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La Comisión de Investigación lo confirma: la rotura de vía en Adamuz apunta a falta de mantenimiento como causa más probable

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha pasado a señalar que la fractura en la vía del tramo afectado por el accidente de Adamuz es compatible con un deterioro progresivo por falta de mantenimiento preventivo, reforzando la hipótesis de negligencia como causa principal de la tragedia.

La Comisión de Investigación lo confirma: la rotura de vía en Adamuz apunta a falta de mantenimiento como causa más probable
La Comisión de Investigación lo confirma: la rotura de vía en Adamuz apunta a falta de mantenimiento como causa más probable

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha emitido su informe preliminar sobre el accidente de Adamuz (Córdoba), ocurrido el 19 de enero de 2026, y el resultado es demoledor para la gestión de Adif y Renfe. La fractura detectada en la vía del tramo donde colisionaron el Iryo Málaga-Madrid y el Alvia Madrid-Huelva es compatible con un deterioro progresivo causado por falta de mantenimiento preventivo, lo que refuerza la tesis de que la negligencia en la conservación de la infraestructura fue la causa más probable de la tragedia que ha dejado más de 40 fallecidos y desaparecidos.

Imagen extraída del informe de la CIAF

La rotura de vía: no un fallo súbito, sino un desgaste acumulado
El informe preliminar de la CIAF, publicado este 23 de enero de 2026, concluye que la fractura en el carril de la vía 1 (dirección Madrid) presenta características típicas de un desgaste por fatiga material agravado por la ausencia de revisiones y actuaciones preventivas adecuadas. No se trata de un defecto de fabricación ni de un impacto puntual, sino de un proceso degenerativo que, según los expertos, “podría haberse detectado y evitado con un programa de mantenimiento efectivo”.

Adif ha intentado atribuir el suceso a “circunstancias excepcionales”, pero el dictamen técnico de la comisión apunta directamente a la falta de conservación: ausencias de ultrasonidos periódicos, revisiones visuales insuficientes y un retraso en la sustitución de elementos críticos de la vía. La saturación de tráfico en la línea de alta velocidad —con la entrada de operadores privados como Iryo— ha acelerado el desgaste, pero sin que se aumentaran proporcionalmente las horas de mantenimiento nocturno ni las inversiones preventivas.

Una cadena de negligencias que culmina en la peor tragedia ferroviaria reciente
Este hallazgo no es aislado. Se suma a otros tantos desafortunados y recientes sucesos:

  • Las limitaciones de velocidad impuestas en Madrid-Valencia y Madrid-Barcelona por baches y vibraciones anómalas.
  • Los descarrilamientos en Gelida (maquinista muerto) y Maçanet-Massanes.
  • El choque en Cartagena y la colisión de una máquina de revisión en Lleida.

La tragedia que pudo evitarse: hora de rendir cuentas
Todos estos incidentes apuntan al mismo patrón: infraestructuras saturadas, mantenimiento sacrificado por volumen de tráfico y respuestas siempre reactivas en lugar de preventivas. La rotura de vía en Adamuz no fue un “accidente inevitable”: fue la consecuencia previsible de años de dejadez en la conservación de la red de alta velocidad española.

La sociedad española ya no puede tolerar más “incidencias puntuales” que cuestan vidas. Exige auditorías independientes, responsabilidades penales para los gestores que han permitido este deterioro, inversión masiva en conservación y un cambio radical en la planificación de la red. Si no se actúa ya, la próxima fractura no será “compatible con desgaste”: será inevitable. Adamuz no fue un accidente; fue la consecuencia previsible de una gestión negligente. Y las víctimas merecen justicia, no más excusas.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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