En un movimiento que refuerza su apuesta por Estados Unidos, Banco Santander ha anunciado un acuerdo para adquirir Webster Financial Corporation, matriz de Webster Bank. La operación valora la entidad estadounidense en 12.200 millones de dólares (alrededor de 10.300 millones de euros, según los cálculos comunicados por el grupo), y pretende situar al banco resultante entre los diez mayores del país en banca minorista y comercial por volumen de activos.
El acuerdo no solo incrementa la escala de Santander en la mayor economía del mundo: también fortalece su franquicia en el noreste, donde la entidad combinada aspira a convertirse en un top 5 por depósitos en varios estados clave de la región, un área estratégica por densidad de negocio y peso financiero.
Sinergias y rentabilidad: el objetivo del 18% de RoTE
La presidenta de Santander, Ana Botín, ha enmarcado la transacción como un paso relevante para construir un banco más sólido y competitivo en EE. UU. La lógica del acuerdo se apoya en la complementariedad: Santander aporta su fortaleza en financiación al consumo y capacidades digitales, mientras que Webster suma un negocio comercial con una base de depósitos de alta calidad y especialización sectorial (incluida la banca de empresas con foco en segmentos como el sanitario).
Con la integración, el grupo fija objetivos concretos para su filial estadounidense:
- Rentabilidad (RoTE): alcanzar alrededor del 18% en 2028 en EE. UU.
- Eficiencia: situar la ratio de eficiencia por debajo del 40%.
- Sinergias: identificar ahorros de costes cercanos a 800 millones de dólares anuales (en el entorno de los tres primeros años tras el cierre).
Contragolpe bursátil, remuneración al accionista y continuidad directiva
La operación se ha estructurado como una combinación de efectivo (65%) y acciones (35%). En términos de contraprestación, los accionistas de Webster recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 ADS de Santander por cada acción, lo que eleva la oferta a 75 dólares por acción en total.
Para el accionista de Santander, la entidad estima que la compra tendrá una aportación positiva al beneficio por acción de entre el 7% y el 8% en 2028, y mantiene sus compromisos de retribución: entre ellos, el programa de recompra de 5.000 millones de euros anunciado por el grupo y su política de retorno de capital.
En cuanto a la gestión, el banco asegura continuidad en el liderazgo: Christiana Riley seguirá como máxima responsable del grupo en Estados Unidos, mientras que John Ciulla asumirá la dirección de Santander Bank NA, la entidad en la que se integrarán operativamente los negocios de Webster.
Un banco más fuerte en las comunidades locales
De cara al cliente, el grupo defiende que la integración ampliará la red y la oferta, con especial énfasis en servicios digitales y en la capacidad de atender mejor a pymes y empresas medianas. Hasta el cierre de la operación —previsto para el segundo semestre de 2026, sujeto a aprobaciones— ambas entidades continuarán operando con normalidad.
Con Stamford como sede de Webster y una presencia reforzada de Santander en el noreste, el grupo aspira a consolidar una plataforma con más escala, más depósitos y mayor rentabilidad en Estados Unidos, uno de los mercados clave de su estrategia global.





