

Semaf amenaza con parar todo el ferrocarril tras la tragedia de Adamuz y el caos mortal en Rodalies: “No podemos garantizar la seguridad de nadie”.

El sindicato de maquinistas convoca una huelga general: el tren español al borde del colapso total
El sindicato de maquinistas convoca una huelga general: el tren español al borde del colapso total

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), el más representativo del colectivo, acaba de lanzar la bomba: convocatoria de huelga general en todo el sector ferroviario. El detonante no es salarial ni de condiciones laborales: es el miedo real a morir en cabina y la certeza de que el tren español ya no puede garantizar la seguridad ni de los trabajadores ni de los pasajeros.

Una semana de horror que ha roto el límite

  • Domingo: colisión brutal en Adamuz (Córdoba). Más de 40 fallecidos, incluido un maquinista joven, por posible rotura de vía.
  • Martes: descarrilamiento mortal en Gelida (R4 Rodalies Catalunya). Muro caído por el temporal mata a un maquinista en prácticas de 28 años y deja 37 heridos.
  • El mismo día: otro descarrilamiento en la línea de Maçanet-Massanes (R11), sin muertos pero con la red catalana completamente paralizada.

El Semaf lo tiene claro: “No podemos garantizar la seguridad”. Acusan directamente al deterioro sistemático de la red, a la falta de inversión y a una gestión que prioriza la continuidad del servicio sobre la prevención de catástrofes. Sus exigencias son tajantes:

  • Huelga general inmediata para proteger vidas.
  • Responsabilidades penales para quienes debían velar por la seguridad de la infraestructura.
  • Prohibición absoluta de reabrir líneas sin inspecciones exhaustivas y garantías reales.

No hay fechas concretas aún, pero el ultimátum está servido: sin cambios profundos, no hay trenes.

El Semaf ha puesto al Gobierno contra las cuerdas: o asumen responsabilidades penales, invierten de forma masiva y urgente en seguridad, depuran a los responsables del abandono de la red y garantizan que ningún tren vuelva a circular sin controles exhaustivos y reales… o el país entero se enfrentará a un paro generalizado en el sector ferroviario. No es una amenaza sindical gratuita: es una respuesta lógica ante un deterioro que ya ha costado vidas y que pone en riesgo la integridad de trabajadores y pasajeros cada día.

Si el Ejecutivo sigue sin actuar con la contundencia que exige la situación, el próximo incidente no será “inesperado”; será previsible, evitable y, sobre todo, imputable. El tren español ya no puede seguir funcionando en estas condiciones sin una reforma profunda. Los maquinistas, que cada día se suben a cabina asumiendo riesgos que no deberían asumir, han marcado un límite claro. El Gobierno tiene ahora la oportunidad —y la obligación— de reaccionar con hechos concretos antes de que la crisis se agrave más. El tiempo apremia, y las vidas no esperan.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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